Ayer 124/2021 (4): 27-37;
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2021
DOI: 10.55509/ayer/124-2021-01
© Jorge Ramos Tolosa
Recibido: 07-07-2018 | Aceptado: 08-01-2019
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Introducción.
Colonialismo y neocolonialismo en el mundo árabe contemporáneo
Jorge Ramos Tolosa
Universitat de València
Jorge.Ramos@uv.es
En época contemporánea, el colonialismo y el neocolonialismo han sido fenómenos de enorme importancia histórica. Su estudio en profundidad es fundamental para comprender el sistema-mundo 1, las relaciones internacionales, la construcción y las diferencias entre el Norte y el Sur Global, la economía capitalista o las políticas internas de numerosos territorios durante los últimos siglos. Por mencionar solo una cifra, no puede olvidarse que, a la altura de 1914, colonias y excolonias cubrían casi el 85 por 100 de la superficie terrestre mundial 2. Entre otros elementos, el análisis académico del colonialismo supone avanzar en el conocimiento de «una fase decisiva del sistema internacional, durante la cual se desarrollaron de manera especial las bases estructurales del sistema internacional contemporáneo» 3. Sin embargo, en la historiografía contemporaneísta española, más allá de investigaciones dedicadas en su mayoría a las antiguas colonias españolas 4 o de algunos trabajos más generales vinculados a las relaciones internacionales 5, los debates conceptuales y las reflexiones analíticas en torno al colonialismo no han sido abundantes.
De manera similar, el número de investigaciones que giran en torno a categorías derivadas de colonialismo (poscolonialismo, neocolonialismo o colonialidad) tampoco ha sido elevado. Mientras tanto, el concepto de imperialismo, muy utilizado en historia contemporánea, en ocasiones ha sido empleado sin una reflexión previa como sinónimo o casi equivalente a colonialismo. Si, además, se entrecruza colonialismo y neocolonialismo con ámbitos árabes en el periodo contemporáneo, todavía es más reducido el número de estudios que pueden hallarse en esta disciplina 6. Por todo ello, este dosier pretende aportar conocimientos novedosos, pluridisciplinares y de significativa trascendencia histórica en estos campos. Asimismo, también trata de abrir algunas líneas de investigación y de debate académico en torno a estas cuestiones, que han marcado y siguen marcando distintas dinámicas internacionales contemporáneas.
En primer lugar, cabe tener en cuenta que el colonialismo y el neocolonialismo son problemáticas históricas extremadamente cambiantes, complejas y poliédricas. Dejando de lado los colonialismos anteriores al periodo contemporáneo 7, en sus diversas tipologías se entretejen con fenómenos de una gran variabilidad: cambios políticos, conflictividad social, construcción de culturas políticas, economía global, golpes de Estado e injerencias, guerras civiles y mundiales, migraciones, nacionalismos y state-building, ocupaciones militares o racismos. De esta forma, la inmensidad espaciotemporal, así como la adaptabilidad, heterogeneidad y transversalidad 8 inherentes al colonialismo, dificultan el establecimiento de una única comprensión del mismo. Debido a factores como estos y a los múltiples significados que comprenden, con frecuencia puede observarse cierta confusión a la hora de entender conceptos fundamentales. Por tanto, antes de analizar otros aspectos historiográficos y presentar los artículos de este dosier, es necesario dedicar un espacio para establecer unas aclaraciones conceptuales sobre las que se pueda trabajar con posterioridad.
El colonialismo contemporáneo puede definirse a través de dos grandes ejes: por un lado, el territorio o la tierra, y, por el otro, la demografía o la población. En primer lugar, el colonialismo, estrechamente ligado a la expansión del capitalismo, está basado en el control, la explotación, la injerencia y la ocupación del territorio o la tierra, por lo general de fuera de Europa. En segundo lugar, también se fundamenta en la dominación, la explotación o la sustitución de su población autóctona, en su mayoría no blanca, a manos de Estados, individuos o instituciones metropolitanas o movimientos de colonos. Se trata de una relación asimétrica entre el agente colonizador y el colonizado, consecuencia de una imposición realizada a través de la fuerza, que comporta la ausencia de soberanía alimentaria, cultural, económica, epistémica y política del territorio y de la población colonizada. Estos procesos del colonialismo suponen, si se utiliza el triángulo de la violencia de Johan Galtung, formas de violencia directa, estructural y cultural 9. Por lo general, el colonialismo se ha justificado a través de supuestos derechos económicos, históricos, religiosos, de «misión civilizadora» o de necesidad de «civilizar la barbarie». En ocasiones, también se ha aludido a lo que fue calificado por Rudyard Kipling como la «carga del hombre blanco» 10. El territorio colonizable se concebía como una terra nullius o como una tierra baldía, desértica o vacía que estaba abierta a la colonización 11.
Pueden distinguirse diversas formas de colonialismo, que a su vez cuentan con variaciones internas. Por un lado, puede diferenciarse el colonialismo externo o exocolonialismo y el colonialismo interno o endocolonialismo 12. Por otro, es relevante la distinción entre colonialismo de metrópoli (uno de cuyos principales paradigmas es el del Raj británico en la India de entre 1858 y 1947), frente al colonialismo de asentamiento o poblamiento (dentro del que se diferencia el de plantación étnica, como el del movimiento bóer en Sudáfrica, o el de asentamiento puro, como el del movimiento sionista en Palestina) 13. Si bien tanto el colonialismo de metrópoli como el de asentamiento comportan los elementos definidos en los párrafos anteriores, el colonialismo de asentamiento agrega otras dinámicas distintas a las del colonialismo de metrópoli y se concentra en otras diferentes. Sobre todo, en que el objetivo fundamental del colonialismo de asentamiento es la creación en el territorio colonizado de una sociedad o patria propia que supone el desplazamiento, la exclusión, la sustitución y/o la eliminación de la población nativa o de su mayor parte. Cabe subrayar que, aunque el marco explicativo del colonialismo de asentamiento no supone un paradigma nuevo, tras la obra Settler Colonialism (1999) del académico australiano Patrick Wolfe 14, el colonialismo de asentamiento se ha ido consolidando como un campo de estudio específico. De manera paulatina, este cuenta cada vez con más especialistas y publicaciones 15, como es el caso de la revista Settler Colonial Studies.
Aunque en todas las formas de colonialismo es innegable la existencia de una lógica y de una identidad binaria entre el actor colonizador y el colonizado, cuya separación o línea abismal 16 es difícilmente separable del racismo, también deben tenerse en cuenta fenómenos más difusos e híbridos. Precisamente si se atiende a conceptos como estos, se puede realizar una aproximación a los estudios poscoloniales. Por regla general se considera que, precedidos por escritos de autores como los afrocaribeños Aimé Césaire y Frantz Fanon, además de los del intelectual nigeriano Chinua Achebe 17, los estudios poscoloniales fueron inaugurados por la obra Orientalismo 18, del intelectual palestino-estadounidense Edward Said.
Con todo, el concepto de «poscolonialismo», así como las teorías y los estudios poscoloniales en las que se sustentan diversas perspectivas de los artículos de este dosier, no aluden aquí a un supuesto periodo histórico posterior al colonialismo, a las descolonizaciones o a las independencias de la mayor parte de los países afroasiáticos. En este contexto y en sentido amplio, «poscolonialismo» se refiere a unas perspectivas pluridisciplinares o interdisciplinares de análisis, a unas corrientes de pensamiento y a unas epistemologías surgidas en las últimas décadas del siglo xx en el Sur Global. En su núcleo está el cuestionamiento del punto de vista eurocéntrico de múltiples análisis y disciplinas. Sobre todo en sus inicios, numerosos estudios poscoloniales se centraron en el análisis del discurso, en un contexto de discusión y préstamos con el posestructuralismo, el posmodernismo y la historia de las relaciones de género. Del mismo modo, también han sido fundamentales los trabajos que han insistido en la necesidad de agencias, conceptos, narrativas y representaciones propias, así como en la diversidad de los conocimientos, sujetos y territorios marcados o relacionados con los procesos coloniales.
El gran desarrollo de los estudios poscoloniales llegó a partir de la década de 1980. Estos puntos de vista poscoloniales se extendieron a numerosos campos de estudio: en especial a la antropología social y cultural; a la ciencia política; a los estudios culturales, étnicos y de género; a la filología; a la filosofía; a la historia; a la psicología social, o a la sociología. Este avance en la década de 1980 fue sobre todo de la mano de autoras y autores de la India, vinculados en mayor o menor medida al Grupo de Estudios Subalternos fundado por Ranajit Guha. En este sentido, por ejemplo, se encuentra Homi Bhabha 19, Chandra Talpade Mohanty 20, Gayatri C. Spivak 21 y, más tarde, autores como Dipesh Chakrabarty 22. Si se retorna a la importancia de la década de 1980 en los estudios poscoloniales y se viaja fuera de la India, no puede dejarse de lado el trabajo del filósofo y profesor congoleño Valentin-Yves Mudimbe 23, considerado el equivalente a Edward Said de los estudios africanos 24. Además, desde mediados de la década de 1990 se han publicado revistas académicas centradas en lo poscolonial como The Journal of Commonwealth and Postcolonial Studies (a partir de 1993), Jouvert: Journal of Postcolonial Studies (desde 1997), Postcolonial Studies e Interventions: International Journal of Postcolonial Studies (ambas a partir de 1998-1999) o Journal of Postcolonial Writing (desde 2005).
A partir de la década de 1990, desde América Latina empezaron a desarrollarse categorías, debates y estudios que, si bien en cierta medida bebían de los estudios poscoloniales de la India, reivindicaban su perspectiva propia y su conocimiento situado. En este contexto, algunos de los conceptos clave fueron los de colonialidad y decolonialidad. La primera categoría, acuñada por Aníbal Quijano, hace énfasis en fenómenos y dinámicas que van más allá del colonialismo o lo colonial como se había entendido tradicionalmente. Se insistía en el patrón de poder colonial global establecido tras 1492 y en la matriz colonial de poder, en la jerarquización racial, en el racismo sistémico y en la violencia epistémica. Y todo ello tanto en las colonias como en las metrópolis y no solo durante la realidad colonial de iure, formal o teórica, es decir, antes de las «descolonizaciones», sino también después. Esta categoría puede ser entendida como colonialidad del poder 25, del saber 26 y del ser 27. Del mismo modo, la idea de colonialidad es inseparable de la de modernidad. Como explicó el semiólogo argentino Walter D. Mignolo, «la “modernidad” es una narrativa europea que tiene una cara oculta y más oscura, la colonialidad. En otras palabras, la colonialidad es constitutiva de la modernidad: sin colonialidad no hay modernidad» 28.
Por su parte, el concepto de neocolonialismo por lo general es atribuido al líder ghanés y panafricanista Kwame Nkrumah. El propio contexto en el que fue acuñado explica en gran medida su significado: el de las independencias de numerosos territorios africanos en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Nkrumah consiguió que neocolonialismo apareciese en el preámbulo de la Carta de la Organización para la Unidad Africana de 1963 y formó parte del título de su texto Neo-Colonialism, the Last Stage of Imperialism, de 1965 29. Lógicamente, este término, vinculado a la teoría de la dependencia, lo utilizó y es empleado para describir las dinámicas coloniales, dominación e injerencia que perduran después de la independencia formal.
En el contexto contemporáneo, el concepto de imperialismo, según explicó Edward Said, se distingue del de colonialismo en que el primero está más relacionado con la teoría, el impulso ideológico, la idea metropolitana y los discursos de expansión y dominación de un territorio distante. Mientras tanto, colonialismo se referiría más bien a la práctica, al establecimiento de estructuras coloniales y a la implantación de asentamientos 30.
Por otra parte, los estudios árabes contemporáneos son el otro gran eje de este dosier. Como se ha indicado, las publicaciones y líneas de investigación que conectan esta disciplina académica con el colonialismo-neocolonialismo y la historiografía española son reducidas. Igualmente, según Bernabé López García, salvo algunas excepciones, «los historiadores españoles han vivido de espaldas a los temas relacionados con los mundos árabe e islámico» 31. Por ello, es fundamental avanzar en conocimientos que con frecuencia han quedado en un lugar secundario o en compartimentos estancos. De manera casi telegráfica y sin ninguna pretensión de exhaustividad, antes de presentar los artículos de este dosier cabe introducir algunos aspectos de la historia de los estudios árabes contemporáneos en la academia española. En este ámbito, se puede considerar que los primeros pasos de esta disciplina académica con carácter propio se sitúan en la segunda mitad de la década de 1960. A partir de ese momento, con distintas variantes, se fue dejando atrás el «orientalismo periférico» y el «ensimismamiento andalusista» 32, ligado a revistas como Al-Ándalus (1933-1978). En las décadas de 1970 y 1980 se consolidó y expandió la disciplina investigando numerosas cuestiones contemporáneas, tales como las relaciones entre España y los países de mayoría árabe o distintos fenómenos culturales, económicos, políticos y sociales árabes.
En este periodo surgió una nueva generación de arabistas vinculados en gran medida a las universidades de Barcelona, Granada, Autónoma de Madrid y Complutense. En especial, desde el nuevo departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid se empezó a trabajar en los estudios árabes contemporáneos, sobre todo de manera pluridisciplinar haciendo hincapié en la literatura y en las ciencias sociales. Además, en 1978, desde el Instituto Hispano-Árabe de Cultura (más tarde Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe), se creó la revista Awraq, referente de los estudios árabes contemporáneos en España durante varias décadas.
A partir de la década de 1990 se multiplicaron las tesis doctorales, las obras de síntesis generales relacionadas con la historia contemporánea del mundo árabe e islámico 33 y las personas especialistas en los estudios árabes contemporáneos. Algunas de ellas forman parte de este dosier. Trabajaron ámbitos diversos —sobre todo Marruecos y, en menor medida, el Sáhara Occidental y otros territorios— y procedieron de distintas disciplinas académicas de las ciencias sociales y humanas. Durante la última década del siglo xx también se creó el Foro de Investigación del Mundo Árabe y Musulmán (FIMAM), una red de colaboración científica e informativa sobre el mundo árabe e islámico. Impulsado por personas que se dedicaban a la investigación de estas cuestiones, desde 1995 ha celebrado reuniones y congresos periódicos, convirtiéndose en un referente académico de los estudios árabes e islámicos en España. De manera similar, dos años antes se había establecido la Sociedad Española de Estudios Árabes (SEEA), una «asociación científica [...] que agrupa a profesores e investigadores interesados en el desarrollo, promoción y difusión de los estudios árabes en España» 34. Entre otras actividades, la SEEA convoca premios de investigación y otras distinciones. Por otra parte, en la actualidad existen diversos departamentos universitarios en España de estudios árabes, islámicos, orientales y semíticos 35. También cabe destacar la labor del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos (TEIM), grupo de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid vinculado a numerosas personas y a múltiples proyectos de investigación desde la década de 1990. Entre sus producciones más destacadas se encuentra la Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos (REIM) 36, publicada desde el año 2007, y el Observatorio Electoral TEIM. La mayor parte de las personas que escriben en este dosier han participado en estos foros, grupos, proyectos o talleres.
En último lugar, cabe realizar una breve presentación de los artículos que componen este dosier. Colonialismo y neocolonialismo en el mundo árabe contemporáneo ofrece diversas investigaciones históricas realizadas por académicas y académicos formados y/o que trabajan en universidades españolas. Incluye análisis novedosos, pluridisciplinares y de gran relevancia histórica y actual en torno a cuestiones cuya intersección ha sido, por lo general, poco estudiada en la historiografía contemporaneísta española.
En el primer artículo, obra de Ferran Izquierdo, Laura Feliu y Blanca Camps-Febrer, se analiza el entrecruzamiento de fenómenos tanto externos como internos en distintas movilizaciones sociales en ámbitos de mayoría árabe a partir del siglo xix y desde la perspectiva de la sociología del poder. Por su lado, en el segundo artículo Laura Galián Hernández estudia la respuesta al fascismo del marxismo egipcio entre 1930 y 1948, así como su articulación con el anticolonialismo y el antimperialismo para incorporar estas experiencias a la historia global o transnacional del antifascismo. El tercer artículo, cuya autoría corresponde a Enrique Bengochea Tirado, Juan Carlos Gimeno Martín y Rocío Medina Martín, se sitúa en el marco del colonialismo español tardío en el Sáhara Occidental y aborda la transformación de las vidas de las personas saharauis y la imposición de intereses culturales, económicos y sociales metropolitanos a través de intervenciones coloniales en el sistema sexo-género desde la historia, la antropología y el feminismo descolonial. Por otro lado, el cuarto artículo, obra de Naomí Ramírez Díaz, indaga en el aprovechamiento de las diferencias confesionales por parte del mandato francés de Siria para afianzar su dominio colonial, así como en el surgimiento de un islam político relacionado con la injerencia europea y la radicalización de algunos de sus elementos políticos. En el quinto artículo, de Jorge Ramos Tolosa, se cuestionan ciertos marcos hegemónicos en la explicación histórica de Palestina-Israel, se expone el paradigma del colonialismo de asentamiento para comprender esta cuestión y se debaten algunos de sus elementos explicativos. Por último, continuando en Israel-Palestina, el sexto artículo de Diego Checa Hidalgo estudia dinámicas de resistencia no-violenta que la población palestina ha puesto en práctica como respuesta al colonialismo, sobre todo en dos momentos de gran intensidad: la Gran Insurrección Árabe entre 1936 y 1939, y la Intifada de 1986-1990.
1 Immanuel Wallerstein: The Modern World-System, Nueva York, Academic Press, 1974.
2 David Huddart: Homi K. Bhabha, Londres-Nueva York, Routledge, 2006, p. 1.
3 José Urbano Martínez Carreras y Belén Pozuelo Mascaraque: «La historia de los países afroasiáticos», Ayer, 42 (2001), pp. 149-161, esp. p. 152.
4 Como el dosier del núm. 109 (2018) de la revista Ayer, titulado La colonización española en el golfo de Guinea: una perspectiva social, cuyos editores fueron Gonzalo Álvarez-Chillida y Gustau Nerín. Asimismo, cabe mencionar los estudios publicados en la revista Illes i imperis. Estudios de historia de las sociedades en el mundo colonial y post-colonial, editada por el Grup de Recerca en Imperis, Metròpolis i Societats Extraeuropees de la Universitat Pompeu Fabra desde 1998. También las obras dedicadas al Magreb y al Mediterráneo de mayoría árabo-islámico de historiadores como Juan Bautista Vilar, Eloy Martín Corrales o Víctor Morales, entre otros.
5 Como los estudios de José Urbano Martínez Carreras (por ejemplo, Historia del colonialismo y la descolonización. Siglos xv-xx, Madrid, Editorial de la Universidad Complutense de Madrid, 1992) o de José Luis Neila [entre otras, «La “descolonización de las mentes” en el África Subsahariana: identidad y conocimiento social», Estudios internacionales: Revista del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, 162 (2009), pp. 31-61].
6 Entre ellos, destacan obras del historiador Antoni Segura como El Magreb: del colonialismo al islamismo, Barcelona, Edicions Universitat de Barcelona, 1994.
7 Claire L. Lyons y John K. Papadopoulos: The Archaeology of Colonialism, Los Ángeles, Getty Research Institute, 2002.
8 Glòria Cano y Ana Delgado (eds.): De tartessos a Manila: siete estudios coloniales y poscoloniales, València, Publicacions de la Universitat de València, 2008, p. 9.
9 Johan Galtung: Tras la violencia, 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia, Gernika, Bakeaz-Gernika Gogoratuz, 2003, e íd.: «La violencia cultural, estructural y directa», Cuadernos de estrategia, 183 (2016), pp. 147-168.
10 Rudyard Kipling: «The White Man’s Burden», The Times, 4 de febrero de 1899.
11 Jorge Ramos Tolosa: «“Un país de desolación, sílices y cenizas”. El mito de Palestina como tierra virgen en el discurso sionista», Historia Social, 78 (2014), pp. 117-134.
12 Paul Virilio y Sylvère Lotringer: Pure War, Nueva York, Semiotext(e), 1997 (1.ª ed., 1983), y Paul Virilio: «The Suicidal State», en James Der Derian (ed.): The Virilio Reader, Malden, Blackwell, 1998, pp. 29-45.
13 Gabriel Piterberg: «Colonos y sus Estados», New Left Review, 62 (2010), pp. 108-117.
14 Patrick Wolfe: Settler Colonialism and the Transformation of Anthropology: The Politics and Poetics of an Ethnographic Event, Londres, Cassell, 1999.
15 Frederick Cooper: Colonialism in Question: Theory, Knowledge, History, Berkeley, University of California Press, 2005; Lorenzo Veracini: Settler Colonialism: A Theoretical Overview, Londres, Palgrave Macmillan, 2010, y Edward Cacanagh y Lorenzo Veracini (eds.): The Routledge Handbook of the History of Settler Colonialism, Londres-Nueva York, Routledge, 2017.
16 Boaventura de Sousa Santos y Maria Paula Meneses (eds.): Epistemologías del Sur (perspectivas), Madrid, Akal, 2014, pp. 21-66.
17 Ali Salami y Bamshad Hekmatshoar Tabari: «Things Fall Apart and Chinua Achebe’s Postcolonial Discourse», International Journal on Studies in English Language and Literature, 6, 3 (2018), pp. 19-28.
18 Edward W. Said: Orientalismo, Barcelona, Debolsillo, 2003 (1.ª ed., 1978).
19 Homi Bhabha: The Location of Culture, Londres-Nueva York, Routledge, 1994.
20 Chandra Talpade Mohanty: «Under Western Eyes: Feminist Scholarship and Colonial Discourses», Boundary 2, 12, 3 (1984), pp. 333-358.
21 Gayatri C. Spivak: «Can the Subaltern Speak?», en Cary Nelson y Lawrence Grossberg (eds.): Marxism and the Interpretation of Culture, Londres, Macmillan, 1988, pp. 271-313.
22 Dipesh Chakrabarty: Provincializing Europe. Postcolonial Thought and Historical Difference, Princeton, Princeton University Press, 2000.
23 Valentin-Yves Mudimbe: The Invention of Africa. Gnosis, Philosophy and the Order of Knowledge, Bloomington, Indiana University Press, 1988.
24 Ali A. Mazrui: «The Re-Invention of Africa: Edward Said, V. Y. Mudimbe, and Beyond», Research in African Literatures, 36, 3 (2005), pp. 68-82.
25 Catherine Walsh, Freya Schiwy y Santiago Castro-Gómez (eds.): Indisciplinar las ciencias sociales. Geopolíticas del conocimiento y colonialidad del poder. Perspectivas desde lo Andino, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar y Abya‐Yala, 2002.
26 Edgardo Lander (comp.): La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales-UNESCO, 2003.
27 Nelson Maldonado-Torres: «Sobre la colonialidad del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto», en Santiago Castro-Gómez y Ramón Grosfoguel (eds.): El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global, Bogotá, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos de la Universidad Central-Instituto Pensar-Siglo del Hombre Editores, 2007, pp. 127-167.
28 Walter D. Mignolo: «La colonialidad: la cara oculta de la modernidad», en Stephen Toulmin: Cosmópolis: el trasfondo de la modernidad, Barcelona, Península, 2001, pp. 39-49, esp. p. 39.
29 Kwame Nkrumah: Neo-Colonialism, The Last Stage of Imperialism, Londres, Thomas Nelson & Sons Ltd., 1965.
30 Edward W. Said: Cultura e imperialismo, Barcelona, Anagrama, 2001 (1.ª ed., 1993), p. 43.
31 Bernabé López García: «30 años de arabismo español: el fin de la almogavaría científica (1967-1997)», Awraq, 18 (1997), pp. 11-48.
32 Ibid., e íd.: «Orientalismo y traducción en los orígenes del arabismo moderno en España», en Gonzalo Fernández y Manuel C. Feria (eds.): Orientalismo, exotismo y traducción, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, pp. 153-172.
33 Solo en 1997 se publicaron tres de las más relevantes: Bernabé López García: El mundo arabo-islámico contemporáneo, Madrid, Síntesis, 1997; Pedro Martínez Montávez: El reto del islam. La larga crisis del mundo árabe contemporáneo, Madrid, Temas de Hoy, 1997, y Antoni Segura i Mas: El món àrab actual, Vic, Eumo Editorial-Universitat de Girona-Universitat de Vic, 1997. Dos años después se publicó la obra de Gema Martín Muñoz: El estado árabe. Crisis de legitimidad y contestación islamista, Barcelona, Bellaterra, 1999, y ya a comienzos del siglo xxi, los libros de Antoni Segura i Mas: Más allá del islam. Política y conflictos actuales en el mundo musulmán, Madrid, Alianza Editorial, 2001, e íd.: Aproximación al mundo islámico. Desde los orígenes hasta nuestros días, Barcelona, UOC, 2002.
35 En la Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Complutense de Madrid o Universidad de Granada como departamentos específicos, además de varias áreas de conocimiento en universidades como la de Alicante-Alacant, Barcelona, Cádiz, Jaén, La Laguna, Málaga, Murcia, Oviedo-Uviéu, Pablo de Olavide, Sevilla, València o Zaragoza. En la Universitat Autònoma de Barcelona se encuentra un departamento de Traducción, Interpretación y Estudios del Asia Oriental.