Ayer 132 (4) 2023: 283-306
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2023
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/1932
© Álvaro Jimena
Recibido: 05-11-2021 | Aceptado: 04-01-2020 | Publicado on-line: 09-10-2023
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Dominador Gómez (1866-1930): un nacionalista demasiado radical e hispanizado para presidir la Asamblea Filipina

Álvaro Jimena

Université de Strasbourg - UR 4376 CHER
alvaro.jimena@unistra.fr

Resumen: Dominador Gómez fue uno de los políticos más polémicos de Filipinas en los primeros años de la colonización del archipiélago por los Estados Unidos. Sin embargo, este médico también había sido un miembro destacado del nacionalismo filipino en los últimos años de la colonización española y, de hecho, fue uno de los pocos miembros del llamado Movimiento de la Propaganda que tuvo una trayectoria política notable tras el cambio de colonizador. El análisis de su trayectoria permite comprender por qué los miembros de su generación tuvieron dificultades para liderar el nacionalismo filipino tras el periodo revolucionario.

Palabras clave: nacionalismo, anticolonialismo, Filipinas, Movimiento de la Propaganda, Asamblea Filipina.

Abstract: Dominador Gómez was one of the most polemic politicians of the Philippines in the first years of the colonization of the archipelago by the United States of America. However, Doctor Gómez was also a prominent member of the Philippine nationalist movement in the last years of the Spanish colonization. In fact, he is one of the few members of the so-called Propaganda Movement who succeeded in achieving a notable political career during the period of American domination. The analysis of his biography helps understand why the members of his generation had problems leading the Philippine nationalist movement after the Revolution.

Keywords: anticolonialism, nationalism, Philippines, propaganda movement, Philippine Assembly.

El 30 de julio de 1907 se celebraron las primeras elecciones a la Asamblea Filipina. Uno de los escaños más disputados fue el del distrito norte de Manila, donde el médico y político nacionalista Dominador Gómez venció a su principal rival por tan solo treinta y un votos de diferencia, convirtiéndose en uno de los favoritos para ocupar la presidencia de la nueva cámara legislativa. Sin embargo, su elección fue recurrida y los primeros meses de la legislatura se convirtieron en un continuo debate acerca de si este médico podía ocupar un escaño de diputado. La discusión versaba sobre si Gómez era ciudadano filipino, ya que según sus rivales conservaba la nacionalidad española 1.

Dominador Gómez ha pasado a la historia de Filipinas como uno de los principales líderes del movimiento de oposición nacionalista a la colonización americana que se desarrolló en Manila en los primeros años del siglo xx. Conocido por sus dotes de orador, por su fuerte carácter y por su afición a los duelos como método para acabar con las afrentas personales, su figura es recordada en muchas ocasiones de manera anecdótica sin tener en cuenta que se trata de uno de los pocos miembros del Movimiento de la Propaganda que tuvo un papel destacado en la política filipina tras el cambio de colonizador 2. Después de la muerte de José Rizal y Marcelo del Pilar, la mayoría de los miembros de este grupo, que fue clave para el desarrollo del nacionalismo filipino en los años 1880 y 1890, pasó a un segundo plano político al inicio de la colonización americana 3. Gómez fue una de las pocas excepciones, ya que fue uno de los políticos más destacados de Manila durante la primera década del siglo xx.

Ante la sorprendente escasez de trabajos sobre la trayectoria de Dominador Gómez, este artículo examina su biografía con el objetivo de comprender los motivos por los que los miembros de la generación que lideró el movimiento nacionalista filipino a finales del siglo xix tuvieron dificultades para ocupar puestos destacados en la política filipina a pesar de la liberalización del sistema colonial iniciada por los Estados Unidos. Se trata de un aspecto clave para entender, en contraste, la fulgurante ascensión de la nueva generación de filipinos que dominó la política del archipiélago prácticamente hasta su independencia en 1946. Además, es una cuestión que abre una nueva línea de investigación en el estudio de la evolución del hispanismo en el archipiélago asiático, ya que da pistas sobre los motivos por los que los políticos filipinos con puestos importantes en la administración abandonaron desde muy pronto la defensa de la lengua y la cultura españolas, aceptando la americanización de la sociedad filipina proyectada por el nuevo colonizador 4.

Un miembro destacado del Movimiento de la Propaganda

José María Dominador Gómez de Jesús nació el 4 de noviembre de 1866 en Manila. De padres mestizos de origen español, su tío era Mariano Gómez, uno de los tres sacerdotes filipinos ejecutados por las autoridades españolas en 1872 tras el Motín de Cavite 5. Este hecho probablemente explica su implicación en el movimiento nacionalista desde su llegada a la Península Ibérica en 1887. Antes había cursado bachillerato en el Ateneo de Manila, regido por los jesuitas, y había iniciado sus estudios en Medicina en la Universidad de Santo Tomás, dirigida por los dominicos de la capital filipina. Finalizó esta licenciatura en la Universidad de Barcelona, probablemente en 1889, ya que ese año se mudó a Madrid e inició el doctorado en la Universidad Central 6.

Durante su residencia en la capital de España Dominador Gómez estuvo muy implicado en las actividades del movimiento nacionalista filipino, que se había desarrollado notablemente en la década de 1880 tras la llegada de numerosos estudiantes del archipiélago a la metrópoli. La falta de libertad para reclamar la realización de reformas en Filipinas impulsó la publicación de artículos en la prensa española por parte de estos filipinos, dando lugar a la aparición del Movimiento de la Propaganda 7. Su figura más conocida es José Rizal, que en 1886 publicó la novela Noli me Tangere, aunque la labor de Marcelo del Pilar, llegado a la Península Ibérica en 1888, también fue fundamental. Tras varios meses en Barcelona, este abogado filipino se instaló en Madrid y puso en marcha una campaña que tenía como objetivo la realización de reformas en el archipiélago, así como la recuperación de la representación en las Cortes para los filipinos. Para obtener el apoyo de los políticos españoles, Del Pilar se centró en tres frentes: la publicación de un periódico titulado La Solidaridad, la implicación de los filipinos en la masonería española y la organización de eventos a través de la Asociación Hispano-Filipina 8.

Gómez participó de forma activa en la vida de la colonia de filipinos de Madrid durante estos años y desempeñó un papel notable en cada uno de los frentes abiertos por Del Pilar. En primer lugar, fue un colaborador habitual del semanario La Solidaridad, en el que entre 1889 y 1895 publicó una docena de artículos con el pseudónimo de Ramiro Franco. El que más repercusión tuvo fue el primero, en el que criticaba un libro de Pablo Feced, un periodista español residente en Manila que acusaba a los filipinos de ser los responsables del escaso desarrollo del archipiélago. En su texto, Gómez culpaba a Feced de ridiculizar a los habitantes de las islas y denunciaba la asfixiante atmósfera del régimen colonial español en Filipinas, que ignoraba las peticiones de los habitantes más ilustrados del archipiélago. Sin embargo, lo hacía de una forma muy sutil, calificando a Feced de excelente escritor y afirmando que probablemente había insultado a los filipinos dejándose llevar por su patriotismo. Algo que, además, iba en contra de los intereses de España en el archipiélago asiático según Gómez, ya que solo podía incrementar el odio de sus habitantes hacia los españoles y hacerles olvidar todo lo que la metrópoli había hecho por ellos 9.

Este artículo llamó la atención de José Rizal, que desde París escribió una carta a Marcelo del Pilar preguntándole quién se encontraba detrás del pseudónimo Ramiro Franco. Dudaba de si se trataba de un español o de un filipino, ya que no sabía si las alabanzas a Feced eran sinceras o una estrategia para hacer más daño con sus críticas. En todo caso afirmaba que le gustaba su estilo y, en el caso de que fuera filipino, reconocía que contaba con una «refinadísima ironía y una picardía» por la que se iba a dar a conocer. En su correspondencia con Del Pilar, Rizal también agradeció las alabanzas de Gómez a su novela Noli me Tangere, ya que se trataba de uno de los pocos filipinos que se habían atrevido a dar a conocer abiertamente su opinión sobre el libro 10. Lo había hecho en otro de sus textos en La Solidaridad, donde sobre todo escribió artículos relativos a la medicina o a la vida de los filipinos en Europa 11.

Dominador Gómez conocía bien la colonia de filipinos de Madrid y coincidió con muchos de sus miembros en las reuniones de la logia Solidaridad, que se convirtió en uno de los principales espacios de sociabilidad de los filipinos en la capital de España tras su reorganización a inicios de 1890. Gómez se inició en la masonería en este taller, adoptando el nombre simbólico de «Marte», y a finales de 1890 fue elegido orador, uno de los puestos más importantes de la logia 12. En esas fechas, esta logia tuvo una actividad notable y contó en sus tenidas con la presencia de José Rizal, que había vuelto a Madrid para tratar de interceder ante el gobierno español en nombre de su familia, que estaba enfrentada con los dominicos por la propiedad de las tierras que cultivaban en su provincia natal. De hecho, en el mes de septiembre Rizal había presentado en nombre de la colonia de filipinos de Madrid una protesta por este motivo al ministro de Ultramar 13. Lo había hecho acompañado de Marcelo del Pilar y del propio Dominador Gómez, lo que indica el destacado papel que este último ocupaba entre los nacionalistas filipinos en España.

Gómez también había sido uno de los primeros filipinos en apoyar la creación de la Asociación Hispano-Filipina, fundada oficialmente a inicios de 1889 gracias al impulso del profesor universitario, político republicano y masón Miguel Morayta. Gómez ocupó el puesto de secretario de esta asociación, que se dedicó principalmente a la organización de eventos para conseguir el apoyo de políticos españoles a la causa filipina. Por ejemplo, en diciembre de 1890 la asociación organizó un banquete para reclamar la representación en Cortes de los habitantes de Filipinas, aunque no tuvo mucho éxito ante la falta de compromiso de las principales figuras del Partido Liberal, que solo enviaron discursos mostrando su simpatía por la causa filipina que fueron leídos por Dominador Gómez 14. De hecho, a pesar de los numerosos apoyos que los nacionalistas filipinos reunieron gracias a los contactos hechos a través de la Asociación Hispano-Filipina y de las logias masónicas, solo consiguieron que se presentara una proposición de ley acerca de la representación en Cortes en febrero de 1895, y esta no se aprobó.

Ese mismo año Dominador Gómez finalizó su doctorado en Madrid, ingresó en el cuerpo de Sanidad Militar del Ejército español y fue destinado a Cuba, donde permaneció hasta finales de 1898 15. Paradójicamente se trataba del mismo destino al que se dirigía José Rizal cuando se inició la Revolución Filipina en agosto de 1896 16. El líder nacionalista había vuelto al archipiélago asiático en 1892 y había sido deportado por las autoridades coloniales a una isla del sur de Filipinas hasta 1896, cuando se presentó como voluntario para ejercer de médico del Ejército español en la isla caribeña. Sin embargo, su viaje entre Manila y La Habana coincidió con la sublevación filipina y provocó su vuelta al archipiélago asiático, donde fue ejecutado unos meses después. Gómez se enteró del inicio de la Revolución Filipina y de la muerte del líder nacionalista mientras servía en Cuba. Según afirmó una década más tarde, en ese momento le era imposible volver a Filipinas tanto material como moralmente, ya que le debía lealtad «a una bandera que había jurado». Por eso se quedó en Cuba hasta el final de la guerra, atendiendo de la misma forma «a los insurgentes heridos y enfermos que a los soldados de España sin hacer entre ellos la más pequeña predilección» 17.

Tras su vuelta a España, Gómez se involucró en la defensa de la Primera República Filipina, que, proclamada en enero de 1899, había entrado en guerra con los Estados Unidos tan solo un mes después. A pesar de que su condición de miembro del Ejército español se lo impedía, colaboró en las actividades del Comité Filipino de Madrid y empezó a publicar artículos en Filipinas ante Europa, un periódico que tenía como uno de sus lemas: «contra Norte-­América, no; contra el imperialismo, sí, hasta la muerte». Además de firmar como Ramiro Franko, escrito con «k», en esta ocasión Gómez utilizó el pseudónimo Zuan Tagalog y se convirtió en el principal colaborador del director de la publicación, el periodista filipino Isabelo De los Reyes 18. Al igual que de los Reyes, Dominador Gómez defendió a ultranza la independencia de Filipinas ante la decisión de los Estados Unidos de conservar el archipiélago. En sus artículos rechazaba cualquier tipo de acuerdo con los norteamericanos y, de hecho, fue el autor de los dos textos de una campaña anti-imperialista que llevó a cabo el mencionado periódico bajo los títulos «¡Jamás, jamás, jamás!» y «¡Muertos o libres!». Iban dedicados a la memoria de José Rizal y en ellos Dominador Gómez rechazaba una «nueva esclavitud» y llamaba a los Estados Unidos «buitre» y «moderna ave de rapiña», apelando a la guerra sin cuartel para defender la patria filipina 19. Incluso después de la captura del general Aguinaldo a finales de marzo de 1901, Gómez se mostró partidario de continuar con la guerra en su último artículo publicado en este periódico, que desaparecería unos meses después 20.

La Unión Obrera Democrática: nacionalismo y sindicalismo en Manila

La amistad fraguada durante esos meses con De los Reyes, que había sido deportado a España unos meses después del inicio de la revolución a pesar de no haber estado involucrado en la misma, tuvo una influencia determinante tras su vuelta a Filipinas. Después de quince años de ausencia, Dominador Gómez desembarcó en Manila el 6 de febrero de 1902. Parece que uno de los motivos que le llevó a volver al archipiélago fue el estado de salud de su madre y unos años más tarde aseguró que su intención era dedicarse a la medicina para contribuir al desarrollo de esta profesión en Filipinas 21. Sin embargo, no tardó en implicarse en política al incorporarse al movimiento nacionalista liderado por Isabelo de los Reyes, que había vuelto al archipiélago asiático en octubre del año anterior y de inmediato había tratado de crear un partido nacionalista que tenía como objetivo obtener la independencia en el marco del nuevo sistema colonial 22.

Y es que, para justificar su colonización de Filipinas, los dirigentes de los Estados Unidos afirmaban que los habitantes del archipiélago no estaban preparados para la independencia y que era necesario un periodo de educación política en el que los filipinos iban a aprender de los americanos el funcionamiento de la democracia 23. En este contexto, a finales de 1900 habían permitido la creación del primer partido político filipino, el Partido Federal, formado por los miembros de la elite filipina que habían apoyado la soberanía americana desde el primero momento y que, en algunos casos, ocupaban ya puestos destacados en la administración colonial 24. Sin embargo, hasta 1906 se trató del único partido reconocido por las autoridades, que en esos años vigilaron muy de cerca cualquier movimiento político de carácter nacionalista e incluso prohibieron la defensa pública de la independencia de Filipinas hasta el final oficial de la guerra con los revolucionarios a mediados de 1902 25.

Ante la oposición de las autoridades a la legalización de su partido político, Isabelo de los Reyes se centró en otras dos iniciativas que pusieron de manifiesto la fuerza que el movimiento nacionalista seguía teniendo entre los habitantes del archipiélago. A inicios de 1902 creó la Unión Obrera Democrática (UOD), la primera organización sindical moderna que existió en Filipinas; y en octubre de ese mismo año fue el principal impulsor de la fundación de la Iglesia Filipina Independiente, una escisión de la Iglesia Católica que llegó a tener cuatro millones de fieles en menos de una década 26. Dominador Gómez tuvo un papel destacado en el desarrollo de la UOD, sobre todo a partir del mes de agosto de 1902, cuando De los Reyes fue acusado por las autoridades coloniales de ser el responsable de las numerosas huelgas acaecidas en Manila en los meses anteriores 27. Gracias a Gómez, las actividades y el número de afiliados a esta federación de sindicatos no solo no disminuyeron tras la detención de Isabelo de los Reyes, sino que aumentaron considerablemente hasta su disolución a finales de mayo de 1903 28.

Dominador Gómez ya era el médico oficial de la UOD y había sido el protagonista de algunas de las veladas «instructivo-recreativas» organizadas por de los Reyes para educar a los obreros filipinos. Por eso no supuso una sorpresa que en septiembre de 1902 fuera el elegido para sustituirle como presidente. En principio, los empresarios del archipiélago y las autoridades coloniales vieron con simpatía el relevo a la cabeza de la UOD, aunque no tardaron en cambiar de opinión. En una reunión organizada a finales de octubre, Gómez comunicó a los afiliados que había llegado el momento de ampliar el radio de acción del sindicato y que debían organizar un partido político que se implicara en las distintas elecciones que tenían lugar en Filipinas 29. De esta forma, fomentó la reforma del reglamento de la Unión Obrera Democrática, dando más poderes al presidente y modificando su estructura para hacerlo más presente en las diferentes provincias del archipiélago. También impulsó la creación de un periódico, Los Obreros, e ideó la colecta de fondos para los trabajadores en huelga a través de obras de teatro calificadas por los americanos como seditious dramas 30. Todo ello aumentó la popularidad de la Unión Obrera Democrática, que en ocho meses pasó de tener 1.000 afiliados a contar con más de 20.000 socios ligados a una de las ciento cincuenta asociaciones profesionales que la integraban 31.

La notable implantación de la Unión Obrera Democrática en Manila se puso de manifiesto en la primavera de 1903, cuando por primera vez se celebró el Primero de Mayo en Filipinas. A pesar de la falta de colaboración de los empresarios y de las autoridades coloniales, que no dieron el día libre a los trabajadores, la UOD consiguió reunir a varias decenas de miles de filipinos que participaron en una manifestación que atravesó las principales avenidas de Manila. El punto álgido de la misma tuvo lugar en la plaza situada frente al palacio de Malacañang, la residencia del gobernador americano, donde varios miembros de la UOD realizaron discursos a pesar de la ausencia del gobernador William H. Taft. En su intervención, Gómez fue comedido y prometió lealtad a la soberanía americana, afirmando que veía con emoción y alegría cómo los Estados Unidos estaban ayudando a crear una nueva nación, «joven, fuerte y libre para siempre» 32. Sin embargo, en las siguientes semanas el líder de la UOD continuó ejerciendo presión sobre las autoridades coloniales y escribió al gobernador americano pidiéndole que declarara festivo el Primero de Mayo. Taft le respondió que no se trataba de un tema urgente y le hizo una advertencia. Le dijo que había recibido informaciones según las cuales Gómez estaba incitando a «las clases ignorantes al desorden» y le recordó que, en las operaciones de mantenimiento del orden, las víctimas o los engañados no eran los que recibían un mayor castigo 33.

Unos días más tarde registraron la sede de la UOD y a finales de ese mismo mes arrestaron a Dominador Gómez, acusándolo de malversación y estafa, además de dirigir una «asociación ilegal» con propósitos «contrarios a la moral pública y cuyo objeto es cometer ciertos crímenes castigados con el Código Penal» 34. Esta detención, además de significar la disolución de la Unión Obrera Democrática, representó el inicio de la denominada por Michael Cullinane «pasión de Dominador Gómez», ya que a partir de ese momento el médico filipino se hizo un habitual de los tribunales de Manila 35. Unos meses más tarde fue de nuevo a juicio por la publicación del periódico Los Obreros y a inicios de 1904 las autoridades le acusaron de organizar una rebelión para derrocar la colonización americana «por la fuerza y la violencia» 36. A Dominador Gómez se le absolvió en la mayoría de los casos en los que se vio envuelto, pero la fama de agitador y radical contrario a la colonización americana le persiguió a partir de ese momento.

Un político nacionalista «irreconciliable»

Tras su experiencia al frente de la Unión Obrera Democrática y después de una clara derrota en las elecciones a gobernador civil de la provincia de Rizal a principios de 1904, Dominador Gómez se retiró temporalmente de la vida pública. Dos años y medio más tarde volvió a involucrarse en la arena política tras el anuncio de la convocatoria de elecciones a la primera Asamblea Filipina. En junio de 1906 creó el Partido Popular Independentista, que esta vez sí fue reconocido por las autoridades y tenía entre sus miembros a filipinos que habían formado parte del movimiento nacionalista que dio lugar a la Unión Obrera Democrática. Sus seguidores eran conocidos como «urgentistas», ya que reclamaban la independencia del archipiélago a corto plazo 37.

La Asamblea Filipina era una de las principales novedades del sistema político diseñado en Filipinas por la administración estadounidense, que lo consideraba como un elemento clave en el proceso de educación política con el que justificaban el dominio del archipiélago 38. Sin embargo, el tipo de sufragio implantado provocó que el sistema de partidos que se desarrolló a partir de ese momento fuera muy elitista, ya que solo el 3 por 100 de la población del archipiélago podía votar o presentarse como candidato a las elecciones 39. Esto perjudicaba a Dominador Gómez, que entre sus seguidores contaba con muchos trabajadores que no podían votar. Probablemente por esta razón, tras la creación de su nuevo partido intentó modificar su fama de radical y trató de colaborar con las autoridades americanas en la pacificación del archipiélago.

Este fue el principal motivo por el que a finales de 1906 colaboró en la rendición de Mario Sakay, el líder de una de las pocas guerrillas que seguían dando problemas a los americanos en la isla de Luzón. Gómez ejerció de mediador entre los rebeldes y los mandos de la Constabulary, la policía colonial implantada por los Estados Unidos en Filipinas; y su labor fue clave para que Sakay se entregara a las autoridades. Sin embargo, una vez encarcelados el líder guerrillero y otro de sus compañeros fueron condenados a muerte a pesar de las peticiones de clemencia de Dominador Gómez, que fue acusado de traidor por una parte de la prensa nacionalista de la capital. En realidad, el principal traicionado fue el propio Gómez, que vio cómo las autoridades coloniales aprovecharon su colaboración en la rendición de Sakay para perjudicar su imagen en el seno del movimiento nacionalista 40.

Y es que para los americanos Gómez era, al igual que Isabelo de los Reyes, un «irreconciliable». Así definía James LeRoy, el principal consejero de William H. Taft para la política filipina durante su etapa como secretario de la Guerra, a los miembros de la elite del archipiélago que se habían educado durante la colonización española y que consideraban que estaban preparados para dirigir una Filipinas independiente. En su opinión, se trataba de filipinos que estaban tan imbuidos de la cultura latina que no eran capaces de aceptar la ayuda de los Estados Unidos y por eso criticaban continuamente el dominio americano 41. LeRoy incluía en este grupo de «irreconciliables» a buena parte de la oposición nacionalista al Partido Federal que había surgido en Manila desde los primeros años del siglo xx y que tenía su principal portavoz en El Renacimiento, un periódico que había destacado tanto por su denuncia de los abusos de la policía colonial como por su defensa del mantenimiento del español como lengua oficial del país 42. Los ataques de LeRoy a Dominador Gómez en las páginas de dicho periódico unos meses antes de la celebración de las elecciones a la Asamblea son la muestra más evidente de que el médico nacionalista seguía sin ser uno de los preferidos por las autoridades coloniales para dirigir la política filipina 43.

Otra de las dificultades con las que se encontró Gómez en su nueva etapa como político fue la división existente entre los nacionalistas de Manila. Hasta ese momento no se había realizado ninguna elección en la capital del archipiélago, lo que había provocado que no hubiera un líder claro ni existiera un grupo político cohesionado entre los nacionalistas de esta ciudad. De hecho, unas semanas después de la creación del partido de Gómez se fundaron otros dos partidos nacionalistas en Manila: el Comité de la Unión Nacional y el Partido Independista Inmediatista. A partir de ese momento los tres grupos políticos entablaron negociaciones para presentar candidaturas conjuntas a los dos escaños disponibles por la ciudad de Manila en las elecciones, que se habían fijado para el 30 de julio de 1907.

En noviembre de 1906 el partido de Gómez llegó a un acuerdo con el Comité de la Unión Nacional, a pesar de que en teoría este partido no defendía la independencia del archipiélago de una forma tan urgente. Sin embargo, entre sus miembros se encontraban varios filipinos de la generación de Gómez que también habían participado en las actividades del Movimiento de la Propaganda y en la defensa de la Primera República Filipina en el exterior. El mejor ejemplo era Rafael del Pan, un abogado filipino hijo de españoles que había completado sus estudios en Madrid antes de representar al gobierno del general Aguinaldo en España y Estados Unidos 44. En abril de 1907 los miembros del Partido Independista Inmediatista también se unieron al acuerdo, aunque varios de sus líderes se retiraron del mismo poco después al no estar de acuerdo con la elección de Dominador Gómez y Rafael del Pan como candidatos en los escaños de Manila. Esto provocó que poco antes de la celebración de las elecciones el movimiento nacionalista de la capital estuviera muy dividido, con hasta siete candidatos de esta familia política presentándose para los dos puestos de diputados disponibles por Manila 45.

La campaña electoral fue muy polémica, principalmente entre los dos favoritos para obtener el escaño por el distrito norte de Manila: Dominador Gómez y Justo Lukban. Los partidarios de Lukban, que era otro conocido médico y político nacionalista de la capital, aprovecharon los problemas de Gómez con la justicia para atacar su candidatura en la prensa filipina. Además, iniciaron una campaña contra los «elementos mestizos» del movimiento nacionalista, asegurando que el pueblo filipino quería estar representado por filipinos de «pura raza» 46. Se trataba de un argumento similar al que había utilizado LeRoy para atacar a Rafael del Pan unos meses antes, cuando le había acusado de tener más de español o de mexicano que de filipino 47. Con respecto a Dominador Gómez supuso la aparición, por primera vez, de artículos que ponían en duda que pudiera formar parte de la Asamblea, ya que según sus rivales era español y no tenía la ciudadanía filipina 48.

La cuestión de la ciudadanía de Dominador Gómez

Los resultados de las elecciones a la Asamblea Filipina confirmaron el declive que estaba experimentando en los últimos años el Partido Federal, el cual, a pesar de haber cambiado su nombre por el de Partido Progresista y haber incluido la defensa de la independencia en su programa, solo obtuvo diecisiete de los setenta y ocho escaños en liza. Entre los nuevos diputados había una treintena de políticos que se habían declarado nacionalistas antes de su elección, aunque cuando se celebró la inauguración de la Asamblea a mediados de octubre el grupo nacionalista ya estaba formado por cincuenta y siete miembros 49. Esto significaba que la cámara legislativa iba a estar presidida por un político nacionalista, algo que podía poner en duda la colaboración que hasta ese momento había existido entre los americanos y los miembros más destacados de la elite filipina, especialmente si el elegido por los diputados era un nacionalista radical como Dominador Gómez, que tras su estrecha victoria frente a Lukban era uno de los principales candidatos al puesto.

No obstante, los americanos llevaban bastante tiempo preparándose para una posible derrota de sus antiguos aliados en las elecciones. Su estrategia, según había escrito LeRoy a Taft en 1906, consistía en sustituirlos por un grupo de jóvenes políticos nacionalistas que habían sido elegidos gobernadores en varias provincias del archipiélago y que parecían estar más dispuestos a colaborar que los miembros del movimiento nacionalista de Manila 50. Entre ellos destacaban Manuel Quezón, gobernador de Tayabas, y Sergio Osmeña, que ocupaba el mismo puesto en la provincia de Cebú. Ambos habían contado con la colaboración de diferentes funcionarios coloniales americanos para convertirse en gobernadores en 1906, lo que había facilitado su elección como diputados un año más tarde 51. Osmeña, que a pesar de tener tan solo veintiocho años era otro de los principales candidatos a presidir la Asamblea Filipina, mantenía una muy buena relación con William Cameron Forbes, un americano que ocupaba el puesto de comisionado de Comercio y Policía desde 1904 52. Un mes después de la celebración de las elecciones, Osmeña escribió a Forbes diciéndole que no se preocupara por la posible presidencia de Gómez, ya que el médico filipino iba a estar «políticamente muerto» en muy poco tiempo 53.

Sergio Osmeña probablemente se refería a la protesta contra la aceptación del acta de Gómez, presentada poco después de la celebración de las elecciones por Justo Lukban, que mantenía buenas relaciones con el antiguo gobernador de Cebú. El recurso defendía que Dominador Gómez no podía ser admitido como diputado por dos motivos: porque no residía en la circunscripción por la que había sido elegido y porque era de nacionalidad española 54. La oficina del gobernador civil de Filipinas había confirmado rápidamente que Gómez no era ciudadano filipino, aunque había dejado la decisión en manos de la Asamblea, que tras su inauguración a mediados de octubre creó un comité para estudiar el caso 55.

La ciudadanía filipina había sido instaurada por el Congreso estadounidense mediante la Philippine Bill de 1902, que definía el marco jurídico para ejercer el gobierno civil de su nueva colonia asiática. Al igual que había hecho al establecer el gobierno civil de Puerto Rico dos años antes, el Congreso había decidido no otorgar la ciudadanía estadounidense a los habitantes de los territorios incorporados gracias al Tratado de París, creando una nueva categoría que sería definida unos años más tarde como nacionales no ciudadanos de los Estados Unidos 56. Según Filomeno V. Aguilar, la ciudadanía filipina no tenía apenas valor jurídico, ya que las Islas Filipinas no eran un Estado soberano ni independiente, y sirvió principalmente para no otorgar la ciudadanía a los habitantes del archipiélago, que eran considerados como una raza inferior e inasimilable a la sociedad americana 57. Sin embargo, uno de los requisitos para poder votar y presentarse a las elecciones a la Asamblea era ser estadounidense o tener la ciudadanía filipina. En el caso de Dominador Gómez, las dudas sobre si cumplía este requisito surgieron debido a que, de acuerdo con la ley de 1902, eran ciudadanos filipinos todos los súbditos españoles que residían en el archipiélago asiático en el momento del cambio de soberanía y que no habían manifestado su intención de conservar la nacionalidad española. La Philippine Bill no hacía ninguna mención a las personas que no se encontraban en el archipiélago cuando se firmó el Tratado de París, lo que provocó un intenso debate acerca de si se debía considerar a Gómez ciudadano filipino.

Según los abogados de Justo Lukban, el médico nacido en Manila seguía teniendo la nacionalidad española porque en 1899 no vivía en Filipinas y formaba parte del Ejército español, aunque uno de ellos había publicado unos meses antes un artículo en el que defendía lo contrario 58. En todo caso, las dudas sobre la elegibilidad de Dominador Gómez fueron suficientes para eliminar su candidatura a presidente de la Asamblea Filipina y asegurar la elección de Osmeña. Además, sirvieron para moderar la actitud del médico filipino, que durante los primeros meses de la legislatura estuvo más preocupado por convencer a sus colegas diputados de que podía formar parte de la cámara que de poner en marcha su programa político 59. De hecho, su único discurso en la Asamblea en favor de la independencia parece haber tenido lugar durante la sesión inaugural y fue interrumpido antes de que acabara por Osmeña, que había prometido a Forbes que el nuevo cuerpo legislativo no se pronunciaría sobre esta cuestión en su primera sesión 60.

Lo que Dominador Gómez nunca dejó de defender durante estos meses fue su elegibilidad a la Asamblea Filipina. En un escrito dirigido al comité de diputados, aseguraba que residía en el distrito norte de Manila, donde se encontraba su clínica médica; y acusaba a los abogados de Justo Lukban de actuar de forma arbitraria con respecto a la cuestión de la ciudadanía, ya que había otros cinco diputados que se encontraban en una situación similar a la suya y a los que se había admitido en la Asamblea 61. Ante la insistencia de sus rivales políticos, ironizaba diciendo que empezaba a dudar de si era legalmente filipino, aunque en su opinión lo que estaba claro era que no era español y que había llevado a cabo «muchísimos actos inherentes» a la ciudadanía y a la nacionalidad filipina:

«Guié ejércitos sociales, presidí partidos políticos, dirigí periódicos filipinistas, hice apostolados fervientísimos en pro del pueblo obrero y de las masas, iluminé inteligencias, humanicé corazones y sentimientos, vigoricé hasta el colmo el valor cívico de ignorantes y cobardes, enseñé a cumplir deberes dolorosísimos y a defender el derecho y el decoro antes que la propia vida; [...] caí, y me pisotearon como filipino por causas y credos filipinos, durante la noche tétrica y cruel de mi prolongada derrota; siempre fui filipino y ahora que aquel océano de hiel se quintaesencia por primera y única vez una gota de gozo en los albores de mi triunfo y la Ley justa y sublime me absolvió por unanimidad juzgándome inocente de tantos crímenes e iniquidades, la saña política de mis adversarios ciega e implacable, invocando erróneamente la santidad del código y de la justicia, pretenden no solo arrebatarme el acta de Diputado que recibí como premio quizás de mis prolongados martirios y sufrimientos, sino hasta mi nacionalidad filipina que no me la pueden negar ni Dios, ni los hombres, ni la razón, ni las conciencias» 62.

A pesar de los argumentos de Gómez, el comité encargado del caso, del que formaba parte Manuel Quezón, emitió a principios de enero un informe favorable a la protesta de Lukban, aunque en la votación correspondiente en la Asamblea hubo un empate que impidió aprobar la decisión 63. Un diputado cercano a Gómez intentó aprovechar la ocasión presentando un proyecto de resolución para aprobar el acta del político nacionalista 64, pero su proyecto fue rechazado y Gómez se vio obligado a dimitir de su escaño, según él, para no «malograr el prestigio de la Asamblea» 65. Esta dimisión provocó la celebración de nuevas elecciones en abril de 1908 para ocupar el escaño vacante. Sorprendentemente, Gómez volvió a presentarse y se enfrentó de nuevo a Lukban, al que esta vez ganó por más de cuatrocientos votos de diferencia. Sin embargo, la misma noche de su victoria comunicó a sus seguidores que iba a renunciar al escaño y afirmó que solo se había presentado para demostrar que él era la verdadera elección de los habitantes de su distrito 66.

La decisión del comité encargado de estudiar su elegibilidad y el fracaso de Gómez a la hora de tener un papel destacado en la primera legislatura de la Asamblea Filipina fueron claves para el futuro de su carrera política. En marzo de 1909 consiguió un puesto de concejal en las elecciones municipales de Manila, pero el gobernador general se negó a confirmar su elección 67. En noviembre de ese mismo año volvió a ganar el escaño por el distrito norte de la capital filipina en las elecciones a la segunda legislatura de la Asamblea. En ese momento, una parte de la prensa filipina se mostraba optimista sobre su admisión en el cuerpo legislativo e incluso lo volvía a situar como favorito a su presidencia ante los problemas de Osmeña con el grupo de nacionalistas más radicales 68. Pero en la sesión inaugural de la Asamblea un joven político nacionalista cercano a Osmeña, Teodoro Kalaw, presentó una moción contra la elegibilidad de Gómez y de nuevo volvió a constituirse un comité que se mostró contrario a su admisión como diputado porque no era ciudadano filipino 69. Manuel Quezón, que en ese momento se encontraba en Washington ocupando el puesto de representante de la Asamblea Filipina ante el Congreso norteamericano, no dudó en enviar una carta a Kalaw felicitándole por su iniciativa, ya que, en su opinión, era importante que la segunda legislatura ratificara la decisión tomada unos años antes para mostrar que los políticos filipinos no cambiaban de juicio fácilmente 70. En esta ocasión, la expulsión tardó más de un año en producirse, pero fue aceptada sin demasiadas polémicas por los diputados filipinos, que de esta forma pusieron fin a la carrera de Gómez en la política nacional 71.

En junio de 1916 Dominador Gómez consiguió finalmente ocupar un cargo público al entrar a formar parte del consejo municipal de Manila 72. En esta ocasión nadie contestó la decisión, probablemente debido a que desde 1911 los tribunales de la administración colonial americana se estaban mostrando favorables a dar la ciudadanía filipina a aquellos que habían nacido y vivido durante su infancia y juventud en el archipiélago, a pesar de que no estuvieran en Filipinas cuando se produjo el cambio de soberanía. Esta interpretación de la cuestión de la ciudadanía filipina se confirmó en la Jones Law de 1916 y dio lugar a la aprobación de una ley por la Asamblea filipina que otorgaba este estatus a las personas nacidas en el archipiélago 73. Esta ley llegó con una década de retraso para Dominador Gómez e impidió que le disputara el liderazgo del Partido Nacionalista a Sergio Osmeña, quien siguió siendo el político filipino más destacado hasta los años veinte. En esa década fue sustituido por Manuel Quezón, que en 1935 se convirtió en el primer presidente de la Mancomunidad de Filipinas y ocupó ese puesto hasta su muerte en 1944, dos años antes de la independencia del archipiélago.

Conclusión

En marzo de 1909, después de que el acta de Dominador Gómez como concejal de Manila fuera rechazada por el gobernador general de Filipinas, el cónsul de España en la capital filipina envió una comunicación al ministro de Estado. El diplomático español daba su opinión sobre la cuestión de la ciudadanía de Gómez:

«Desde el momento en que el discutido y batallador doctor Dominador Gómez juró el cargo de diputado de la Asamblea Filipina, a cuya ­inauguración y constitución concurrió como tal diputado —y de ello fui yo testigo personal— dejó de ser ciudadano español y como estas autoridades le niegan la de filipino —aunque no exista de hecho tal nacionalidad— ni menos lo reconocen como ciudadano americano, resulta el caso único, de que es un individuo que no tiene nacionalidad».

El problema de Gómez, como también había indicado el diplomático español en varias de sus comunicaciones de los años anteriores, era que se trataba del «más temible adversario político» de los americanos en Filipinas 74. Así es como interpretaba el cónsul español en Manila la persecución constante que había sufrido desde su época de presidente de la Unión Obrera Democrática y probablemente también se trate de la mejor explicación para comprender los motivos por los que se produjo su expulsión de la Asamblea, en la que desempeñaron un papel fundamental los jóvenes nacionalistas que sustituyeron a los miembros del Partido Federal como principales socios de la política colonial americana. Sergio Osmeña y Manuel Quezón, que controlaron el partido nacionalista y la política filipina desde esos años hasta la independencia del archipiélago, también veían a Dominador Gómez como un importante adversario político y no dudaron en utilizar su influencia para apartarlo de la Asamblea filipina. Para ello utilizaron las grietas en la legislación colonial con respecto a la cuestión de la ciudadanía filipina y la desunión del movimiento nacionalista en la ciudad de Manila, donde junto con la nueva generación de nacionalistas filipinos que había surgido tras el periodo revolucionario todavía había miembros del Movimiento de la Propaganda que gozaban de una cierta popularidad. El más destacado de ellos era Dominador Gómez que si hubiera obtenido la presidencia de la cámara, probablemente habría puesto en marcha una política más agresiva con el objetivo de obtener la independencia del archipiélago.

De todas formas, en ese caso probablemente el poder colonial habría encontrado otra forma de apartarlo de la primera línea política, ya que las críticas al dominio americano de Filipinas durante el periodo revolucionario y la continua defensa de la independencia del archipiélago tras su vuelta a Manila en 1902 hicieron que Dominador Gómez nunca fuera considerado como un actor válido por los dirigentes de los Estados Unidos para participar en su proyecto colonial. Es difícil establecer si la polémica personalidad de Gómez fue un factor determinante en este sentido, aunque la animadversión de los administradores coloniales hacia los filipinos que habían participado en el movimiento nacionalista a finales del siglo xix y que rechazaban la americanización de la sociedad filipina parece indicar que no se trataba únicamente de una cuestión personal. Si José Rizal hubiera conseguido llegar a La Habana y hubiera servido como médico del Ejército español durante la guerra de Cuba al igual que Gómez, probablemente hoy no sería conocido como el héroe nacional filipino, sino como otro de los nacionalistas que, después de ser ignorados por el gobierno español a finales del siglo xix, fueron apartados de la política filipina por las autoridades estadounidenses a principios del xx.


1 Michael Cullinane: Ilustrado Politics: Filipino elite responses to American rule, 1898-1908, Quezon City, Ateneo de Manila University Press, 2003, pp. 318 y 325-326.

2 La única publicación que tiene en cuenta toda la trayectoria de Gómez es el diccionario biográfico Filipinos in History, vol. 3, Manila, National Historical Institute, 1992, pp. 110-111.

3 Un buen ejemplo es que, además de Dominador Gómez, solo Pedro Paterno y Galicano Apacible fueron diputados de la Asamblea Filipina entre 1907 y 1916. La influencia de Paterno en la política filipina fue muy limitada, mientras que Apacible sí ocupó puestos destacados en el partido Nacionalista y llegó a formar parte del gobierno filipino entre 1917 y 1922. Regino P. Paular: «Galicano C. Apacible (1864-1949)», en Filipinos in History, vol. 1, Manila, National Historical Institute, 1989, pp. 65-68.

4 La evolución de la cultura hispana en Filipinas después de 1898 ha sido muy poco estudiada hasta la fecha. La única excepción son los trabajos de Florentino Rodao García: «Spanish Language in the Philippines: 1900-1940», Philippine Studies: Historical and Ethnographic Viewpoints, 45 (1997), pp. 94-107, e íd.: Franquistas sin Franco: una historia alternativa de la Guerra Civil Española desde Filipinas, Granada, Editorial Comares, 2012.

5 Un resumen de lo ocurrido en el Motín de Cavite y las consecuencias que tuvo para la situación en Filipinas en María Dolores Elizalde Pérez-Grueso y Xavier Huetz de Lemps: «Poder, religión y control en Filipinas. Colaboración y conflicto entre el Estado y las órdenes religiosas, 1868-1898», Ayer, 100 (2015), pp. 151-176.

6 Luciano P. R. Santiago: «The First Filipino Doctors of Medicine and Surgery (1878-1897)», Philippine Quarterly of Culture and Society, 22 (1994), pp. 103-140, esp. pp. 128-129.

7 El libro de referencia sobre el tema es John N. Schumacher: The propaganda movement 1880-1895, Manila, Solidaridad Pub. House, 1973.

8 Ibid., p. 177.

9 Ramiro Franco: «El libro del Sr. Pablo Feced (a) Quioquiap», La Solidaridad. Quincenario Democrático, año I, núm. 30, 20 de noviembre de 1889.

10 Marcelo del Pilar: Epistolario de Marcelo H. del Pilar, Manila, Imprenta del Gobierno, 1955, pp. 206-207 y 219-220.

11 Ramiro Franco: «Póngale título», La Solidaridad. Quincenario Democrático, año II, núm. 31, 15 de mayo de 1890. Gómez ponía las siguientes palabras en boca del protagonista de su artículo, un filipino doctor en medicina y jurisprudencia que volvía a Madrid tras una gira por varias capitales de Europa: «Rizal se despidió de mí el mes de Mayo, diciéndome que se marcharía a Filipinas. Lleve buen viaje el autor del Noli me tangere, excelente libro de combate, y ojalá no sufra en Manila las persecuciones de sus propios paisanos, que no quieran, o no puedan comprender su obra. Va muy animado, y es portador de bastantes ejemplares. Tuve la dicha de ser uno de los primeros que leyeron su libro, y le aseguro a usted es el mejor que hasta el día se ha escrito sobre Filipinas, en donde meterá mucho ruido. Tengo la certeza de que los frailes combatirán la obra con saña, y esto es lo que producirá más gloria a Rizal, porque aquellos se aniquilarán a sí mismos en la ceguedad de su rabia».

12 Elecciones de cargos para el año 1890-1891 de la logia Solidaridad número 53 de Madrid, Centro Documental de la Memoria Histórica, Sección especial, 736, exp. 11.

13 John N. Schumacher: The propaganda movement..., p. 225.

14 Ibid., p. 177.

15 Ramón Diokno: Memorandum suplementario del protestante, Manila, Tipografia de E. C. McCullough & Co., Inc., 1908, p. 6, recuperado de internet (http://name.umdl.umich.edu/AHM8981.0001.001).

16 Véase Benedict Anderson: Bajo tres banderas: anarquismo e imaginación anticolonial, Madrid, Akal, 2008, pp. 156-168.

17 Dominador Gómez: «Proclama del doctor Dominador Gómez, candidato oficial para diputado en la Asamblea Filipina por el distrito norte de Manila», La Independencia, 21 de julio de 1907.

18 Para más información sobre la biografía de De los Reyes, véase Resil B. Mojares: Brains of the nation: Pedro Paterno, T.H. Pardo de Tavera, Isabelo de los Reyes, and the production of modern knowledge, Quezon City, Ateneo de Manila University Press, 2006.

19 Zuan Tagalog: «Campaña contra el imperialismo yankee. A la memoria de Rizal. ¡Jamás, jamás, jamás!», Filipinas ante Europa, año II, núm. 13, 25 de abril de 1900, e íd.: «Campaña contra el imperialismo yankee. A la memoria de Rizal. ¡Muertos o libres!», Filipinas ante Europa, año II, núm. 14, 10 de mayo de 1900.

20 Ramiro Franko: «Siempre adelante», Filipinas ante Europa, Año III, núm. 35, 10 de abril de 1901. «No discutamos todavía la captura de Aguinaldo. Esperemos noticias concretas y fidedignas. Pero, sea cual fuere el origen y resultado de su desgraciada prisión, opino sin reticencias ni atenuaciones que la guerra no debe terminar. Con la guerra nos insultaron los yankees: con la guerra vengaremos el ultraje».

21 Ramón Diokno: Memorandum suplementario del protestante..., p. 31.

22 Resil B. Mojares: Brains of the nation..., pp. 275-276.

23 Sobre la «democracia colonial» implantada por los Estados Unidos en Filipinas, véase Norman G. Owen (ed.): Compadre Colonialism: Studies on the Philippines under American Rule, Ann Arbor, University of Michigan, 1971; Anthony Glenn May: Social Engineering in the Philippines: the Aims, Execution, and Impact of American Colonial Policy, 1900-1913, Westport, Greenwood Press, 1980, y Ruby R. Paredes (ed.): Philippine Colonial Democracy, Manila, Ateneo de Manila University Press, 1989. Un estudio más reciente del colonialismo americano en Filipinas, en Paul Kramer: Blood of Government: Race, Empire, the United States and the Philippines, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2006. En español, un buen estudio sobre el discurso imperialista americano en Filipinas, en Norberto Barreto Velázquez: La amenaza colonial: el imperialismo norteamericano y las Filipinas, 1900-1934, Sevilla, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2010.

24 El nombre del partido respondía al deseo de sus miembros iniciales de incorporar a Filipinas como un nuevo estado de la federación estadounidense. Más información sobre este partido en Ruby R. Paredes: The Partido Federal, 1900-1907: political collaboration in colonial Manila, tesis doctoral, Universidad de Michigan, 1990.

25 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 74.

26 Alfred W. McCoy: Policing America’s empire. The United States, the Philippines, and the rise of the surveillance state, Madison, University of Wisconsin Press, 2009, p. 107. Más información sobre la creación de esta iglesia nacional en Pedro S. de Achutegui y Miguel Anselmo Bernad: Religious revolution in the Philippines; the life and church of Gregorio Aglipay, 1860-1960, Manila, Ateneo de Manila, 1961.

27 Resil B. Mojares: Brains of the nation..., pp. 279-280.

28 El trabajo más notable sobre la Unión Obrera Democrática es el de William Henry Scott: «The First Filipino Labor Union», en Bezalie P. Bautista: Great Scott!: the new day William Henry Scott reader, Quezon City, New Day Publishers, 2006, pp. 395-459.

29 Ibid., pp. 441-442.

30 Se trataba de obras de teatro de temática nacionalista en las que se criticaba indirectamente a los americanos y a los miembros del Partido Federal. Véase Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., pp. 115-124.

31 William Henry Scott: «The First Filipino Labor Union...», p. 446. Inicialmente la UOD reunía a asociaciones de tipógrafos, litógrafos e impresores, pero posteriormente se fue abriendo a otras profesiones como barberos, sastres, costureras, personeros, mecánicos, cocheros, estibadores y trabajadores de fábricas de tabaco.

32 Según el periódico El Renacimiento, hubo más de 20.000 participantes en la manifestación. «El primero de mayo en Manila», El Renacimiento, 2 de mayo de 1903. Fueron unos 50.000 manifestantes según William Henry Scott: «The First Filipino Labor Union...», p. 452.

33 William Henry Scott: «The First Filipino Labor Union...», p. 453.

34 «La prisión del doctor Gómez», El Renacimiento, 29 de mayo de 1903.

35 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., pp. 113-115.

36 «Presentación de la querella», El Renacimiento, 3 de marzo de 1904.

37 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., pp. 287-288.

38 Ibid., p. 315.

39 Bonifacio S. Salamanca: The Filipino reaction to American rule, 1901-1913, Hamden, Shoe String Press, 1968, pp. 55-57.

40 El relato completo de este suceso en Michael Cullinane: «Bringing in the Brigands: The Politics of Pacification in the Colonial Philippines, 1902-1907», Philippine Studies, 57 (2009), pp. 49-76.

41 Gloria Cano: The «Spanish colonial past» in the construction of modern Philippine history: A critical inquiry into the (mis)use of Spanish sources, tesis doctoral, Universidad de Singapur, 2005, pp. 110 y 124.

42 Véase Gloria Cano: «El Renacimiento frustrado. Análisis de un diario proto-nacionalista con alma española», en María Dolores Elizalde Pérez-Grueso y Josep Maria Delgado Ribas (eds.): Filipinas, un país entre dos imperios, Barcelona, Edicions Bellaterra, 2011, pp. 299-328.

43 Gloria Cano: The «Spanish colonial past»..., p. 135.

44 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 290.

45 Ibid., p. 307.

46 Ibid., p. 305.

47 Gloria Cano: The «Spanish colonial past»..., p. 138.

48 «Gómez discutido. Su nacionalidad», El Renacimiento, 7 de junio de 1907.

49 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 319.

50 LeRoy afirmaba que había que «divorciar» a estas dos generaciones de nacionalistas filipinos. Gloria Cano: The «Spanish colonial past»..., p. 124.

51 Véase el capítulo «Finding a new collaborative equation, 1906-1907», en Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., pp. 245-285.

52 En 1908 Forbes sería nombrado vicegobernador y entre 1909 y 1913 ocuparía el puesto de gobernador general de Filipinas.

53 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 325.

54 «El acta de Gómez», El Renacimiento, 21 de noviembre de 1907.

55 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 325.

56 Véase Christina Duffy Burnett: «Empire and the Transformation of Citizenship», en Alfred W. McCoy y Francisco A. Scarano: The Colonial Crucible: Empire in the Making of the Modern American State, Madison, University of Wisconsin Press, 2009, pp. 332-341.

57 Filomeno V. Aguilar: «Between the Letter and Spirit of the Law: Ethnic Chinese and Philippine Citizenship by Jus Soli, 1899-1947», Southeast Asian Studies, 49(3) (2011), pp. 431-463, esp. p. 438.

58 Felipe Buencamino: «La nacionalidad del Dr. Gómez», El Renacimiento, 11 de junio de 1907. Según el otro abogado de Lukban, Ramón Diokno, Buencamino había interpretado de forma errónea la Philippine Bill de 1902. Ramón Diokno: Memorandum suplementario del protestante..., pp. 2-59.

59 Por ejemplo, en un evento del Partido Nacionalista organizado en el mes de enero en su circunscripción Gómez se dedicó a alagar a varios de sus compañeros nacionalistas. A Manuel Quezón lo definió como el «pequeño Napoleón» de la Asamblea Filipina y de Sergio Osmeña dijo que tenía tantas virtudes que necesitaba la ayuda del arcángel Gabriel para ser capaz de describirlas. Raul Rafael Ingles: 1908: The Way it Really was: Historical Journal for the UP Centennial, 1908-2008, Quezon City, UP Press, 2008, pp. 20-21.

60 Michael Cullinane: Ilustrado Politics..., p. 326.

61 Se trataba de Tomás Aréjola, Celestino Rodríguez, Isauro Gabaldón, Felipe Agoncillo y Cayetano Lukban, hermano de Justo Lukban. Dominador Gómez: Réplica de Dominador Gómez al memorándum que en contra de su acta de diputado por el norte de Manila han presentado ante la honorable Asamblea Filipina los abogados señores Felipe Buencamino y Ramón Diokno, en nombre del dr. Justo Lukban, Manila, Imprenta de I. R. Morales, 1907, p. 83.

62 Ibid., pp. 39-40.

63 «El acta de Gómez», El Renacimiento, 1 de febrero de 1908.

64 «El acta de Gómez», El Renacimiento, 7 de febrero de 1908.

65 Dominador Gómez: «Una carta al Speaker», El Renacimiento, 18 de febrero de 1908.

66 Raul Rafael Ingles: 1908: The Way it Really was..., p. 85.

67 Arturo Baldasano, el cónsul de España en Manila al ministro de Estado, Manila, 12 de marzo de 1909, Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, AMAEC-H-1953, Consulado de Manila (1907-1910).

68 «Impresiones de la prensa», Libertas, 4 de noviembre de 1909, y Peter W. Stanley: A Nation in the making: the Philippines and the United States, 1899-1921, Cambridge, Harvard University Press, 1974, p. 155.

69 Quips: «Desde Baguío», Libertas, 30 de marzo de 1910.

70 Teodoro Kalaw: Aide-de-camp to freedom, Manila, Teodoro M. Kalaw Society, 1965, p. 82.

71 «Sesiones parlamentarias», Libertas, 24 de enero de 1911.

72 Philippines General Governor: Report of the Governor General of the Philippine Islands to the Secretary of War, Washington, U.S. Government Printing Office, 1918, pp. 48-49.

73 Filomeno V. Aguilar: «Between the Letter and Spirit of the Law...», pp. 443-444.

74 Arturo Baldasano, el cónsul de España en Manila al ministro de Estado, Manila, 20 de julio de 1907, Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, AMAEC-H-1953, Consulado de Manila (1907-1910).