Publicado 15-09-1992
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Resumen
Durante el siglo XIX se va a alcanzar en toda Europa la normalización de las ciencias en las aulas, en las universidades. Se insertan precozmente en algunos países, en Francia desde luego, mientras en España se logra con mayor dificultad y tardanza. Las universidades europeas en el antiguo régimen presentaban graves obstáculos estructurales o de organización para el cultivo de las ciencias nuevas: las cuatro facultades mayores estaban asignadas a teología, cánones, leyes, y sólo medicina conectaba con el naciente mundo científico. Mientras, las matemáticas o la nueva física tenían que introducirse en cátedras sueltas o en la Facultad Menor de Artes o Filosofía, en liza con la vieja tradición de la metafísica, la lógica o la física aristotélicas. Los saberes universitarios, como un legado de siglos, se enfrentaban a la innovación que suponían unas ciencias nuevas, con una explicación más certera del mundo y del hombre. Algunas instituciones paralelas recogerían las nuevas ciencias que, en la Universidad, tenían que conformarse con posiciones subordinadas: de un lado, la botánica o la química se enseñaron en la carrera de medicina, mientras, de otro, la física experimental pugnaba por abrirse paso en artes...