Publicado 15-03-2003
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Resumen
La sociedad española ha vivido durante el último año un intenso debate a raíz del conflicto iraquí. Como ya ocurriera hace veinte años, cuando sucesivos gobiernos plantearon el ingreso y el tipo de acomodo que deberíamos tener en la Alianza Atlántica, del problema concreto se derivó pronto al papel que Europa debía asumir en la escena internacional y a sus relaciones con Estados Unidos. Como en anteriores ocasiones, el resultado ha sido una fractura social, una profunda división que pone en evidencia la dificultad de dotar a España de una base firme sobre la que sustentar una política exterior. El debate no es baladí. Por su intensidad no tiene parangón en la historia política nacional desde la muerte del general Franco, con la salvedad del dedicado a la OTAN, que en realidad es el mismo. Quizás, por considerarse un tema que no afecta a la estabilidad del sistema, se utiliza como catalizador de tensiones ideológicas latentes sobre la evolución del sistema político español, en clave más liberal -posición pronorteamericana- o más intervencionista -posición antinorteamericana-.