Ayer 142 (2): 323-337
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2026
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/3091
© Nerea Aresti
Recibido: 20-11-2025 Aceptado: 16-01-2026 Publicado on-line: 15-05-2026
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

La historia del feminismo bajo crítica. Debates y tendencias recientes

Nerea Aresti

Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
nerea.aresti@ehu.eus

Resumen: El interés académico por la historia del feminismo ha crecido al ritmo de las movilizaciones y el debate social. En un contexto en el que el Sur Global ha tomado la iniciativa tanto política como intelectual, con el empuje de un fuerte espíritu crítico, la historiografía del feminismo renueva su interés a la vez que hace frente a nuevos desafíos. En estas páginas identifico los principales retos a los que se enfrenta la historia del feminismo en el momento actual y algunos de los debates que acompañan este proceso de revisión. En concreto, veremos que se plantea la necesidad de ensanchar el sujeto feminista para dar cabida a un amplio abanico de malestares y protestas; por otro lado, se realiza un cuestionamiento de periodizaciones sesgadas y de grandes narrativas con efectos excluyentes; no menos importante, se denuncia la violencia epistémica que supone el uso de categorías de análisis de cuño occidental con vocación universal. Este artículo pretende ofrecer algunas claves para conocer el estado de una historiografía tan dinámica y vital como vulnerable en sus principios.

Palabras clave: historiografía del feminismo, historia de género, feminismo poscolonial, feminismo decolonial.

Abstract: Academic interest in the history of feminism has grown in step with social mobilizations and public debate. In a context in which the Global South has taken the initiative both politically and intellectually, driven by a strong critical ethos, feminist historiography is renewing its relevance while simultaneously confronting new challenges. In these pages, I identify the main challenges currently facing the history of feminism, as well as some of the debates that accompany this process of reassessment. More specifically, I argue that there is a need to broaden the feminist subject in order to accommodate a wide range of grievances and forms of protest; at the same time, biased periodizations and grand narratives with exclusionary effects are being called into question. No less importantly, attention is drawn to the epistemic violence entailed in the use of analytical categories of Western origin that claim universal validity. This article seeks to offer several keys to understanding the current state of a historiography that is as dynamic and vital as it is vulnerable in its foundational principles.

Keywords: historiography of feminism, gender history, postcolonial feminism, decolonial feminism.

En 2021, las editoras de Una nueva historia de los feminismos ibéricos, Silvia Bermúdez y Roberta Johnson, se congratulaban de que la publicación del libro en inglés hubiera coincidido con la que denominaban «movilización épica» del 8 de marzo de 2018 1. En realidad, no se trataba de una coincidencia. El renovado interés académico por el pasado del feminismo, tal y como sucedió hace ya cinco décadas, no es ajeno a lo que está sucediendo en la calle. El feminismo, tanto por su propio empuje como por las reacciones que provoca, se ha situado en el centro de la política y del debate social. La historia de género se hace eco y participa activamente en este debate, viéndose emplazada a responder a nuevos desafíos intelectuales y políticos. Si, en los años setenta y ochenta, una incipiente historiografía feminista colaboró en la construcción de un sólido sujeto feminista con su propia genealogía, hoy en día las investigaciones son parte activa en la reconstrucción de dicho sujeto político. En estas páginas presentaré los principales retos a los que debe hacer frente la historia del feminismo en el momento actual y algunos de los debates que acompañan a este proceso de revisión 2. Dado el gran volumen de la producción historiográfica nacional e internacional relacionada con el tema, me centraré en las obras recientes —principalmente monografías— más significativas o reveladoras en los términos aquí planteados.

Dos rasgos que definen la situación del feminismo global afectan especialmente al ámbito historiográfico 3. Por un lado, se ha producido una multiplicación y diversificación de experiencias de malestar y protesta feministas que son reconocidas como tales. En otras palabras, existen muchos modos de ser feminista hoy en día. Por otro lado, asistimos a una reconstrucción del sujeto feminista, en medio de un intenso debate sobre quiénes pueden constituir o constituyen de hecho dicho sujeto. Paralelamente, dos fenómenos también globales presiden el momento que vivimos: la crítica pos y decolonial y la crítica queer cuestionan el sujeto feminista que podríamos denominar clásico (considerado eufemismo de etnocéntrico y cis). Ciertamente, ambas críticas tienen naturaleza distinta y responden a lógicas no necesariamente convergentes. Pero ambas miradas cuestionan la universalidad excluyente de una categoría «mujeres» circunscrita a un cuerpo concreto, definido por su condición racializada o colonizada, sus órganos o, simplemente, por su alejamiento de la norma. Con todo, por su enorme repercusión, es la crítica pos y decolonial la que ha calado más profundamente en la producción historiográfica feminista reciente, mostrando una gran capacidad interpeladora. ¿Cómo ha afrontado este reto la historia de los feminismos?

Durante muchos años, hablar del pasado del feminismo significó rescatar la experiencia de lucha de las mujeres blancas occidentales, particularmente francesas, inglesas y estadounidenses, en el marco de la modernidad. La Ilustración habría creado el escenario propicio para el nacimiento de un nuevo sujeto político dispuesto a luchar por la igualdad con los hombres. El movimiento sufragista constituía, desde esta lógica, la expresión más genuina del proyecto feminista. Como sabemos, este relato sesgado respondía a un contexto global marcado por unas relaciones de poder epistemológicas concretas, que hoy en día se ven desafiadas dentro y fuera de la academia. A pesar de sus fuertes connotaciones etnocéntricas, las líneas maestras de esta narrativa perduran en el ámbito de la historia de género, en investigaciones que continúan tirando de hilos tejidos durante décadas. Autoras tan influyentes como Amelia ­Valcárcel reafirman este paradigma desde ámbitos que, si bien ajenos a la historia, poseen una gran capacidad para proyectar una determinada visión del pasado. En su reciente libro La civilización feminista, ­Valcárcel es rotunda al afirmar que «el feminismo es modernidad», más concretamente, «un hijo no querido de la Ilustración en el Siglo de las Luces». Nacido en Europa, el feminismo habría «tenido, por el momento, tres grandes olas: el feminismo ilustrado [...]; el feminismo sufragista, [...]; y, por último, el feminismo contemporáneo, en cuya geografía nos movemos» 4. Hoy en día, la agenda feminista partiría de la idea de que «los derechos básicos adquiridos en Occidente han de ser extensibles a todo el planeta» 5. Las palabras de Valcárcel sintetizan las grandes líneas argumentales y las claves interpretativas cuestionadas actualmente: la concepción del feminismo como un producto de la modernidad occidental, una visión lineal de la historia de las relaciones de género en la que el progreso viene marcado por la evolución de Occidente 6, una definición estrecha y excluyente del sujeto feminista (en la que la sufragista sería la expresión paradigmática), un marco cronológico sesgado relacionado con una estructura temporal en olas y, no menos importante, el propio aparato conceptual que preside el análisis histórico del feminismo global.

La reducción del feminismo a la lucha estrictamente política, en particular por el derecho al voto, fue superada internacionalmente entre los años ochenta y noventa. La labor crítica de historiadoras como Karen Offen y Mary Nash fue clave en esta redefinición del fenómeno feminista, que gracias a historiadoras como ellas pasó a dar cabida a formas de protesta que anteriormente quedaban fuera de dicha categoría. En palabras de Mary Nash, se trataba de formular «una propuesta abierta, no excluyente, no uniforme y no lineal de definición del feminismo como movimiento plural de múltiples itinerarios y estrategias de emancipación femenina» 7. En realidad, aquella propuesta reaccionaba ya entonces contra una definición de feminismo que se adaptaba a determinados contextos históricos, marginando y situando fuera de la definición otras realidades, como la del sur de Europa, que no encajaban en aquellos rígidos modelos 8. Afortunadamente, en la actualidad, la producción historiográfica parte en general de una concepción más amplia del sujeto feminista, incluyendo múltiples expresiones de protesta antipatriarcal: del feminismo católico al islámico y al librepensador; del feminismo pacifista a las Riot Girls 9; del feminismo maternalista a la reciente huelga de los cuidados; de la lucha abolicionista de la prostitución a las demandas de las trabajadoras sexuales; de las «feministas antes del movimiento feminista» 10 al posfeminismo 11. Todo depende del contexto y, particularmente, de los distintos caminos a través de los cuales las relaciones de género son percibidas como opresivas. De nuevo, en nuestro ámbito académico, fue Mary Nash quien, hace ya veinte años, en su libro Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos, realizó una llamada a la historiografía de género a construir un sujeto histórico feminista inclusivo y diverso a nivel global 12.

Partiendo de esta diversidad, algunas obras recientes han pretendido aunar dos objetivos un tanto difíciles de conciliar: por un lado, el de compendiar la historia del feminismo como fenómeno global y, por otro, el de dar cuenta de una diversidad reconocida. Este proyecto ha sido llevado a cabo, sobre todo, en el Norte Global­, en un intento de reescribir la historia del feminismo con un ánimo más inclusivo que el de años atrás. Entre los volúmenes inspirados por este doble objetivo de crear una nueva narrativa global desde la diversidad, tal vez el libro Feminisms. A Global History, de la historiadora británica Lucy Delap, haya gozado de la más calurosa acogida a nivel internacional, habiendo sido traducido a varios idiomas 13. Al éxito del libro ha contribuido una estructura original y atractiva para un público culto, pero no necesariamente especializado. Las dimensiones discursiva, cultural, política y emocional de la historia del feminismo son contempladas en unos capítulos poco respetuosos con los órdenes cronológico y geográfico (los títulos de los capítulos se refieren a «Sueños», «Ideas», «Espacios», «Objetos», «Miradas», «Sentimientos», «Acciones» y «Canciones»), permitiendo dar cuenta de unas experiencias de lucha ricas en significados.

Otras publicaciones de referencia, sin desestimar la dimensión poscolonial, han situado la contradicción de clase y la acción de las mujeres en el mundo laboral en el centro del análisis. El interés ha provenido en ocasiones del sur y este de Europa. Tal es el caso del libro Women, Work, and Activism. Chapters of an Inclusive History of Labor in the Long Twentieth Century, que vio la luz en 2022. Esta obra responde a una vocación de compendio de experiencias de protesta feminista en varios países —sur y este de Europa, Australia y los Estados Unidos— y en un periodo cronológico amplio 14. El volumen incluye también vivencias de mujeres trabajadoras migrantes de Asia al sur europeo. Esta misma preocupación por la dimensión de clase y por la relación entre el feminismo y el movimiento obrero ha generado, de la mano del International Institute of Social History, la obra colectiva titulada Women’s Labour Activism in Eastern Europe and Beyond. A New Transnational History 15.

Desde la historiografía francesa, autoras como Florence ­Rochefort también se han embarcado en la ambiciosa empresa de escribir una historia mundial de los feminismos. A pesar de un cierto aire de renovación, la cronología adoptada en este pequeño volumen titulado Histoire mondiale des féminismes 16 nos remite a una visión clásica del pasado feminista —significativamente, el primer capítulo parte de 1789—. Este problema aparece amortiguado por la inclusión de referentes feministas como Sojourner Truth o la poeta y teóloga persa Querrat al-Ayn, quienes colaboran aquí a construir una genealogía más plural para el feminismo de hoy en día. Con todo, los elementos de ruptura con el relato más tradicional de la historia del feminismo no definen el ensayo de Rochefort. Más matizada, aunque con importantes puntos en común, resulta la obra titulada «Ne nous libérez pas, on s’en charge». Une histoire des féminismes de 1789 à nos jours 17, en la que la propia Rochefort participa, junto con Bibia Pavard y Michelle Zancarini-Fournel, del intento de insertar el feminismo francés en un marco internacional. El estudio adopta cierta perspectiva interseccional, de clase y racial, analizando, por ejemplo, cómo no pocas activistas feministas occidentales apoyaron el proyecto colonial. Con todo, una respuesta mucho más decidida a los retos planteados por la crítica poscolonial es la ofrecida por ­Yannick Ripa y Françoise Thébaud en la obra colectiva Les féminismes. Une histoire mondiale, xixe-xxe siècle 18. Sin desdeñar un propósito divulgativo, este volumen colectivo con múltiples y breves colaboraciones incide en la necesidad de ampliar la genealogía feminista desde una crítica directa al etnocentrismo de las narrativas convencionales. El libro contribuye decididamente a democratizar el sujeto feminista incluyendo experiencias que demasiado a menudo han quedado marginadas del relato.

Como ha puesto de relieve recientemente la historiadora Inmaculada Blasco, el libro dirigido por Yannick Ripa y Françoise ­Thébaud ha sido capaz de cuestionar —a diferencia de otros ejemplos de la historiografía francesa comentados aquí— la cronología convencional del pasado feminista. En concreto, la periodización escogida por Ripa y Thébaud abandona la estructuración en «olas feministas», con la convicción de que «los periodos entre olas también han sido transitados por movilizaciones, demandas y acciones feministas» 19. Si bien la estructuración temporal en olas continúa teniendo vigencia, su cuestionamiento comienza a ser común, tanto por la necesidad de prestar atención a los periodos de menor actividad 20 como, sobre todo, por evitar el peligro de universalizar cronologías concretas que se convierten en recursos hermenéuticos sesgados. Frente a esta tendencia, se trataría, en palabras de Julieta Paredes, de «descentrar el tiempo de la hegemonía colonial» 21. Sin duda, ejemplos como el egipcio 22 o el japonés 23, entre otros muchos, muestran que cada contexto requiere una periodización propia. A pesar de ello, debemos reconocer que la influencia de la estructura convencional en olas, que presenta claras ventajas expositivas, continúa siendo altamente influyente en la historiografía internacional 24.

Más allá de la cuestión de la periodización, la crítica a la narrativa dominante plantea la necesidad de reescribir el pasado del feminismo incorporando nuevos sujetos políticos y aspirando a crear una genealogía contextualizada, más democrática y sin vocación de universalidad. Algunas autoras han optado incluso por diseñar una contrahistoria del feminismo a partir de la reivindicación de nuevas figuras. Tal es el caso de Kyla Schuller, quien, en su libro The Trouble­ with White Women, ha puesto frente a frente a referentes feministas clave del pasado occidental —como Elizabeth Cady Stanton o Margaret Sanger— y otras feministas menos relevantes hasta el momento, pero portadoras de una visión más interseccional —como la poeta afroamericana abolicionista Frances Harper o la activista proderechos civiles Dorothy Ferebee—. En ocasiones rozando el maniqueísmo, la autora sí logra mostrar el contraste entre las visiones de unas y otras feministas, evidenciando la distancia entre posturas marcadas, entre otras cuestiones, por la racialización, el compromiso social o la defensa de los derechos del colectivo trans 25.

La incorporación de nuevos sujetos y experiencias feministas no resulta ser, con todo, el reto más complicado proveniente de las críticas poscolonial y decolonial. Más difícil de satisfacer resultan unos desafíos epistemológicos de gran calado 26. En este sentido, el feminismo islámico ha facilitado un objeto de estudio especialmente fecundo, a través del cual ha sido posible reevaluar los términos para el análisis de la agencia humana, en este caso de las mujeres, y el significado de la protesta más allá de los valores de autonomía y emancipación definidos por la cultura occidental 27. Los estudios sobre el feminismo islámico de los últimos años han formado parte de este proyecto de rehabilitación de la religiosidad como terreno de agencia feminista y los debates en torno al «espacio problemático» de este feminismo, presentes ya en los años noventa, no dejan de generar nuevos interrogantes y propuestas interpretativas 28. Una de las más sugerentes es la realizada por Itzea Goikolea-Amiano en su obra The Origins of Spanish Colonialism in Morocco, 1859-62. A Global Feminist Microhistory, un ejercicio de análisis feminista decolonial que muestra la capacidad de las pequeñas cosas para responder a grandes preguntas 29.

Las críticas al pretendido carácter universal de conceptos como el de «mujeres» y el del propio «género» han afectado lógicamente al conjunto de los estudios feministas. La historia del feminismo se ve desestabilizada por la necesidad de problematizar unas categorías que no admiten ya una definición ahistórica 30. Destaca en este sentido el impacto, al menos teórico, de la obra de Ôyèronké Oyèwúmí, quien defendió que la categoría «mujeres», tal y como era utilizada en la academia, era un producto cultural específico de Occidente. Ejemplos como la sociedad yoruba del sudoeste nigeriano nos remitirían a principios organizativos y jerárquicos distintos al género —en concreto, la «senioridad»— 31. En los últimos años, la influencia de las pensadoras latinoamericanas ha crecido al ritmo del impacto global de las movilizaciones feministas en esta parte del mundo. En este contexto de influencia creciente, propuestas decoloniales como la de la filósofa argentina María Lugones han sido decisivas, relativizando el peso del género frente a otras divisiones jerárquicas, como la división entre lo humano y lo no humano en un contexto de colonización. En la visión de Lugones, la «mujer colonizada» es una categoría vacía y la respuesta colonial a la pregunta de la esclava liberta Sojourner Truth sobre si acaso ella no era una mujer sería un rotundo «no» 32.

Arrebatar al género y a la categoría «mujeres» toda pretensión de universalidad (un empeño no exclusivo de la teoría decolonial) complica la investigación del pasado feminista pero también la enriquece. De hecho, la precariedad conceptual es una buena aliada de la historia crítica. Esta precariedad nos obliga a evaluar, en cada contexto, la capacidad explicativa de las categorías de análisis que utilizamos para el estudio del feminismo histórico. Semejante actitud de sospecha ha inspirado trabajos que han mostrado que el feminismo estuvo en ocasiones impregnado de prejuicios raciales y clasistas. A continuación, expondré un ejemplo que ilustra las bondades y también algunos peligros de esta aproximación necesaria. En su obra Against White Feminism, Rafia Zakaria ha destacado las conexiones entre el sufragismo británico y el proyecto imperialista de la metrópoli. La pensadora pakistaní ha subrayado el rechazo de las feministas occidentales a apoyar la lucha contra la dominación colonial, así como su decepción por el compromiso de las sufragistas indias con el movimiento de independencia, que las británicas percibían como un abandono por aquellas de la causa de las mujeres 33. Sin duda, incorporar esta mirada crítica resulta indispensable para entender mejor los feminismos en un contexto de dominación imperialista. Esto no significa, sin embargo, que esta dimensión colonial prevaleciera, de forma sistemática y estable, sobre la condición de género en la identidad de aquellas mujeres. Como el género, también la condición colonial tiene una capacidad explicativa y un peso político variables. Así, resulta problemático afirmar, como hace Zakaria, que las mujeres indias «sabían que, una vez ganada la lucha por la independencia, su propio derecho a voto vendría con ella» 34. Lamentablemente, a la vista de no pocos ejemplos históricos, tal confianza habría sido infundada y, si aquellas mujeres la albergaron —algo que nadie podría reprocharles—, desde nuestra condición de historiadoras tenemos sólidas razones para no compartirla.

También desde nuestro ámbito académico se ha prestado particular atención a la historia del feminismo durante los últimos años. Entre esta abundante producción, destaca una serie de volúmenes colectivos que dan cuenta de la riqueza de las investigaciones actualmente en marcha en este ámbito. Una pieza clave de este escenario es la labor desempeñada por la Asociación Española de Investigación de Historia de las Mujeres (AEIHM), asociación que desde hace más de tres décadas ha venido generando importantes proyectos editoriales. Entre los más recientes destaca el volumen Tras la estela de los feminismos históricos, coordinado por ­Miren Llona y José Javier Díaz Freire 35, una obra que refleja la gran vitalidad de este ámbito de investigación, un campo atravesado por debates en torno a las cronologías y al uso de conceptos y categorías (como la «sororidad», la «emancipación» o, claro está, el propio «feminismo»). Asimismo, el libro introduce nuevas perspectivas emocionales y poscoloniales del problema, siempre en diálogo con el pensamiento surgido en el seno del movimiento feminista 36. Este diálogo está presente también en otro volumen colectivo, el coordinado por María de la Paz Pando, Marta Calleja y José ­María Enríquez Sánchez. De hecho, el libro enfrenta con gran solvencia los principales retos y debates conceptuales y políticos que recorren la teoría y práctica feministas hoy en día, de la interseccionalidad y los hombres profeministas al ecofeminismo, la protesta ­LGTBI-QUEER o el ciberfeminismo 37. Un tercer libro de referencia es el publicado por las historiadoras Teresa Ortega y Mónica Moreno bajo el título Historia de las mujeres y del feminismo desde 1945 38. Desde un conocimiento profundo del devenir feminista internacional de las últimas décadas, las autoras ofrecen un relato tan completo como complejo de las formas adoptadas por la protesta antipatriarcal en un marco global. Centrado específicamente en el estudio de los feminismos ibéricos, Silvia Bermúdez y Roberta ­Johnson han coordinado el libro Una nueva historia de los feminismos ibéricos, al que he hecho referencia al comienzo de este artícu­lo, que aspira a hacerse eco de la diversidad lingüística, política, cultural y nacional de dichos feminismos a través de las contribuciones de treinta y dos autoras de origen también plural y diverso 39.

La perspectiva interseccional ha presidido una parte importante de la producción historiográfica en los últimos años. Una clara muestra es el volumen recién editado por Mónica Moreno y Miguel Díaz Sánchez, con el título Mujeres entre generaciones y naciones. Género y activismo en el siglo xx 40. El tiempo y el espacio dejan de ser aquí elementos meramente ordenadores del relato para hablarnos de relaciones fundamentalmente de intercambio y diálogo, pero también de poder. La dimensión de clase pasa a primer término en el volumen Comprometidas. Historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición, editado por Cristina Gómez Cuesta, Asunción Esteban Recio y Francisco Arriero Ranz 41. Este libro está impregnado de un ánimo de reparación, de reivindicación de la memoria de mujeres activistas en su lucha contra el régimen franquista y de la experiencia de militantes feministas de la Transición comprometidas con la lucha de clases.

Otro libro colectivo de publicación reciente, editado por Ana Martínez Rus y Rubén Pallol, recoge el legado de mujeres Pioneras en la España Contemporánea en un proyecto de visibilización del pasado feminista. Esta obra llama la atención sobre el «contraste entre la vitalidad de la investigación en historia de las mujeres (y la centralidad del feminismo en el debate público) por una parte, y el anquilosamiento de las enseñanzas universitarias en historia, por la otra» 42. Centrado fundamentalmente en el ejemplo de figuras destacadas de los siglos xix y xx, este volumen será sin duda de gran utilidad en las aulas universitarias e incluso fuera de ellas. Por su parte, el volumen de autoría colectiva dirigido por Isabel Morant, Rosa E. Ríos y Rafael Vall promete convertirse en una obra de referencia. El libro, titulado El lugar de las mujeres en la historia. Desplazando los límites de la representación del mundo, reviste un gran valor no solo académico, al acoger un buen número de trabajos innovadores, sino también derivado de su proyección en el terreno docente y su capacidad para interpelar a un público más amplio 43.

De toda esta producción historiográfica, en cuyo repaso no he podido atender a aportaciones concretas que merecerían una atención específica, se percibe un claro —aunque irregular— impacto en los debates teóricos y metodológicos contemplados en estas páginas. Ciertamente, algunas inercias interpretativas perduran. Por otro lado, el propósito de visibilizar el pasado de las mujeres sigue vigente en la investigación y la producción académicas de nuestro ámbito, y parece necesario que así continúe siendo. Pero también se advierte, cada vez con mayor nitidez, que la mirada interseccional y queer, la dimensión transnacional, la perspectiva poscolonial y los debates en torno a los conceptos y categorías de análisis nos interpelan con fuerza e impregnan, de manera creciente, la forma en que pensamos el pasado feminista dentro de nuestra comunidad investigadora.


  1. 1 Silvia Bermúdez y Roberta Johnson (eds.): Una nueva historia de los feminismos ibéricos, València, Tirant lo Blanch, 2021, p. 23. En el prólogo hacían referencia a la edición del libro publicado tres años antes bajo el título A New History of Iberian Feminism.

  2. 2 Estos debates están íntimamente relacionados con las reflexiones en torno a los usos del concepto de género por la historia. Véase el excelente artículo de Inmaculada­ Blasco: «A vueltas con el género. Críticas y debates actuales en la historiografía feminista», Historia Contemporánea, 62 (2020), pp. 297-322.

  3. 3 Ya en 2010 llamaron la atención sobre los retos planteados por la teoría ­postcolonial a las historiografías occidentales Inmaculada Blasco y Miguel Ángel Cabrera: «La historia postcolonial y la renovación de los estudios históricos», Alcores, 10 (2010), pp. 13-39.

  4. 4 Amelia Valcárcel: La civilización feminista, Madrid, La Esfera de los Libros, 2023, pp. 23-24.

  5. 5 Ibid., p. 18.

  6. 6 El feminismo poscolonial ha reavivado la crítica a la idea de progreso al afirmar que «el paradigma de la modernización pone a Occidente y a su proceso civilizatorio como la etapa más avanzada del desarrollo a la que hay que acceder», proyectando «sus propios anhelos y aspiraciones como el horizonte a alcanzar para todas las mujeres del mundo». En Rosalva Aída Hernández Castillo y Liliana Suárez-Navaz: «Las fronteras y la panacea del desarrollo en México y España. Reflexiones desde los feminismos poscoloniales», Liminar. Estudios Sociales y Humanísticos, 2(1) (2004), pp. 7-24, esp. p. 19.

  7. 7 Mary Nash: «Experiencia y aprendizaje. La formación histórica de los feminismos en España», Historia Social, 20 (1994), pp. 151-172, esp. p. 172, y Karen Offen: «Defining Feminism. A Comparative Historical Approach», Signs, 14(1) (1988), pp. 119-157.

  8. 8 Nerea Aresti: «Beyond Models. The Many Paths to Feminism in Modern Spain», European History Quarterly, 53(2) (2023), pp. 277-296, esp. pp. 278-279.

  9. 9 Como bien señaló Braidotti, las chicas guerrilleras, «las chicas del disturbio, quieren decir que la guerra continúa y que las mujeres no somos pacifistas, pues somos chicas malas, las chicas de la guerrilla». En Rosi Braidotti: Feminismo, diferencia sexual y subjetividad nómada, Barcelona, Gedisa, 2004, p. 113.

  10. 10 Este es el título de la parte dedicada al feminismo anterior al siglo xix en ­Miren Llona y José Javier Díaz Freire (coords.): Tras la estela de los feminismos históricos, Granada, Comares, 2023, pp. 196-330.

  11. 11 Un novedoso análisis del posfeminismo en José Javier Díaz Freire: «Posfeminidades y feminismos», en Isabel Morant, Rosa E. Ríos y Rafael Valls (dirs.): El lugar de las mujeres en la historia. Desplazando los límites de la representación del mundo, València, Universitat de València, 2023, pp. 465-476.

  12. 12 Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos, Madrid, Alianza Editorial, 2005.

  13. 13 Lucy Delap: Feminisms. A Global History, Chicago, University of Chicago Press, 2020. Más cercanas al formato de manual, algunas publicaciones han conseguido también una amplia recepción. Véase, por ejemplo, Bonnie G. Smith y Nova Robinson (eds.): The Routledge Global History of Feminism, New York, Routledge, 2022.

  14. 14 Eloisa Betti et al.: Women, Work, and Activism. Chapters of an Inclusive History of Labor in the Long Twentieth Century, Budapest-New York, Central European University Press, 2022.

  15. 15 Sevgi Çağatay et al.: Women’s Labour Activism in Eastern Europe and Beyond. A New Transnational History, London, UCL Press, 2025.

  16. 16 Florence Rochefort: Histoire mondiale des féminismes, Paris, Presses universitaires de France, 2018.

  17. 17 Bibia Pavard, Florence Rochefort y Michelle Zancarini-Fournel: «Ne nous libérez pas, on s’en charge». Une histoire des féminismes de 1789 à nos jours, Paris, La Découverte, 2020.

  18. 18 Yan­nick Ripa y Françoise Thébaud (dirs.): Les féminis­mes. Une histoire mondiale, xixe-xxe siècle, Paris, Textuel, 2024.

  19. 19 Inmaculada Blasco: «Nuevas historias de los feminismos», Cliocanarias, 7 (2025), pp. 439-447, esp. p. 444. Un temprano cuestionamiento de la metáfora de las olas en Kathleen A. Laughlin et al.: «Is It Time to Jump Ship? Historians Rethink the Waves Metaphor», Feminist Formations, 22(1) (2010), pp. 76-135.

  20. 20 Carmen Garrido-Rodríguez: «Repensando las olas del Feminismo. Una aproximación teórica a la metáfora de las “olas”», Revista de Investigaciones Feministas, 12(2) (2021), pp. 483-492, esp. p. 489, y Linda Nicholson: «Feminism in “Waves”: Useful Metaphor or not?», New Politics, XII(4) (2010), https://newpol.org/issue_post/feminism-waves-useful-metaphor-or-not/?print=pdf (consultado el 29 de enero de 2026). Algunas autoras han prestado atención a uno de esos periodos menos activos para el feminismo; véase, por ejemplo, Lisa Levenstein: They Didn’t See Us Coming. The Hidden History of Feminism in the Nineties, New York, Basic Books, 2020.

  21. 21 Julieta Paredes: «El feminismo comunitario. La creación de un pensamiento propio», Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana, 7(1) (2017), parr. 15, https://journals.openedition.org/corpusarchivos/1835#quotation (consultado el 29 de enero de 2026).

  22. 22 Hala Kamal: «A Century of Egyptian Women’s Demands. The Four Waves of the Egyptian Feminist Movement», Gender and Race Matter. Global Perspectives on Being a Woman, 21 (2016), pp. 3-22.

  23. 23 Julia C. Bullock, Ayako Kano y James Welker: Rethinking Japanese Feminisms, Honolulu, Universiy of Hawai’i Press, 2018.

  24. 24 Véase, por ejemplo, Dora Barrancos: Los feminismos en América Latina, Buenos Aires, Prometeo, 2023.

  25. 25 Kyla Schuller: The Trouble with White Women. A Counterhistory of Feminism, New York, Bold Type Books, 2021.

  26. 26 Las propuestas de Chandra Talpade Mohanty han sido fundamentales en el señalamiento del privilegio epistémico del Norte Global. Trabajos como Chandra Talpade Mohanty: «Under Western Eyes. Feminist Scholarship and Colonial Discourses», Boundary, 2(12-3/13) (1984), pp. 333-358, han tenido enorme repercusión en los estudios de género.

  27. 27 Mahmood fue capaz de interpelar a la epistemología feminista a través del cuestionamiento de formas convencionales, por liberales, de agencia, libertad y subjetividad. Saba Mahmood: The Politics of Piety. The Islamic Revival and the Feminist Subject, Princeton, Princeton University Press, 2005.

  28. 28 Una valoración de dichos debates en Muhammad Velji: «From Opposition to Creativity. Saba Mahmood’s Decolonial Critique of Teleological Feminist Futures», Hypatia, 39(4) (2024), pp. 773-794. Margot Badran y Asma Barlas fueron piezas clave de aquellos debates. Véanse los más recientes Margot Badran: Feminism Beyond East and West. New Gender Talk and Practice in Global Islam, New ­Delhi, Global Media Publications, 2007, y Asma Barlas: «Engaging Islamic feminism: Provincializing Feminism as a Master Narrative», en Anitta Kynsilehto (ed.): Islamic Feminism. Current Perspectives, Tampere, Tampere Peace Research Institute, 2008, pp. 25-36.

  29. 29 Itzea Goikolea-Amiano: The Origins of Spanish Colonialism in Morocco, 1859-62. A Global Feminist Microhistory, London-New York, Palgrave Macmillan, 2025. En breve verá la luz en idioma árabe bajo el título Uṣūl al-Isti’mār al-Isbānī fī al-Maghrib, 1859-1862. Mīkrū-Tarīkh nisawīālamī, Tetouan, Bayt Al-Hikma.

  30. 30 Miren Llona y Nerea Aresti: «Mary Nash, tras las huellas del feminismo histórico», en Teresa Maria Ortega López, Ana M. Aguado y Elena Hernández Sandoica (coords.): Mujeres, dones, mulleres, emakumeak. Estudios sobre la historia de las mujeres y del género, Madrid, Cátedra, 2019, pp. 359-378.

  31. 31 Ôyèronké Oyèwúmí: The Invention of Women. Making an African Sense of Western Gender Discourses, Minneapolis-London, University of Minnesota Press, 1997, e íd.: «Conceptualising Gender. The Eurocentric Foundation of Feminist Concepts and the Challenge of African Epistemologies», JENdA. A Journal of Culture and African Women Studies, 2(1) (2002), https://www.africaknowledgeproject.org/index.php/jenda/article/view/68 (consultado el 30 de enero de 2026).

  32. 32 María Lugones: «Toward a Decolonial Feminism», Hypatia. A Journal of Feminist Philosophy, 25(4) (2010), pp. 742-759, esp. p. 746.

  33. 33 Rafia Zakaria: Against White Feminism. Notes on Disruption, London, Penguin, 2022, pp. 24-25.

  34. 34 Ibid., p. 26.

  35. 35 Miren Llona y José Javier Díaz Freire (coords.): Tras la estela...

  36. 36 Este pensamiento está representado en el volumen por Justa Montero. La dimensión emocional del feminismo es abordada por la historiadora ­Mercedes ­Arbaiza, mientras que la poscolonial es planteada por las historiadoras Carla ­Bezanilla e Itzea Goikolea-Amiano.

  37. 37 María de la Paz Pando Ballesteros, Marta Calleja Duque y José María ­Enríquez Sánchez (coords.): Feminismo(s). Historia y retos actuales, Madrid, Editorial UNED, 2024.

  38. 38 Teresa María Ortega López y Mónica Moreno Seco: Historia de las mujeres y del feminismo desde 1945. Nuevos debates, nuevos espacios, nuevas identidades, Madrid, Síntesis, 2023.

  39. 39 Silvia Bermúdez y Roberta Johnson (eds.): Una nueva historia...

  40. 40 Mónica Moreno y Miguel Díaz Sánchez (eds.): Mujeres entre generaciones y naciones. Género y activismo en el siglo xx, Granada, Comares, 2025.

  41. 41 Cristina Gómez Cuesta, Asunción Esteban Recio y Francisco Arriero Ranz (eds.): Comprometidas. Historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición, Granada, Comares, 2024.

  42. 42 Ana Martínez Rus y Rubén Pallol Trigueros (eds.): Pioneras en la España Contemporánea. La lucha de las mujeres por su emancipación, Madrid, Editorial ­Pablo Iglesias, 2022, p. 10.

  43. 43 Isabel Morant, Rosa E. Ríos y Rafael Valls (dirs.): El lugar de las mujeres en la historia. Desplazando los límites de la representación del mundo, València, Universitat de València, 2023.