Ayer 117/2020 (1): 333-347
Sección: Ensayo bibliográfico
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2020
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/117-2020-13
© Nerea Aresti
Recibido: 31-12-2018 | Aceptado: 06-09-2019
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
La historia de las masculinidades, la otra cara de la historia de género *
Nerea Aresti
Universidad del País Vasco UPV/EHU
nerea.aresti@ehu.es
Resumen: Este ensayo bibliográfico recoge los principales avances y desafíos de la historia de las masculinidades en la España contemporánea. Este ámbito de investigación, aún incipiente, ha despertado un interés creciente en los últimos años. En buena medida, la historia de las masculinidades ha sido incorporada al proyecto de la historia de género, manteniendo también una relación estrecha con la historia política y cultural. En estas páginas se dirige la mirada al todavía corto camino andado, identificando los aspectos que han recibido una mayor atención historiográfica y señalando algunas de las muchas cuestiones que permanecen a la espera de futuras investigaciones.
Palabras clave: historia de las masculinidades, historia de género, historia contemporánea en España.
Abstract: This bibliographical essay outlines the major developments and challenges of the history of masculinities in Spain (19th and 20th centuries). Over the last few years, there has been a growing interest in this field of research. While the study of masculinities has been included, to a great extent, in the general project of gender history, it has also been closely aligned with political and cultural history. In these pages, I will be looking at the progress made so far in this field, while identifying the main aspects receiving attention from historians, and some of the many issues open to further exploration.
Keywords: History of masculinities, Gender history, Modern history in Spain.
La historia de las masculinidades tiene aún una corta historia. Nació en los años ochenta del pasado siglo y tardó más de una década en asomar al panorama historiográfico español. El interés había surgido en los ámbitos de la sociología, la literatura y los estudios culturales, pero la historia acabó mostrándose como un campo privilegiado para el análisis crítico de las masculinidades, en particular desde enfoques constructivistas. El reciente desarrollo de la historia de las masculinidades en España —como en otros países— está de hecho relacionado con el denominado giro cultural en la historiografía. Con más futuro que pasado, la historia de las masculinidades despierta hoy en día un interés creciente plasmado ya en un nutrido número de publicaciones que constituyen una línea de investigación de singular vitalidad.
El desarrollo en los últimos años de la historia de las masculinidades ha estado inscrito en buena medida, aunque no solo, en el proyecto de la historia de género 1. Someter a análisis la masculinidad enriquece la propia historia de las mujeres porque incide en el carácter relacional del género y desestabiliza la pretendida naturaleza inmutable de la diferencia sexual: desafiando la visión de los hombres como sujeto por excelencia, universal y neutral; mostrando el carácter construido de la virilidad, y arrojando luz sobre la experiencia de las mujeres. De hecho, el cómo se entiende socialmente la paternidad, el trabajo, el deber matrimonial, el honor, el uso del espacio público o qué papel se otorga a la violencia en la definición de la masculinidad aceptable son cuestiones decisivas para la vida de las mujeres. De este modo, lejos de plantear una disyuntiva que amenace con restar atención al tanto tiempo ignorado pasado de las mujeres, el estudio de las masculinidades puede y debe constituirse en un buen aliado.
En el ámbito académico español, la incorporación de las masculinidades a la historia de género es un fenómeno muy reciente 2. En los últimos años, diversas obras colectivas han comenzado a incluir esta perspectiva junto a trabajos dedicados a las mujeres y la feminidad. Buen ejemplo son los volúmenes coordinados por Mary Nash en 2014 3 y por Inmaculada Blasco en 2018 4, o los recientes dosieres editados por Xavier Andreu en la revista Ayer 5 y por Ángela Cenarro en Historia y Política 6. En 2015, la Asociación Española de Investigación en Historia de las Mujeres dedicó su seminario internacional a las «Feminidades y masculinidades en la historiografía de género». Este coloquio supuso la incorporación formal de la historia de las masculinidades a los circuitos más consolidados de la historia de género. El libro colectivo Feminidades y masculinidades en la historiografía del género, editado por Henar Gallego 7, es resultado de aquellos debates.
Aunque el interés por el estudio histórico de las masculinidades ha llegado en buena medida desde el campo de la historiografía de género, también ha captado especial atención en la historia política más preocupada por los aspectos culturales y por las identidades. Así, es posible afirmar que en la actualidad este enfoque tiende puentes entre ambos ámbitos de investigación, acercando el género a la historia política y cultural, y viceversa. La razón de esta doble vertiente estriba en el propio carácter de las masculinidades, que han sido construidas a lo largo de la historia con respecto a la/s feminidad/es, pero también frente a otros modelos de ser hombre, en una red de relaciones de poder de clase, nación, sexualidad, raza, religión y edad. Si bien no es posible entender la historia de las masculinidades al margen del género, esta herramienta analítica no es capaz por sí misma de explicar todo lo relacionado con el significado de ser hombre. De hecho, uno de los retos más difíciles para este campo de estudio es dilucidar, ante cada problema histórico, cuándo el género es la categoría de análisis más útil y en qué medida otras categorías adquieren una mayor capacidad interpretativa 8. Modelos masculinos como el Don Juan, una figura capaz de condensar los grandes problemas de una época, se han mostrado como un buen laboratorio en este sentido 9.
Estudiar las masculinidades significa así sumergirse en una red de relaciones de poder que privilegia a todos los hombres frente a las mujeres y la feminidad, y a algunos colectivos masculinos frente a otros. Definir la masculinidad aceptable socialmente, eso que denominamos masculinidad normativa 10, en diferentes contextos de la España contemporánea es una tarea crucial que apenas ha sido emprendida. Las posibilidades de acercamiento son numerosas, desde el análisis de los discursos, de las emociones, de las dinámicas políticas, de las prácticas sociales..., pero el objeto de estudio se revela escurridizo por su ubicuidad y por la vocación universalista de la masculinidad. A pesar de ello, una serie de estudios recientes han logrado ya situar los problemas más relevantes.
Para el siglo xix, ya se van sentando las bases para el análisis de la masculinidad romántica, así como de los modelos nacidos en una España posrevolucionaria que puso freno a las pasiones. Los trabajos de María Sierra, que logran incorporar la dimensión emocional al estudio de la construcción —especialmente política— del hombre liberal 11, y de Xavier Andreu, muy atento a los cambios provocados por las dinámicas históricas y a la articulación entre el género y la nación 12, constituyen un sólido punto de partida. También decisivo es el papel que el ejercicio de determinadas profesiones desempeñó en la configuración de la masculinidad respetable, un aspecto que está siendo abordado en toda su complejidad por Darina Martykánová 13.
El honor y los mecanismos establecidos en la sociedad para su defensa fueron otro pilar que sustentó la masculinidad normativa durante el siglo xix. Los trabajos de Miguel Martorell y Jordi Luengo nos han acercado al fenómeno de los duelos entre caballeros, que fueron reinventados en un nuevo contexto. Estos análisis de los desafíos llaman la atención sobre la naturaleza performativa y ritual de la virilidad 14. La masculinidad liberal se expresó de hecho a través de unos cuerpos cargados de significados culturales. El triunfo de unos nuevos modelos de virilidad en la España del siglo xix no puede ser entendido al margen de una revolución estética, en especial en el vestir 15, que contribuyó a crear nuevas señas de identidad del hombre pretendidamente moderno y civilizado 16.
El siglo xix muestra así la inestabilidad de unos modelos que no llegaron a consolidarse antes de enfrentarse a situaciones de crisis. Estas crisis tuvieron a veces su origen en alteraciones en las relaciones de género, por cambios en la posición de las mujeres o, como sucedería ya en el siglo xx, por la presión feminista. Otras veces esas crisis partieron de la estrecha relación entre la masculinidad y otras dimensiones de la política, como la nacional. El fenómeno regeneracionista y el contexto del 98 ofrecen uno de los más claros ejemplos de este destino compartido bajo la forma de crisis de masculinidad nacional. Esta cuestión ha sido analizada en diversos trabajos que han destacado la vinculación entre determinados ideales de género y la posición de España en un ámbito internacional marcado por la pujanza de las teorías degeneracionistas y por el supuesto declive de los pueblos latinos 17.
A pesar de que el camino recorrido no es de ningún modo desdeñable, aún son más los interrogantes que las respuestas cuando nos referimos a las masculinidades normativas de la España del siglo xix. Y algo semejante sucede con el siglo xx. Si, para el análisis del siglo xix, uno de los principales retos sería renunciar a la aplicación mecánica de relatos fuertes sobre la construcción de la masculinidad moderna, como los tan influyentes de George Mosse, Raewyn Connell o John Tosh 18, el siglo xx nos enfrenta a otros retos no menos difíciles. La extrema naturalización de la diferencia sexual en el presente hace que muchos elementos de lo que denominamos sentido común funcionen como certezas apriorísticas que poco favorecen a la investigación. Despojarse de estas verdades obvias constituye así la primera tarea de quien se acerca a un objeto de análisis dispuesto a deparar sorpresas.
Sabemos, eso sí, que las primeras décadas de este siglo xx fueron particularmente dinámicas en lo que a la evolución de las relaciones de género se refiere, y esto tuvo repercusiones directas en la experiencia de la masculinidad. Cambios sociales y culturales de hondo calado y el nuevo fenómeno del feminismo fueron aspectos que afectaron en especial, pero no solo, a la vida de las mujeres. Estudios teóricamente muy afinados como los de José Javier Díaz Freire nos muestran, a través de Miguel de Unamuno, un pasado abierto en el que distintas propuestas civilizatorias se expresaron por medio de debates acerca de la masculinidad 19. En este escenario de tensiones —con evoluciones no necesarias—, determinadas visiones llegaron a prevalecer sobre el resto. Durante el primer tercio del siglo, ciertas formas de relación entre la masculinidad y las mujeres 20, el trabajo 21, la disciplina 22, el deporte 23 o la sexualidad presidieron las propuestas provenientes, sobre todo, del terreno científico, que lograron adquirir un enorme eco social.
Como sabemos, el estallido de la Guerra Civil abrió algunas puertas al cambio en las relaciones de género, pero acabó por cerrar casi todas. Sabemos muy poco aún sobre la evolución de las masculinidades durante el franquismo. Pero los todavía escasos estudios dedicados a este periodo ponen de manifiesto que, si bien la coyuntura bélica fomentó los contenidos autoritarios, jerárquicos y violentos de la masculinidad, la Guerra Civil fue también una lucha entre visiones diversas, incluso dentro del bando sublevado, acerca de lo que debía ser un hombre —y una nación— 24. Como ha señalado Zira Box, la masculinidad fascista se habría expresado a través de los significantes de austeridad y verticalidad, metáforas que sirvieron también para imaginar España 25. Mary Vincent ha planteado que la masculinidad exaltada de este momento estuvo vinculada, además de a la propia experiencia de la guerra, al dominio del discurso de Falange, acomodándose más tarde a un modelo más tradicional católico 26. Ian Winchester ha indagado en la construcción de la masculinidad franquista marcial, destacando la ineficacia de las políticas de adoctrinamiento de los soldados en nociones de género del nacionalcatolicismo 27. Iker González-Allende ha analizado qué ocurrió con todas aquellas masculinidades cuando viajaron y se enfrentaron a nuevos contextos, acercándonos, a través de la literatura, a experiencias de exilio y emigración durante el franquismo y después 28. Contamos, en definitiva, con un todavía pequeño número de trabajos que, a la vez que van mostrándose capaces de estructurar el debate historiográfico, han desvelado también lo mucho que queda por hacer.
El estudio de las masculinidades subalternas, aquellas que se sitúan en una posición de marginalidad o rechazo con respecto a las que hemos denominado normativas, ha generado una amplísima bibliografía a nivel internacional. Es necesario señalar que, para el caso español, los acercamientos históricos a estas masculinidades no normativas han partido a menudo de disciplinas ajenas a la propia historia 29. En todo caso, este interés no ha hecho sino crecer en los últimos años. Para este desarrollo, los trabajos de Richard Cleminson y Francisco Vázquez constituyen un referente fundamental. Sus obras, de particular sofisticación conceptual, estructuran los principales debates historiográficos en torno al homoerotismo masculino 30. Desde la superación de visiones esencialistas, Vázquez y Cleminson han conseguido complicar el —a menudo simplificado— tránsito histórico desde la figura del sodomita a la del homosexual a través de los saberes expertos, psiquiátrico y criminológico 31.
El estudio de la represión de la homosexualidad en el franquismo, que ha tenido en las fuentes orales un importante apoyo, ha recibido una especial atención en monografías como la de Arturo Arnalte 32. Para este ámbito cronológico contamos también con el estudio de Goeffroy Huard, que explora el mundo gay de las ciudades de Barcelona y París en las décadas centrales del siglo xx, y con el sugerente trabajo de Abel Díaz sobre el significado de la inversión sexual en el primer franquismo a través de fuentes judiciales 33. De gran interés son también recientes trabajos dedicados al periodo de la Transición, y entre ellos la sofisticada obra de Brice Chamouleau 34, centrada en los que denomina excluidos de la modernidad posfranquista, y el volumen editado por Rafael M. Mérida, una audaz aproximación a experiencias e identidades desestabilizadoras del orden sexual en el periodo 1970-1995 35.
La sexualidad no es el único elemento que sitúa determinadas masculinidades en posiciones subalternas. En un innovador estudio, María Sierra ha prestado atención al proceso de subalternización de la masculinidad gitana, que fue fabricada en oposición a los valores de la civilización, del progreso social y del liberalismo decimonónico 36. Por otro lado, el estudio de las masculinidades obreras, un tema de importancia clave, constituye un terreno de investigación apenas visitado desde la historia contemporánea española y que permanece a la espera de la atención que merece. Algunas de las escasas excepciones son los trabajos de Richard Cleminson 37 en relación con el movimiento anarquista; los más recientes de Jesús de Felipe, quien ha explorado la identidad del hombre trabajador durante las décadas centrales del siglo xix, y los de Miren Llona, quien ha llamado la atención sobre los inestables significados políticos de los cuerpos sexuados 38. Salta a la vista que, a pesar de los significativos avances, son muchos los aspectos necesitados de atención historiográfica, como, por ejemplo, los modelos de masculinidad creados y vividos en el seno de las diferentes culturas políticas que conformaron el movimiento obrero, en el sindicalismo, en las clases populares no organizadas, en el medio campesino, en los diferentes movimientos sociales de las últimas décadas del pasado siglo, en los sectores marginados por la sociedad... Todos estos estudios nos ayudarán a entender mejor la experiencia de los sujetos, hombres y mujeres, sus formas de actuar o dejar de hacerlo, su percepción de la realidad, sus aspiraciones y sus frustraciones.
En este último apartado me referiré a un aspecto que considero de particular interés, el de la relación de las masculinidades con las naciones y los nacionalismos, por un lado, y con el fenómeno religioso, por otro. Y con ambas cuestiones a la vez. Pienso que no es posible analizar los procesos de construcción de las naciones modernas y las identidades religiosas en su complejidad prescindiendo de la dimensión de género, y, en concreto, al margen de los conceptos de masculinidad nacional, una categoría abstracta pero muy operativa políticamente, y de masculinidad católica, algo todavía sin definir del todo en términos históricos. Fruto de este interés han visto recientemente la luz algunos dosieres en revistas de historia 39 y libros colectivos 40 que despliegan un amplio abanico de debates historiográficos.
En concreto, son muchas las preguntas planteadas en torno a la construcción del «hombre español» en el marco internacional, como señalaba más arriba a propósito de la crisis del 98, pero también con respecto a la cuestión colonial marroquí 41, a la propia institución monárquica 42 y en relación con otros ideales masculinos nacidos al calor de los nacionalismos vascos, catalán o gallego. Algunos estudios han atendido a estos procesos de construcción mutua, analizando las conexiones entre los imaginarios nacionales español y catalán 43, las implicaciones en términos de masculinidad de la identificación de Galicia con el sentimentalismo y la melancolía 44, o la construcción de un modelo de masculinidad por el nacionalismo vasco en identificación con el gentleman y en contraste con el español 45.
Por otro lado, el importante desarrollo alcanzado por la historia de las mujeres en relación con la religión hace aún más llamativo el vacío existente con respecto a las masculinidades. El propio concepto de la feminización de la religión en el siglo xix, hoy en día muy debatido pero ampliamente utilizado, tiene una contrapartida que necesita ser estudiada. María Cruz Romeo se ha acercado recientemente al difícil proceso de redefinición de la masculinidad respetable —¿católica, doméstica?— en la nueva sociedad posrevolucionaria 46. La movilización católica finisecular debe ser observada también desde estas preocupaciones. Así lo hacen los sugerentes trabajos de Natalia Núñez a propósito de los congresos eucarísticos, en especial el de 1911 47, y las interesantes propuestas de Pilar Salomón e Inmaculada Blasco a propósito de la renovación de la identidad masculina católica en la España de finales del siglo xix e inicios del xx 48. En definitiva, los estudios en torno a la relación entre masculinidades, construcciones nacionales y catolicismo han conseguido revelar la complejidad de un problema histórico de gran relevancia, que no ha hecho sino asomarse a la historiografía española contemporánea.
En ocasiones los enfoques novedosos se agotan en el momento en que dejan de serlo. Esperemos que la contribución del estudio de las masculinidades a la historia supere el efecto de las modas pasajeras. Así ocurrirá si el interés por estas cuestiones consigue instalarse en la historiografía desde sensibilidades diversas. Desnaturalizar algo tan natural como el significado de ser un hombre merece el esfuerzo de quienes confían en la capacidad crítica de la historia, y este ambicioso proyecto excede las posibilidades de cualquier enfoque historiográfico concreto. Pienso que este esfuerzo contribuiría a enriquecer la historia de género y ampliaría el marco interpretativo de la historia contemporánea en su conjunto.
* El presente trabajo se inscribe dentro del proyecto «La experiencia de la sociedad moderna en España: emociones, relaciones de género y subjetividades (siglos xix y xx)», código: HAR2016-78223-C2-1-P, financiado por MINECO y FEDER, y del Grupo de Investigación Universitaria de la UPV/EHU «La experiencia de la sociedad moderna en España, 1870-1990», GIU17/37.
1 Esto no quiere decir, como bien ha señalado Inmaculada Blasco, que el enfoque de género obligue a tratar ambos sexos. Véase Inmaculada Blasco: «Historia de las mujeres y de género. Pasado y futuro», Ayer, 104 (2016), pp. 249-276, esp. p. 266.
2 Como veremos más adelante, los pioneros trabajos de Richard Cleminson y Francisco Vázquez García, relacionados sobre todo con la historia de la sexualidad, y los de Mary Vincent para la guerra civil, han sido decisivos para atraer la atención historiográfica al estudio de las masculinidades. Existen algunos otros ejemplos tempranos como el volumen coordinado por Alberto Ramos Santana, con un fuerte componente de estudios literarios, La identidad masculina en los siglos xviii y xix: de la Ilustración al Romanticismo (1750-1850), Cádiz, Universidad de Cádiz, 1997, y el libro de Nerea Aresti: Médicos, donjuanes y mujeres modernas. Los ideales de feminidad y masculinidad en el primer tercio del siglo xx, Bilbao, Universidad del País Vasco, 2001.
3 Mary Nash (ed.): Feminidades y masculinidades: arquetipos y prácticas de género, Madrid, Alianza Editorial, 2014.
4 Inmaculada Blasco (ed.): Mujeres, hombres y catolicismo en la España contemporánea. Nuevas visiones desde la historia, Valencia, Tirant lo Blanch, 2018.
5 Xavier Andreu (ed.): Género y nación en la España contemporánea (dosier), Ayer, 106 (2017), que incluye un artículo de Gemma Torres sobre «La nación viril. Imágenes masculinas de España en el africanismo reaccionario después de la derrota de Annual (1921-1927)», pp. 133-158.
6 Ángela Cenarro (ed.): Identidades de género en el catolicismo, el falangismo y la dictadura de Franco (monográfico), Historia y Política, 37 (2017).
7 Henar Gallego (ed.): Feminidades y masculinidades en la historiografía del género, Granada, Comares, 2018.
8 Una reflexión sobre estas cuestiones en Nerea Aresti: «La historia de género y el estudio de las masculinidades. Reflexiones sobre conceptos y métodos», en Henar Gallego (ed.): Feminidades y masculinidades en la historiografía del género, Granada, Comares, 2018, pp. 173-193.
9 Díaz Freire ha destacado los dos contenidos principales de la identidad donjuanesca, en lo que es a la vez una definición de la masculinidad: «el acceso sexual al cuerpo de las mujeres y el acceso no sexual al cuerpo de los hombres». Véase José Javier Díaz Freire: «El Don Juan de Unamuno como crítica de la masculinidad en el primer tercio del siglo xx», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 13-28, esp. p. 28; Jo Labanyi: «Political Readings of Don Juan and Romantic Love in Spain from the 1920s to the 1940s», en Luisa Passerini et al. (eds.): New Dangerous Liaisons. Discourses on Europe and Love in the Twentieth Century, Nueva York-Oxford, Berghahn Books, 2010, pp. 197-212; Mary Nash: «Masculinidades vacacionales y veraniegas: el Rodríguez y el donjuán en el turismo de masas», Rubrica Contemporanea, 7, 13 (2018), pp. 23-39, y Nerea Aresti: «La peligrosa naturaleza de Don Juan. Sexualidad masculina y orden social en la España de entreguerras», Cuadernos de Historia Contemporánea, 40 (2018), pp. 13-31. Sobre la construcción de la figura del «amante latino» en el periodo de entreguerras, véase Jordi Luengo: «Ídolos populares de latina masculinidad: Valentino, Gardel y otros “violeteros modernistas”», Culturas populares (revista electrónica), 7 (2008).
10 La propia definición de «masculinidad normativa» resulta problemática en el marco de esta red de relaciones de poder, dejando al otro lado de la norma un sinfín de identidades y experiencias de la masculinidad que poco tienen que ver entre ellas. Pese a esta dificultad, y por razones expositivas, he optado por diferenciar entre aquellas masculinidades que detentan una posición privilegiada en esta jerarquía y aquellas que ocupan posiciones subalternas diversas.
11 María Sierra: «Política, romanticismo y masculinidad: Tassara (1817-1875)», Historia y Política, 27 (2012), pp. 203-226; íd.: «Entre emociones y política. La vida cruzada de la masculinidad romántica», Rubrica Contemporanea, 4, 7 (2015), pp. 11-25, e íd.: Género y emociones en el romanticismo. El teatro de Bretón de los Herreros, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2013.
12 Xavier Andreu: El descubrimiento de España. Mito romántico e identidad nacional, Madrid, Taurus, 2016, e íd.: «Tambores de guerra y lágrimas de emoción. Nación y masculinidad en el primer republicanismo», en Aurora Bosch e Ismael Saz (coords.): Izquierdas y derechas ante el espejo: culturas políticas en conflicto, Valencia, Tirant lo Blanch, 2016, pp. 91-118.
13 Darina Martykánová: «Shaping a New Man: The Schools for the State Engineers in Nineteenth-Century Spain (1830s-1900)», Engineering Studies, 6, 2 (2014), pp. 87-107, e íd.: «La profession, la masculinité et le travail. La représentation sociale des ingénieurs en Espagne pendant la deuxième moitié du xixe siècle», en Antoine Derouet et al. (eds.): Les Ingénieurs. La production d’un groupe social, París, Garnier, 2018, pp. 79-102.
14 Miguel Martorell: José Sánchez Guerra: un hombre de honor (1859-1935), Madrid, Marcial Pons, 2011; íd.: Duelo a muerte en Sevilla. Una historia española del novecientos, A Coruña, Ediciones del Viento-Centro de Estudios Andaluces, 2016; Jordi Luengo: «Masculinidad reglada en los lances de honor: desafíos burgueses en el cenit de un fin de época (1870-1910)», Rubrica Contemporanea, 7, 13 (2018), pp. 59-79, y Leigh Mercer: «“A primera sangre”: The Duel as Bourgeois Battleground in Nineteenth-Century Spain», Journal of Spanish Cultural Studies, 9, 1 (2008), pp. 61-74.
15 Collin McKinney: «Men in Black: Fashioning Masculinity in Nineteenth-Century Spain», Letras Hispanas, 8, 2 (2012), pp. 78-93.
16 Marie Walin ha analizado el papel de los manuales de buena conducta para la popularización de los ideales liberales y de una masculinidad que aspiraba a ser hegemónica. Véase Marie Walin: «“Criar hombres y no fieras”, civilité et construction d’une masculinité hégémonique (Espagne, 1787-1868)», Genre, sexualité & société, 13 (2015).
17 Lou Charnon-Deutsch: «Cartoons and the Politics of Masculinity in the Spanish and American Press during the War of 1898», Prisma Social, 13 (2014), pp. 109-148; Mauricio Zabalgoitia (ed.): Hombres en peligro. Género, nación e imperio en la España de cambio de siglo (xix-xx), Madrid, Iberoamericana-Vervuert, 2017, y Nerea Aresti: «A la nación por la masculinidad. Una mirada de género a la crisis del 98», en Mary Nash (ed.): Feminidades y masculinidades: arquetipos y prácticas de género, Madrid, Alianza Editorial, 2014, pp. 47-74.
18 Estos trabajos son referencia necesaria para cualquier estudio de las masculinidades contemporáneas. Véanse Raewyn Connell: Masculinities, Cambridge, Polity Press, 1995; George L. Mosse: The Image of Man: The Creation of Modern Masculinity, Nueva York, Oxford University Press, 1996; John Tosh: A Man’s Place: Masculinity and the Middle-Class Home in Victorian England, New Haven-Londres, Yale University Press, 1999, y Anne-Marie Sohn: «Sois un homme!». La construction de la masculinité au xixe siècle, París, Seuil, 2009.
19 José Javier Díaz Freire: «Miguel de Unamuno. La feminización de la masculinidad moderna», Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017), pp. 39-58, e íd.: «El Don Juan de Unamuno...».
20 Nerea Aresti: Masculinidades en tela de juicio. Hombres y género en el primer tercio del siglo xx, Madrid, Cátedra, 2010, e íd.: Médicos, donjuanes y mujeres modernas... Aunque no enfocado en concreto desde una perspectiva de género, reviste interés para el tema en este periodo el estudio de Luis G. Martínez del Campo: La formación del gentleman español. Las residencias de estudiantes en España, 1910-1936, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2012.
21 Esta cuestión ha sido abordada por Darina Martykánová: «Los pueblos viriles y el yugo del caballero español. La virilidad como problema nacional en el regeneracionismo español (1890s-1910s)», Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017), pp. 19-37, esp. pp. 36 y 37.
22 Ana Isabel Simón Alegre: «Corregir, castigar y olvidar a los díscolos soldados. La justicia militar en el primer tercio del siglo xx», Segle XX, 6 (2013), pp. 37-61.
23 Jorge Uría: «Iconos de masculinidad. Los años veinte y los ases del fútbol español», en Mary Nash (ed.): Feminidades y masculinidades: arquetipos y prácticas de género, Madrid, Alianza Editorial, 2014, pp. 159-187.
24 Mary Vincent: «The Martyrs and the Saints: Masculinity and the Construction of the Francoist Crusade», History Workshop Journal, 47 (1999), pp. 68-98; Iker González-Allende: «Masculinities in Conflict: Representations of the Other in Narrative during the Spanish Civil War», Hispanic Research Journal: Iberian and Latin American Studies, 11, 3 (2010), pp. 193-209, y Nerea Aresti: «The Battle to Define Spanish Manhood», en Aurora Morcillo (dir.): Memory and Cultural History of the Spanish Civil War. Realms of Oblivion, Leiden-Boston, Brill, 2014, pp. 147-177.
25 Zira Box: «Cuerpo y nación. Sobre la España vertical y la imagen del hombre», Ayer, 107 (2017), pp. 205-228, e íd.: «Masculinidad en línea recta. A propósito del pensamiento binario del fascismo español», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brüne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 223-238.
26 Mary Vincent: «La reafirmación de la masculinidad en la cruzada franquista», Cuadernos de Historia Contemporánea, 28 (2006), pp. 135-151. Dialoga con esta visión David Alegre Lorenz: «Forging the “New Man” in Fascist Spain during the War and Its Aftermath, 1936-1948», en Matthew Feldman et al. (eds.): The «New Man» in Radical Right Ideology and Practice, 1919-1945, Nueva York, Bloomsbury Academic, 2018, pp. 215-229. Un análisis de la evolución de este modelo del excombatiente fascista en Ángel Alcalde: «El descanso del guerrero: la transformación de la masculinidad excombatiente franquista (1939-1965)», Historia y Política, 37 (2017), pp. 177-208.
27 Ian Winchester: «So[u]ldiers for Christ and Men for Spain: The Apostolado Castrense’s Role in the Creation and Dissemination of Francoist Martial Masculinity», Revista Universitaria de Historia Militar, 4, 8 (2015), pp. 143-163.
28 Iker González-Allende: Hombres en movimiento. Masculinidades españolas en los exilios y emigraciones (1939-1999), West Lafayette, Purdue University Press, 2018.
29 Alberto Mira: De Sodoma a Chueca. Una historia de la homosexualidad en España en el siglo xx, Madrid, Egales, 2004; Javier Ugarte (coord.): Una discriminación universal: la homosexualidad bajo el franquismo y la Transición, Madrid-Barcelona, Egales, 2008; Josep M. Armengol (ed.): Queering Iberia: Iberian Masculinities at the Margins, Nueva York, Peter Lang, 2012, y Dieter Ingenschay: «Raros, decadentes, maricones. Masculinidades transgresoras en Botín de Guerra de Miguel de Molina y La antorcha apagada de Eduardo Zamacois», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 195-207.
30 Richard Cleminson y Francisco Vázquez García: «Los Invisibles»: A History of Male Homosexuality in Spain, 1850-1939, Cardiff, University of Wales Press, 2007 (también traducida al castellano); Francisco Vázquez García (ed.): Homosexualidades (dosier), Ayer, 87 (2012); íd.: «Los orígenes de una leyenda: Cádiz como ciudad de “invertidos” (1898)», Hispania Nova: Revista de Historia Contemporánea, 15 (2017), pp. 1-23; íd.: «El discurso médico y la invención del homosexual (España, 1840-1915)», Asclepio, 53, 2 (2001), pp. 159-178, y Richard Cleminson: «The Significance of the “Fairy” for the Cultural Archaeology of Same-Sex Male Desire in Spain, 1850-1930», Sexualities, 7, 4 (2004), pp. 412-429.
31 Francisco Vázquez García (ed.): Homosexualidades (dosier), p. 15.
32 Arturo Arnalte: Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo, Madrid, La Esfera de los Libros, 2003.
33 Geoffroy Huard: Los antisociales. Historia de la homosexualidad en Barcelona y París, 1945-1975, Madrid, Marcial Pons, 2014, y Abel Díaz: «Los invertidos: homosexualidad(es) y género en el primer franquismo», Cuadernos de Historia Contemporánea, 41 (2019), pp. 333-353.
34 Brice Chamouleau: Tiran al maricón. Los fantasmas queer de la democracia (1970-1988), Madrid, Akal, 2017; íd.: «Formas de la colonialidad mesocrática. Turistas gais en la Costa Brava de los setenta», Rubrica Contemporanea, 7, 13 (2018), pp. 41-58, e íd.: «Politique de l’histoire: cultures juridiques et subjectivités subalternes du mouvement LGBTQI en Espagne», Amnis, Mouvements sociaux et pouvoirs: distances et espaces, 15 (2016).
35 Rafael Mérida Jiménez (ed.): Hispanic (LGT) masculinities in transition, Nueva York, Peter Lang, 2014. Véase también Alejandro Melero: «Arquetipos gay y lesbiano en el cine de la Transición», en Mary Nash (ed.): Feminidades y masculinidades: arquetipos y prácticas de género, Madrid, Alianza Editorial, 2014, pp. 271-294.
36 María Sierra: «Hombres arcaicos en tiempos modernos. La construcción romántica de la masculinidad gitana», Historia Social, 93 (2019), pp. 51-65.
37 Richard Cleminson: Anarquismo y homosexualidad, Madrid, Huerga y Fierro, 1995, e íd.: «The Construction of Masculinity in the Spanish Labour Movement: A Study of the Revista Blanca (1923-1936)», International Journal of Iberian Studies, 24, 3 (2012), pp. 201-2017, esp. pp. 210-217.
38 Jesús de Felipe: «Masculinidad y movimiento obrero español: las identidades masculinas obreras y el trabajo femenino, 1830-1870», Historia, Trabajo y Sociedad, 8 (2017), pp. 65-85, y Miren Llona: «La imagen viril de la Pasionaria: los significados políticos de Dolores Ibárruri en la Segunda República y la Guerra Civil», Historia y Política, 36 (2016), pp. 263-287.
39 Nerea Aresti y Darina Martykánová (eds.): Masculinidades, nación y civilización en la España contemporánea (dosier), Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017).
40 Inmaculada Blasco (ed.): Mujeres, hombres y catolicismo..., y Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016. Algunos trabajos han realizado un especial esfuerzo por incorporar las diferentes variables que conforman una identidad. Es el caso de Mónica Morena: «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta», Historia y Política, 37 (2017), pp. 147-176.
41 Gemma Torres: «La reivindicación de la nación civilizada: masculinidad española en el discurso colonial sobre Marruecos (1900-1927)», Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017), pp. 58-81, y Ferran Archilés: «¿Carmen a través del estrecho? Imperialismo, género y nación española ante el espejo marroquí (c. 1880-c. 1909)», en Mauricio Zabalgoitia (ed.): Hombres en peligro. Género, nación e imperio en la España de cambio de siglo (xix-xx), Madrid, Iberoamericana-Vervuert, 2017, pp. 67-95.
42 Mónica Moreno y Alicia Mira: «¿Un rey viril para una España fuerte? La masculinidad de Alfonso XIII y la Nación», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 101-118.
43 Helena Miguélez-Carballeira: «El imperio interno. Discursos sobre masculinidad e imperio en los imaginarios nacionales español y catalán del siglo xx», Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017), pp. 105-128.
44 Helena Miguélez-Carballeira: Galicia, a Sentimental Nation: Gender, Culture and Politics, Cardiff, University of Wales Press, 2013, e íd.: «From Sentimentality to Masculine Excess in Galician National Discourse: Approaching Ricardo Carvalho Calero’s Literary History», Men and Masculinities, 15, 4 (2012), pp. 367-387.
45 Nerea Aresti: «El gentleman y el bárbaro. Masculinidad y civilización en el nacionalismo vasco (1893-1937)», Cuadernos de Historia Contemporánea, 39 (2017), pp. 83-103, e íd.: «El langile respetable. Masculinidad, moral y trabajo en el nacionalismo vasco», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 119-135.
46 María Cruz Romeo Mateo: «El otro género de la religión: masculinidad católica en la España isabelina», en Inmaculada Blasco (ed.): Mujeres, hombres y catolicismo en la España contemporánea. Nuevas visiones desde la historia, Valencia, Tirant lo Blanch, 2018, pp. 69-91, e íd.: «Domesticidad y política. Las relaciones de género en la sociedad posrevolucionaria», en María Cruz Romeo Mateo y María Sierra (coords.): La España liberal, 1833-1874, Madrid-Zaragoza, Marcial Pons-Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2014, pp. 89-127.
47 Natalia Núñez Bargueño: «A la conquista de la virilidad perdida: religión, género y espacio público en el Congreso Eucarístico Internacional de Madrid, 1911», en Nerea Aresti, Karin Peters y Julia Brühne (coords.): ¿La España invertebrada? Masculinidad y nación a comienzos del siglo xx, Granada, Comares, 2016, pp. 81-100.
48 Inmaculada Blasco: «¿Re-masculinización del catolicismo? Género, religión e identidad católica masculina en España a comienzos del siglo xx», en Inmaculada Blasco (ed.): Mujeres, hombres y catolicismo en la España contemporánea. Nuevas visiones desde la historia, Valencia, Tirant lo Blanch, 2018, pp. 115-136. Para el contexto franquista véase, en el mismo volumen, Mónica Moreno: «Masculinidades y religión. Los hombres de Acción Católica en el franquismo», pp. 137-161.