Ayer133 (1) 2024: 313-343
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2023
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/2082
© Carlos Benítez Trinidad
© Mélanie Toulhoat
Recibido: 14-07-2021 | Aceptado: 16-03-2022 | Publicado on-line: 08-01-2024
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

«Um barril de pólvora na Amazônia»: humor gráfico, resistencia indígena y subversión política en la revista brasileña Porantim (1978-1987)

Carlos Benítez Trinidad

Universidad de Salamanca
carlos.bt@usal.es

Mélanie Toulhoat

Instituto de Historia Contemporânea
de la Universidad NOVA de Lisboa-IN2PAST
melanietoulhoat@fcsh.unl.pt

Resumen: La capacidad de síntesis del humor gráfico y su impacto a la hora de crear imaginario configuran un campo de estudio especialmente rico para desgranar periodos históricos concretos. Este artículo tiene como objetivo estudiar el humor gráfico publicado en la revista Porantim en la última década del autoritarismo militar brasileño, publicación editada por misioneros y militantes de la Teología de la Liberación involucrados en la cuestión indígena. Su estudio permite desnudar las líneas más esenciales del conflicto ideológico, interétnico, social, ambiental y religioso contenido en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas de Brasil, aún hoy irresuelto.

Palabras clave: humor gráfico, Teología de la Liberación, autoritarismo brasileño, cuestión indígena, indigenismo.

Abstract: Graphic humour’s ability to synthesize and its impact on creating imagery make it an especially rich field of study for penetrating specific historical periods. This article aims to study the graphic humour of the magazine Porantim in the last decade of Brazilian military authoritarianism. The publication was edited by missionaries and activists of Liberation Theology involved in the indigenous question. Its study uncovers the most essential lines of the ideological, inter-ethnic, social, environmental, and religious conflict contained in the struggle for the rights of the indigenous peoples of Brazil, still unresolved today.

Keywords: graphic humour, Liberation Theology, Brazilian authoritarianism, indigenous question, indigenism.

Este artículo explora el potencial de las representaciones gráficas y visuales publicadas por el periódico indigenista Porantim y su papel en los procesos sociales de la transición democrática brasileña 1. Se ha llevado a cabo un análisis cuantitativo y cualitativo del material textual y gráfico, escrutando todos los números desde principios de 1978 hasta finales de 1987. En esta selección se han dejado fuera las imágenes con vocación puramente ilustrativa que implican otro tipo de análisis y revelan otras lógicas, pedagógicas y estéticas, del Porantim 2.

Cabe destacar la perspectiva cruzada que ha potenciado la interpretación de los resultados: el humor gráfico publicado en la prensa de protesta durante el régimen militar en Brasil (1964-1985) y las luchas y reivindicaciones protagonizadas por los indígenas brasileños 3. En la selección de las formas gráficas de humor, se han encontrado principalmente viñetas editoriales, también caricaturas y tiras cómicas. Se consideraron algunos montajes visuales o ensamblajes de imágenes de distinta naturaleza que incluían un componente humorístico y crítico en composición y mensaje.

Una vez seleccionados los dibujos por su representatividad temática dentro de la totalidad analizada, se ha organizado la clasificación según el número de ejemplar y página, fecha de publicación, tipo de humor gráfico, relación y posible inserción con el contenido textual, tema general tratado, breve descripción de la imagen y comentarios adicionales, si los hubiera. Esto ha permitido asociar lo cuantitativo y lo cualitativo, evidenciando los temas transversales, la frecuencia de publicación, las evoluciones estilísticas y editoriales, la importancia concedida al humor gráfico y a las composiciones visuales, la valorización progresiva de los dibujantes, etc.

En este marco, se han identificado 196 formas de humor gráfico y a los siguientes dibujantes, en orden cronológico de aparición: Mário Adolfo, Merthiolla, Torres, Canini, Edgard, Jals, Ralph, Molcica, Ronaldo, Wilmar, Favacho, Chico, Jaime Leão, Kampos, Henfil, Frantz, J. Rosha, 3W, Ozeas, Rubens, Nani, Jorge Braga, Gougon, Jimmy Scott, Jaguar, Oscar, Maurilio Barcellos, Lodes, Renato Tadeu Chagas, Roger Leyonmark, Lailson, Mario Ozero, Ziraldo, Lane, Jucá, Brito, Ozan. Además de estos nombres, hay muchos dibujos sin autor y algunos cuyos nombres no hemos podido identificar. La investigación muestra una gran diversidad de perfiles, trayectorias, estilos gráficos y frecuencia de trabajo en Porantim 4.

Este estudio ha permitido identificar una serie de temas esenciales para entender la historia de Brasil en aquella década, constituyendo un contenido visual y textual significativo: la lucha por la tierra, la deforestación, los problemas de gestión pública, la conflictividad social bajo el régimen militar, el papel de la Iglesia católica, una legislación obsoleta, la solidaridad entre marginados, el impacto de la apertura política y el lugar de los indígenas en Brasil. A partir de esta investigación se ha decidido centrar el análisis en dos temas transversales, representativos de las luchas políticas que surgieron del movimiento indígena: las críticas, a través del CIMI, contra la gestión de la Fundação Nacional do Índio (FUNAI), presentada como catastrófica, corrupta y despótica, y las reivindicaciones sobre el acceso, la posesión y la conservación de la tierra. Este trabajo se complementa con las entrevistas realizadas en marzo de 2021 a José Ribamar Bessa, fundador y primer redactor de Porantim, y Mário Adolfo, primer dibujante de la revista, ambas son fuentes orales inéditas 5.

Teología, pueblos indígenas y el contra-imaginario nacional del Brasil autoritario

La historia reciente de América Latina está marcada por la eclosión de la organización social y política indígena en la segunda mitad del siglo xx, un proceso complejo, producto de la conjunción de diferentes contextos socioeconómicos: el desarrollismo económico, la aceleración de la desigualdad y marginalización de los sectores sociales subalternizados, acompañados del desgaste de la idea de sociedades étnicamente homogéneas y la creciente conciencia descolonizadora, medioambiental e intercultural 6.

En Brasil, las poblaciones indígenas ocupaban vastos territorios en pequeños grupos dispersos y étnico-culturalmente muy diferentes entre sí. La situación que enfrentaban era devastadora: el histórico avance de los frentes extractivistas y agroindustriales fue impulsado a comienzos de la década de 1970 por el aparato institucional del autoritarismo militar como parte de un proyecto de «modernización» y ocupación de territorios «vacíos». Los proyectos económicos, de construcción de infraestructura y colonización desregularizada, junto con la dejadez del Estado en controlar la ocupación y explotación informal de tierras y recursos, tuvo consecuencias letales tanto para la naturaleza como para las poblaciones locales 7.

Se considera uno de los grandes hitos de la historia social brasileña que hombres y mujeres indígenas consiguieran trascender el corsé de su marginalización como agente histórico, enclaustrados en el plano simbólico y amenazada su extinción físico-cultural 8. Consiguieron construir un proceso en el que se asociaron, buscaron alianzas, definieron enemigos concretos y lucharon por su representación, siendo proactivos a la hora de concretar sus derechos y conquistar su lugar en la historia. El movimiento indígena fue consecuente con la resignificación y nuevos mecanismos de representación que estaba viviendo la sociedad brasileña, apropiándose de ese imaginario para articular sus discursos y acciones, conscientes de que era dentro de esos parámetros donde mejor podían transmitir su mensaje 9.

Esta lucha es patrimonio exclusivo de los pueblos indígenas, pero no se puede tener en cuenta sin la miríada de actores no indígenas que los acompañaron. Entre todos, probablemente los más decisivos fueron los misioneros de la Teología de la Liberación, asociados en el Conselho Indigenista Missionário (CIMI) 10. Nacido el 23 de abril de 1972, el CIMI fue la expresión en el campo indigenista de las pastorales de base impulsadas por la Iglesia latinoamericana. El interés del Concilio Vaticano II (1962-1965) por modernizar la práctica y creencia católica, obtuvo una réplica revolucionaria, conceptual y metodológica, en Latinoamérica con la Teología de la Liberación 11. Parte de la Iglesia abrazó vigorosamente una supuesta autocrítica en una propuesta de «liberación» que aunaba conceptos anti hegemónicos con la fe católica 12. Esta réplica fue especialmente fuerte en Brasil. La conferencia episcopal (Conferência Nacional dos Bispos do Brasil-CNBB) tuvo una fuerte presencia de obispos progresistas 13. En este contexto se organizó el encuentro latinoamericano de misioneros en Asunción (Paraguay) en 1972, para contestar las denuncias de los antropólogos en la Declaración de Barbados sobre la histórica complicidad de la Iglesia en la desaparición y opresión de los pueblos indígenas, impulsándose la creación del CIMI 14. El CIMI buscó «indianizar» la propia institución en un registro teleológico, para lograr una Iglesia «descarnada» y empática, libre del eurocentrismo, demostrando que en la diferencia también existía «la luz de Cristo» 15. Su activismo defendió a los grupos indígenas, particularmente en su lucha por la tierra y la autodeterminación, con el fin de concienciar a la sociedad frente a un indigenismo institucional considerado corrupto y colaboracionista 16. Este activismo incluía luchar por la «liberación plena de cada pueblo», incluso contra las misiones tradicionales que no habían adoptado los preceptos del CIMI 17.

Este fenómeno social del Brasil entre 1970 y 1980 tuvo consecuencias en la formación de los misioneros, la constitución de espacios de oposición al autoritarismo y el aprendizaje político de los líderes indígenas. Dispuesto a ayudar principalmente en el desarrollo de una conciencia indígena común sobre la realidad interétnica nacional, el CIMI invirtió en su movilización política con el objetivo de reivindicar sus derechos en el seno del Estado y la sociedad. Se exigió que se aplicasen correctamente las leyes y se respetasen los derechos por parte del Estado y a la vez se aprovechó su pertenencia a una institución histórica y protegida como era la Iglesia 18, para evidenciar públicamente que la política indigenista oficial no acompañaba los intereses de los pueblos indígenas y que el histórico régimen tutelar indigenista debía ser superado 19.

Con este objetivo surge la revista Porantim, nacida en mayo de 1978 20. Original de la sección CIMI Norte-I (sede Manaos), fue la publicación misionera que obtuvo más reconocimiento y éxito, al punto de terminar siendo la revista oficial de la organización (sede Brasilia) en marzo de 1982. Esto supuso la profesionalización de su edición y la evolución del formato artesanal a uno más periodístico. La línea editorial enfatizaba el protagonismo indígena: no solo aspiraba a contar su realidad, sino también a dar voz a los propios líderes, publicando entrevistas, testimonios y actas de asambleas 21. La revista pretendía ser un vehículo para unir la lucha indígena a la de campesinos pobres, favelados, proletarios y afrodescendientes. Intentó crear una consciencia transversal de clase y raza entre los pobres, aplicando las bases ideológicas y evangélicas de la Teología de la Liberación.

Desde 1964 y el golpe militar que puso fin al mandato del presidente electo João Goulart, se desarrollaron en el país importantes mecanismos de protesta política en las filas de la oposición y la prensa independiente desempeñó un papel clave en el desarrollo de un imaginario antiautoritario 22. Los contenidos militantes, opuestos al autoritarismo de los sucesivos gobiernos militares, fueron fuertemente censurados tras el golpe. La censura y las prácticas represivas evolucionaron a lo largo de los veintiún años de gobierno militar, respondiendo a lógicas de control internas y externas 23. Ante la pérdida de impulso en la segunda mitad de los años setenta del modelo de nación impuesto por el régimen militar, marcado por la crisis económica, y los avances electorales del Movimento Democrático Brasileiro (MDB), el partido opositor consensuado, la prensa opositora comenzó a construir una visión alternativa para el país. Es posible observar una evolución de las luchas, una ampliación de los temas denunciados y ridiculi­zados por el humor gráfico: caricaturas, tiras cómicas, imágenes satíricas, composiciones visuales y grabados hicieron posible la desacralización, sintetizando eficazmente las denuncias y aspiraciones de una parte de la oposición 24.

El humor gráfico desempeñó un papel importante en los mecanismos de elaboración de ese imaginario nacional alternativo. Así, algunas revistas desarrollaron un pan-latinoamericanismo en respuesta a la visión de la Guerra Fría en un Brasil alineado con la política estadounidense, el espíritu lusitano de conquista y la vertiente conservadora del catolicismo. La problemática medioambiental, tema periférico en los periódicos, apareció en el periodismo independiente no especializado, convirtiéndose en la preocupación central de nuevas publicaciones en la segunda mitad de los años setenta 25. Surgió en oposición a la visión ufana y desarrollista de la dictadura militar, que propugnaba la conquista y colonización moderna de los espacios interiores concibiendo la naturaleza como un conjunto de recursos productivos a explotar.

En ese proceso se ensalzó la defensa de los derechos de las poblaciones indígenas como legítimos ocupantes del territorio y la valorización de su riqueza cultural como alternativa a la visión civilizadora y conquistadora. A partir de entonces, las formas del humor gráfico construyeron las diferentes piezas del mosaico de ese otro imaginario y propusieron la reconstrucción de la base cultural brasileña a partir de valores anticoloniales y anticapitalistas, basados en las raíces originales del país y la diversidad de la mayoría oprimida. Profundamente arraigados en la oposición al régimen militar, aprovecharon los poderes comunicativos de la metáfora gráfica y la parábola para denunciar el autoritarismo a escala nacional, latinoamericana e internacional.

En 1978, los pueblos indígenas pasaron al primer plano de los medios de comunicación nacionales con la propuesta de proyecto de ley del ministro del Interior, Maurício Rangel Reis, destinada a emanciparlos de la tutela del Estado. Las críticas a la FUNAI aumentaron y la prensa de la oposición se hizo cargo de la lucha, considerando a los indígenas como unas de las principales víctimas del Estado autoritario 26.

Representaciones de la disputa por la hegemonía indigenista

El CIMI siempre tuvo presente que formaba parte de un proyecto mayor que orbitaba en torno a la cuestión del oprimido, intentando tejer alianzas entre diferentes sectores sociales marginalizados y tradicionalmente enfrentados, como campesinos sin tierra e indígenas. El eje principal de dicha estrategia fue definir como enemigo al Estado, considerado garante de un sistema desigual, y en el campo indigenista a la FUNAI 27. La vigilancia a la FUNAI, con denuncias y exposición mediática constante, puso difícil al estamento militar la reacción frente a la ofensiva misionera y su indigenismo activista. El CIMI planteó un campo de batalla definido entre antagonismos fundamentales a favor o en contra de los pueblos indígenas. Reduciendo el debate a sus líneas más básicas, los misioneros consiguieron mantener bajo control su protagonismo y ayudar a los pueblos indígenas a identificar los elementos antagonistas. La FUNAI representaba una individualización concreta dentro del complejo entramado de actores que el humor gráfico del Porantim asumió eficazmente 28.

Porantim surgió en el contexto del Proyecto de emancipación de 1978 que pretendía usar el mecanismo legal del Estatuto do Índio de 1973 29, para «emancipar» las comunidades indígenas de la tutela del Estado. Mauricio Rangel Reis, ministro del Interior, e Ismarth Araujo de Oliveira, director del órgano indigenista desde 1974, se pusieron como meta conseguir la plena emancipación indígena 30. El indigenismo aún funcionaba bajo la lógica del indio como categoría transicional, por tanto, dejando de ser «indio», «integrándose» definitivamente en el «seno» de la «comunión nacional» como «ciudadano» y desaparecer como «diferencia» 31. Cumplir esta meta sería una muestra de buena gestión, aunque supusiera, el mayor miedo de la oposición, que sus tierras pasarían a ser propiedad privada y, por tanto, a merced del mercado y la presión de latifundistas y extractivistas 32.

En 1978, ante la perspectiva de acabar sus respectivos mandatos sin haber cerrado esta cuestión, indígenas y activistas descubrieron que el Ministerio del Interior y la FUNAI estaban preparando un proyecto de ley para acelerar el proceso de emancipación, lo que puso en pie de guerra al naciente movimiento indígena, a viejos indigenistas, antropólogos, activistas sociales y al CIMI. 1978 fue un año esencial, que estimuló un entusiasmo eufórico proindígena en varios sectores de la sociedad brasileña 33. En ese año nació Porantim que, como tantas otras iniciativas regionales del CIMI, se proponía como una publicación creada por los misioneros y colaboradores para dar protagonismo al movimiento indígena.

Entre 1978 y 1982 encontramos dieciséis muestras de humor gráfico dedicadas a la cuestión de la emancipación, concentrándose la mayoría entre 1981 y 1982 (doce publicaciones). La cuestión de la emancipación tuvo dos impulsos trascendentales, el citado Proyecto de Emancipación de Rangel Reis en 1978 y los «criterios de indianidad» y la emancipación ex officio propuestos por la FUNAI bajo la presidencia de João Carlos Nobre da Veiga 34. Esta diferencia probablemente se deba a que Porantim en 1978 era un producto artesanal con escasos recursos editoriales. Aun así, consigue la colaboración del humorista gráfico amazonense Mário Adolfo, quien aportaría su humor y su estilo artístico al Porantim los primeros años, hasta que aparecieron nuevos dibujantes 35. En el periodo 1981 y 1982, Porantim era ya una publicación consolidada.

El humor gráfico se presenta como esencial para apuntalar la línea editorial, con cierta repetición de propuestas estéticas y narrativas. Por ejemplo, sobre una emancipación anunciada en teoría, pero que no se afirma en la práctica. En la viñeta de Mário Adolfo publicada en el número 3, un señor vestido a la moda de la época le dice con aire pretencioso y en un paisaje urbano a un indígena, «lava mi coche, caboquinho»; el indígena frustrado comenta «¿entonces esto aquí ser emancipación?» 36. En ese mismo número, aparece una viñeta dividida en dos espacios. En la parte superior algunos indígenas bailan con botellas y cantan «eso aquí ser coca-cola»; en la parte inferior un indígena se pregunta «¿entonces esto aquí ser emancipación?», con un señor a su lado vestido de frac, con la etiqueta «multinacional», junto a un árbol derribado, con el cartel «reserva de indios emancipados» 37.

En el número posterior, Mário Adolfo pública una pequeña tira cómica dividida en cuatro partes titulada «Mientras tanto los Apurinã». Abre con la visita de unos hombres vestidos de frac con el rótulo «fazenda» a una familia indígena. Tras un hilarante intento de hacerles abandonar sus tierras sin conseguirlo, concluyen que van a tener que matarlos a todos 38. Como se puede percibir, el humor gráfico aquí apuntala el discurso del CIMI y del movimiento indígena referente a las consecuencias nefastas que traería el tipo de emancipación que proponía el ministro del Interior.

La estrategia de acoso al Estado, fue todo un éxito y el decreto de emancipación se archivó sin ser aprobado a finales de 1978, tras un año de intensa lucha social. Este ejemplo puede hablarnos del impacto real de esta batalla gráfica y, por tanto, también de la espinosa cuestión de la recepción de estas producciones. El cuestionamiento del público, sobre las interpretaciones y apropiaciones de las producciones culturales en la historia contemporánea es siempre un reto complejo. La modestia nos obliga a formular con algunos reparos la hipótesis sobre el impacto de la producción de caricaturas insertada en el discurso general del periódico, aunque ciertas victorias y la consolidación de ciertos elementos narrativos en la ideología de oposición al régimen militar pueden informar sobre el peso que pudo tener el humor gráfico. Tras este triunfo, Mário Adolfo publicó una polémica tira cómica en enero de 1979 contando la historia de Jesucristo, Barrabás y Poncio Pilatos, pero con los personajes sustituidos por un indígena, un empresario y el ministro Rangel Reis 39.

Toda la puesta en escena forma parte de una retórica recurrente en la Teología de la Liberación, de su tradición de analogías entre la pasión y resurrección de Cristo y el sufrimiento de los oprimidos. La necesidad de crear un imaginario contestatario frente al conservadurismo autoritario abrió estos interesantes espacios de hibridación. En este paralelismo, se muestra al ministro y a la FUNAI como el poder político que, connivente, facilita el martirio del inocente indígena llevado por una multitud, compuesta por políticos y empresarios clamando por la liberación de «Multibarrabás». La obra acaba con una imagen del indígena crucificado: «Perdónalos, padre Rondon... ellos saben lo que hacen» 40.

Este trabajo de Mário Adolfo muestra como la emancipación sirvió para confeccionar y popularizar las bases del escenario ideológico que los misioneros fueron diseñando a lo largo de la década de 1970, al resumir el indigenismo oficial, desprovisto del espíritu humanista de Rondon, en el sacrificio del indígena para contentar al «gentío», proteger criminales y sacar provecho de su rol de árbitro. El indígena, inocente sacrificado frente a la barbarie y la codicia 41.

Imagen 1

Fuente: Porantim, 6(1) (1979), p. 12.

La idea de la emancipación indígena estuvo presente en los planes del Ministerio del Interior desde la fundación de la FUNAI y su derrota no paró el proyecto. Con la llegada a la presidencia de João Carlos Nobre da Veiga se reactivó el proceso mediante mecanismos de descentralización administrativa y la aplicación de estándares étnico-culturales, llamados criterios de «indianidad», de dudosa procedencia científica, reactivando al activismo opositor 42.

En Porantim bastantes viñetas hacían referencia a esta cuestión entre 1981 y 1982. El CIMI lo planteó como un intento del Estado de definir quién era o no indígena 43. Por entonces, Porantim ya era un periódico consolidado con importante tirada en el país. Esto se ve en la diversificación de colaboraciones de humoristas gráficos, pero también en el uso intenso del humor gráfico en los momentos de mayor conflictividad o de lucha por el favor de la opinión pública.

En 1981 hay ocho trabajos publicados, la mayoría de ellos concentrados en los momentos candentes. En este año los trabajos insisten, más que el interés oculto de la FUNAI por emancipar al indígena, en lo arbitrario del proceso. El humor en general es crudo, mostrando la violencia normalizada en Brasil, sobre todo aplicada a la cuestión indígena. Los indígenas como marionetas en manos de la FUNAI 44, preocupados por dejar de ser reconocidos por la ley 45 o por su extinción 46; pero sobre todo en defensa de sus derechos 47.

En el año 1982, hay otras cuatro viñetas dedicadas a la cuestión de la emancipación. Este año la FUNAI propone los criterios de «indianidad» —ampliamente rechazados por los especialistas— relacionados al ADN y tipo de sangre. Esta nueva estrategia fue pródigamente criticada y relacionada con teorías raciales evocadoras del nazismo, un paralelismo que se vio como escandaloso. Porantim número 39 abría con una viñeta titulada «¿Auschwitz Tupiniquim?»: un individuo caracterizado como nazi eleva una jeringuilla mientras dice «vengan a sacar una muestra de sangre para ver quién es ario»; mientras, indígenas temerosos comentan «FUNAI siempre chupa la sangre del indio» 48. Otras muestras de humor gráfico relacionan también estos criterios de sangre, la truculencia del proceso y su violencia inherente 49.

Imagen 2

Fuente: Porantim, 39(4) (1982), p. 1.

Los diferentes intentos de imponer un proceso acelerado de emancipación por parte de las autoridades fue la batalla más evidente del CIMI, encontrando en el humor gráfico de Porantim una poderosa herramienta. Identificadas quince publicaciones que consolidaron esta narrativa a lo largo de los años estudiados, su intención fue poner en perspectiva las relaciones interétnicas mediadas por el poder político con el indígena siempre maltratado y perseguido, sea por abandono o complicidad. Lo sintetiza muy bien Mário Adolfo en el número 5 con una de sus tiras cómicas llamada «Pimienta en los ojos del blanco arde» 50. Un indígena se queja amargamente de que su interlocutor, un hombre de frac que representa al Estado, siempre da la razón al «blanco», a pesar de que los indígenas sufren continuamente todo tipo de violencias. El político responde «¿y por acaso, el indio tiene título de elector?», la violencia es «un proceso histórico». El indígena, que cuestiona qué pasaría si ellos respondieran con la misma violencia, aparece en la última viñeta en prisión: «entonces ser crimen».

La FUNAI es representada como una institución abandonada, ruinosa, escasa de recursos con funcionarios desmotivados, como muestra la viñeta de Oscar en el número 74 51. Desmantelada, totalmente a merced del autoritarismo, la ilustra Henfil, que adapta el famoso lema de la dictadura «Brasil, ámelo o déjelo» en un dibujo de un indígena: «Amelo, o emancípelo» 52. Un lugar cerrado al indígena 53, que lo arroja a la calle 54 o directamente a la basura 55; es «La mentira de la FUNAI», en la que los militares podrían hacer su trabajo mejor si no fuera por la resistencia de los indígenas a «continuar viviendo» 56.

Porantim también describió a la FUNAI directamente implicada en la masacre de indígenas o en la corrupción, alternando entre un indigenismo oficial indolente y la violencia o participante de ella 57. Así, la FUNAI se transmuta en un gran insecticida, bajo el nombre de «FUNAIDRIN» que «mata todo»: bajo su efecto aparecen muriendo indígenas Waimiri-atroari 58. También confronta a los indígenas con los «empresarios» contrariados por su resistencia 59, invasores de tierras que frente a esa misma resistencia llaman a la FUNAI: «Aló ¿Es la FUNAI? ¡Envíeme refuerzos!» 60.

Imagen 3

Fuente: Porantim, 58(6) (1983), p. 4.

Imagen 4

Fuente: Porantim, 31(4) (1981), p. 5.

El Porantim formaba parte de una estrategia más amplia de exposición mediática; los misioneros sabían que sus rivales tendrían miedo de batirse en la arena pública, evidenciaban las mentiras y la confabulación de la FUNAI y del Estado, exhibiendo sus estrategias de persecución, represión y vigilancia del movimiento y líderes indígenas 61. Así, tras el escándalo de la investigación del SNI a los líderes indígenas, publicaron una viñeta en la que un indígena en la selva grita irritado «¡Anda! Nuestra floresta ahora tiene ojos» 62. Por su parte, J. Rocha en el número 44 denunciaba la excusa por cuarentena por epidemia de sarampión como medio de la FUNAI para sabotear un encuentro de la Unión de Naciones Indígenas 63. En el dibujo unos indígenas amordazados se preguntan «¿cuarentena? ¿sarampión?», mientras un militar llama al teléfono «Aló, operación salud brote de sarampión se propaga por el sector norte ¡Movilizar todas las unidades con urgencia!».

En la denuncia de que «La FUNAI es demasiado pequeña para nosotros dos», los misioneros siempre matizaron que existía un divorcio entre indigenismo oficial e indígenas 64. Así en las expulsiones de padres de las tierras indígenas, como la del Padre Vito Miracapillo en 1980 en represalia por apoyar la organización del movimiento indígena: un militar que expulsa al padre y exclama: «¡Este padre hirió la tradición de dependencia de nuestro país!» 65. También se denuncian los intentos de sabotaje del trabajo religioso con los pobres de las zonas rurales. Ellos se consideraban parte integral de esa lucha y asumían los peligros que ello conllevaba: en el número 29 de Porantim se ilustra a un religioso intentando detener un disparo de un tanque militar bajo la frase «no todo el fuego proviene del espíritu santo...» 66. En esa misma línea, en el número 42 un tanque apunta al campanario de una iglesia, en la que, en vez de cruz, hay una diana 67. Los misioneros trasladaron esta situación a la arena internacional, alertando a una opinión pública sensible a la causa indígena y cada vez menos tolerante con el autoritarismo. En 1980, en el número 25, hay una ilustración con un indígena preguntando algo a un político brasileño visiblemente enfurecido en cuya espalda está la inscripción «Tribunal Bertrand Russel» 68.

Imagen 5

Fuente: Porantim, 21(3) (1980), p. 1.

El CIMI también combatía dentro de la Iglesia Católica reservando espacios para defenderse de los conservadores. En el número 10 una viñeta de Jals, crítica a la Iglesia conservadora, dos religiosos luchan en un balancín bajo el lema: «CIMI metiéndose con la Iglesia Preconciliar» 69. O la viñeta de Henfil en el número 29 con una fila de soldados romanos que tras crucificar a Jesucristo bajan la colina diciendo «ahora las comunidades de base» 70. Ambas dimensiones encuentran su máximo exponente con la visita del Papa a Manaos en 1980, evento que los misioneros del CIMI aprovecharon para entregarle cartas en persona tanto contra los militares y la FUNAI como contra las misiones conservadoras salesianas del Alto Rio Negro 71. En una viñeta de Mário Adolfo se recoge la estrategia de los líderes indígenas arropados por los misioneros 72. Mario Juruna junto al Papa, con una multitud al fondo, grita al presidente Figueiredo «¡Pégueme ahora, pégueme!», mientras el político ofrece una bandera blanca. Al lado un señor vestido de frac con el cartel «FUNAI» dice «¡Estoy frito! El Papa se irá, pero la UNIND se queda».

Representaciones del derecho a la tierra y la emergencia del ecologismo

Un total de cuarenta y tres producciones gráficas tratan de una u otra manera, exclusivamente o en combinación con otros temas, las reivindicaciones relacionadas con la propiedad, la demarcación y defensa de la tierra y el territorio. Estas grandes reivindicaciones transversales se oponen claramente a la visión ufana y desarrollista de una dictadura militar que consideraba al indígena como obstácu­lo a la modernidad.

El primer dibujo, de autor anónimo, publicado en junio de 1978 en el segundo número de Porantim, realizado con un mimeógrafo, está más cerca de una declaración de intenciones gráficas que de una imagen satírica 73. El trazo, sencillo, medio borrado, casi vacilante, formado simplemente por una gruesa línea negra, representa a un indígena blandiendo una lanza en una mano y sosteniendo un documento con las palabras «TIERRA» en la otra. El contenido del texto resume la importancia de la tierra en el discurso indígena: «¡La tierra es mi corazón! ¡La tierra es nuestra vida!»; una introducción que pretendía mostrar la importancia vital y orgánica de las luchas por la protección y demarcación de la tierra.

Los dibujos, con su poder de representación y síntesis, una de sus bazas más importantes en las guerras de imágenes y discursos, consiguen representar visualmente el drama del desequilibrio de poder, característico de la lucha indígena por la demarcación de la tierra y por la aplicación de las medidas precarias existentes. Una viñeta firmada por Mollica, publicada en el duodécimo número de Porantim en octubre de 1979, expresa la desproporción de los medios y la impotencia de las poblaciones teóricamente preservadas y protegidas por las reservas. Denuncia la hipocresía del abismo entre los discursos teóricos y la práctica cotidiana, simbolizada por la introducción textual: «Mientras eso, en la Amazonia». La imagen representa una enorme retroexcavadora sobre un terreno desolado, árido e infértil. En la pala, una isla de «reserva indígena», compuesta por unas pocas casas y vegetación, siendo destruida y obligando a los indígenas presentes a huir, abandonando sus bienes, sus casas y su territorio.

Imagen 6

Fuente: Porantim, 12(1) (1979), p. 13.

Esta crítica recurrente se refuerza, por ejemplo, en una composición visual del artista gráfico y caricaturista Jayme Leão publicada en marzo de 1981, representando a un indígena armado con arco y flecha, apuntando a una gigantesca excavadora 74. Símbolo de la explotación de los recursos del subsuelo y de la destrucción de la fauna y la flora silvestres, la máquina es dibujada reiteradamente como bestial, brutal, inmensa y cruel. Como un ente monstruoso, sin conductor, pero impulsado por el capitalismo y la codicia, es diseñada avanzando inexorablemente a pesar de una resistencia desesperada.

La revista hace hincapié en un largo contexto histórico marcado por el robo y la expropiación de tierras indígenas, desde la llegada de los europeos al continente. Este esfuerzo centenario por historiar y vincular las luchas contra un acaparamiento de tierras se manifestó notablemente en mayo de 1987, en un dibujo satírico que acompañaba al editorial del número 75. Un armador europeo, desde su barco, grita «Tierra a la vista» y un indígena responde, desde el otro lado geográfico y cronológico, en tono sarcástico, «A la vista una ganga. Ni nos la pagaron ni nos la devolvieron hasta hoy». El efecto cómico-trágico reside en el juego del doble sentido del término «a la vista», que en portugués brasileño hace referencia tanto a un elemento visible a simple vista, como que es posible pagar un bien de consumo en un solo desembolso, sin dividir la suma ni pedir un crédito. Insiste en el afán de lucro el décimo número, como un hecho atemporal: el dibujante Mário Adolfo denuncia cínicamente el fenómeno en una viñeta representando a un empresario con ropas estampadas en dólares, explicando a su hijo, frente a una familia indígena en un entorno bucólico, que un día «todo le pertenecerá» («hijo, un día todo eso será tuyo») 76.

Según Porantim, el gran capital, representado a menudo por una figura gorda y amenazante, con sombrero de copa, frac y fumando un puro, estaba en el origen de la exacerbación de las tensiones entre las poblaciones indígenas y los campesinos pobres, dos categorías víctimas de las maquinaciones de los grandes terratenientes y de las multinacionales que tenían un interés directo en debilitar las reivindicaciones. Ya en diciembre de 1979, en el número catorce, un dibujo, de autor no identificado, mostraba cómo este personaje se divertía creando discordia, arrojando migajas de tierra a un indígena y a un campesino, para aumentar sus divisiones y evitar que se volvieran contra su enemigo común 77. Progresivamente, después de esta observación, Porantim llama a la resistencia, a la convergencia de las luchas y a la solidaridad de los condenados de la tierra, como en enero-febrero de 1984, en un dibujo sin firma que preconizaba la lucha colectiva entre obreros, trabajadores, campesinos e indígenas 78.

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Fuente: Porantim, 10(1) (1979), p. 11.

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Fuente: Porantim, 59/60(6) (1984), p. 17.

Entre los factores de destrucción de los territorios y espacios protegidos, desarrollados principalmente a partir de los años setenta por el gobierno y ampliamente denunciados por el Porantim, que quería ser el portavoz de las comunidades indígenas, estaban la minería y la industria hidroeléctrica, apuntalada por la construcción de grandes presas. A finales de 1984, el caricaturista Oscar atacó uno de los mayores proyectos realizados por el régimen militar que llevaba veinte años en el poder: la construcción de la presa de Tucuruí en el río Tocantins, en el estado de Pará, Brasil 79. La presa pretendía marcar el territorio, transformar el espacio, «modernizar» Brasil y hacer retroceder la «frontera interior». Cristalizó en el surgimiento de una intensa oposición, apoyada en la encrucijada de cuestiones políticas, medioambientales, sociales y simbólicas. El dibujo representaba esqueletos de animales salvajes y de granja, formando un pequeño comité de bienvenida a la entrada de Tucuruí. La disonancia entre lo que podría haber sido, la exuberancia tropical de una fauna abundante imaginada e implícita, con la omnipresencia de la muerte y la desolación, provoca el efecto cómico, acentuado por la ironía del cartel «Bienvenido a Tucuruí».

La gran diversidad de denuncias en torno a la cuestión de la tierra, intrínsecamente ligada a la protección medioambiental y a la propia supervivencia de las comunidades, abundó en el imaginario del humor gráfico del Porantim.

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Fuente: Porantim, 70(6) (1984), p. 2.

Consideraciones finales

A medida que se abría la dictadura y los movimientos de oposición se diversificaban, la cuestión indígena se convirtió en uno de los numerosos frentes contra las autoridades militares. La potencia simbólica de la imagen de un indígena arraigado a la tierra, a sus significados más profundos, como una brasilidade o identidad nacional primigenia, fue un nicho especialmente fértil para erosionar la legitimidad autoritaria. El humor gráfico estudiado en este artícu­lo muestra su capacidad de generar y sintetizar el contra-imaginario que buscaba la oposición al régimen militar. Sin necesidad de argumentar en demasía, conseguía definir y hacer visibles con todas sus características los diferentes personajes que habitaban ese teatro de símbolos.

Y luego se puede preguntar «Pero ¿quién lo va a leer?». Bien. Una vanguardia indígena lo leyó. No tengo duda de que en las asambleas del CIMI, el periódico Porantim, contribuyó enormemente a fortalecer el movimiento indígena y a armar a los indios con conocimientos y con instrumentos para salir a luchar 80.

Fue un producto informativo consumido por unas comunidades indígenas que comenzaban a concebir que su realidad era parte de una aún mayor y compleja, en la que habitaban otras comunidades con parecidas problemáticas y urgencias. Parece ser que, para ellos, como pueblos con grafías no alfabéticas, era más sencillo trascender la superficie humorística de esta producción gráfica, pues es un tipo de comunicación pictórica y escrita que dialoga y medra en el marco de representaciones, asociado a pueblos de tradición oral. José Ribamar Bessa admite que el trabajo de Mário Adolfo se «metió en el alma de los indios más que yo escribiendo» 81.

Una de las narrativas más elocuentes expuesta por esta investigación es que para la percepción de esos indígenas el conflicto era secular y esencial. Una guerra de exterminio étnico-cultural, en la que se luchaba por cada palmo de tierra, saturando todo su horizonte cognitivo. Para los indígenas, la situación propiciada por las políticas e instituciones de la dictadura fue solo un pico en un continuum, sirviendo para aliarse ante el desafío final de la constituyente de 1988. En esa ocasión, consiguieron acabar con viejas nociones de integracionismo y supremacismo, como la tutela, y conquistar derechos esenciales históricamente negados, como el reconocimiento de «pueblos originarios», es decir, anteriores a la existencia del Estado brasileño.

Porantim es un material fundamental para abordar este periodo histórico, pues nace de las pulsaciones proindígenas fomentadas por diferentes intentos institucionales por cerrar la cuestión, documenta de primera mano el nacimiento y la evolución del movimiento político indígena, los conflictos por la tierra, la progresiva concienciación medioambiental y el proceso democrático constituyente. No existe ninguna otra publicación indigenista con la regularidad y antigüedad de Porantim. Este periódico representa una fuente única para la historia que, debidamente cuestionada e interrogada teniendo siempre en cuenta los intereses de sus editores, traza una problemática actualizada según las percepciones y sensibilidades de los actores, mientras se mantiene incólume en la esencialidad del conflicto interétnico secular. De todo su contenido, el humor gráfico es uno de sus materiales más interesantes y relevantes, al canalizar eficazmente la rica complejidad de aquel momento histórico.

Por último, el humor gráfico de Porantim es un locuaz escaparate de la resignificación de las representaciones históricas atribuidas a los pueblos indígenas comentado al principio de este artículo. Aquel viejo imaginario de alteridad peligrosa y salvaje, evocativa y melancólicamente romántica pasaba a ser asociada a la alternativa a la desigualdad y voracidad capitalista, a la defensa de la naturaleza y la emergencia ecologista. El indígena en este proceso, que encuentra en Porantim su principal producto cultural, es ungido como el principal guardián de los secretos de una sociedad igualitaria, más sencilla, menos consumista, siempre alerta en la lucha por sus derechos y respetuosa con el medio ambiente.

Este nuevo traje de significados supuso un arma para conquistar el favor de la opinión pública como principal presión contra el Estado, pero, a su vez, impuso unos límites de actuación delineados por esencialismos de exotización de la alteridad que los no indígenas comenzaron a consumir con voracidad. Esta lectura levanta necesariamente una serie de cuestiones que se proyectan hacia los tiempos actuales: ¿por qué los pueblos indígenas siguen siendo víctimas de problemas acusados hace décadas? ¿Por qué, a pesar de tener la simpatía de la opinión pública, no consiguen recabar los apoyos suficientes para blindar sus conquistas históricas, que hoy más que nunca están en retroceso? ¿Cómo podemos analizar la continuidad histórica entre las luchas de ayer y de hoy en este cuadro?

En estos tiempos de «memes» y el abrumador flujo de humor gráfico producido en internet, los pueblos indígenas encuentran una nueva coyuntura en la que sus desafíos históricos están más vivos que nunca y su exposición mediática perdida en el panorama saturado de la era de la información.

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Fuente: www.blogdomarioadolfo.com.br, 2020.


1 Se ha considerado tradicionalmente el indigenismo como las políticas oficiales del Estado para las poblaciones indígenas: la gestión del contacto interétnico, la integración y sus derechos legales. Definición consolidada por Antonio Carlos de Souza Lima: Um grande cerco de paz: poder tutelar, indianidade e formação do Estado no Brasil, Petrópolis, Vozes, 1995. Alcida Rita Ramos: Indigenism: ethnic politics in Brazil, Madison, University of Wisconsin Press, 1998, lo amplió a todo el «edificio» ideológico que los no-indígenas habían construido secularmente sobre los pueblos indígenas, incluyendo cualquier relación interétnica y la producción cultural consecuente.

2 Archivo hemerográfico de Armazém Memória, donde el Conselho Indigenista Missionario (CIMI) ha cedido gran parte de su documentación: http://­armazemmemoria.com.br/centros-indigena/. La expresión «un barril de pólvora...» que encabeza el título de este artículo es de Mario Adolfo, dibujante de Porantim (entrevista realizada el 28 de marzo de 2021).

3 Por «humor gráfico» entendemos aquí una serie de creaciones visuales —caricaturas de prensa, imágenes satíricas, caricaturas, tiras cómicas, grabados, fotomontajes— que utilizan dispositivos cómicos con fines de crítica política. También queremos destacar la especificidad de este tipo de creaciones que aparecieron específicamente en la prensa independiente bajo el régimen militar en Brasil. El humor gráfico en el análisis de las representaciones, los imaginarios políticos y las prácticas socioculturales en Antonio Laguna Platero y José Reig Cruanes: El humor en la historia de comunicación en Europa y América, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla y La Mancha, 2015; Arnaud Mercier: «Pouvoirs de la dérision, dérision des pouvoirs», Hermès, La Revue, 29 (2001), pp. 9-18; Isabel Lustosa (dir.): Imprensa, humor e caricatura: a questão dos estereótipos culturais, Belo Horizonte, Editora UFMG, 2011; Mélanie Toulhoat: Rire de la dictature, rire sous la dictature. L’humour graphique dans la presse indépendante: une arme de résistance sous le régime militaire brésilien, tesis doctoral, Universidad de Paris 3-Sorbonne Nouvelle-Universidad de São Paulo, 2019, y Carlos Benítez Trinidad: Un espejo en medio a un teatro de símbolos: el indio imaginado por el poder y la sociedad brasileña en la dictadura civil-militar brasileña (1964-1985), tesis doctoral, Universidade Federal da Bahia-Universidad Pablo de Olavide, 2017.

4 Mário Adolfo fue el dibujante que más publicó (17). Originario de Manaos, comenzó su carrera dibujando historietas para el suplemento infantil de A noticia. Trabajó también para A Crítica y Amazonas em Tempo, ha ganado numerosos premios y es autor de varios libros. Oscar, o «Oscar Tunista», apodo de Luís Fernando Pimentel Mendes, nació en São Paulo en 1963 y llegó a Brasilia en 1975. Empezó a dibujar de adolescente en las aulas (su apodo surgió de una broma de sus compañeros para mantener sus creaciones en el anonimato); implicado en el movimiento sindical dibujando pancartas y carteles, más tarde colaboró en numerosas publicaciones periódicas, como A Cidade, sua Tribuna, Diário da Manhã y Correio Braziliense. Publicó 16 dibujos en Porantim. Además de estos dibujantes habituales, destacaron también en Porantim algunos de los dibujantes brasileños más conocidos de la época: Nani (5), Henfil (3), Ziraldo (1) y Jaime Leão (1).

5 La primera, editada y publicada en https://www.youtube.com/watch?v=1Xu5Ba5CMSQ&t=88s].

6 José Bengoa: La emergencia indígena en América Latina, Santiago, Fondo de Cultura Económica, 2000.

7 El trabajo de Shelton Davis: Victims of the Miracle: Development and the Indians of Brazil, Nueva York, Cambridge University Press, 1977, sigue siendo la mejor aproximación al deterioro sufrido por la bio y sociodiversidad brasileña de la época. Para un análisis actualizado Antoine Acker: Volkswagen in the Amazon: the tragedy of global development in modern Brazil, Nueva York, Cambridge University Press, 2017.

8 Manuela Carneiro da Cunha: História dos índios no Brasil, São Paulo, Companhia das Letras, 1992.

9 Poliene Soares dos Santos Bicalho: Protagonismo indígena no Brasil: movimento, cidadania e direitos (1970-2009), tesis doctoral, Universidade de Brasilia, 2010.

10 Puede verse su web en https://cimi.org.br/.

11 Antonio Bentué: «Panorama de la teología en América Latina desde el Vaticano II a Santo Domingo», Teología y Vida, 36 (1995) pp. 159-191; Enrique Dussel: Teología da Liberación. Un panorama de su desarrollo, México, Potrerillos Editores, 1996; Roberto Oliveros Maqueo: Liberación y teología. Génesis y crecimiento de una reflexión (1966-1976), Lima, Centro de Estudios y Publicaciones, 1980, y Jorge Costadoat: «Identidad de la teología latinoamericana y la teología de la liberación», Perspectivas Teológicas, 50(1) (2018), pp. 19-40.

12 Alberto da Silva Moreira: «Democracia e Direitos Humanos no Brasil: as contribuições da Teologia da Libertação», Revista Caminhos-Revista de Ciências da Religião, 14(1) (2016), pp. 207-226, esp. p. 213.

13 Cabe destacar a Hélder Câmara, obispo de Recife, Pedro Casaldáliga, obispo de São Felix do Araguaia y al arzobispo de Fortaleza, Aloísio Lorscheider, que abrió los espacios durante su presidencia de la CNBB en la década de 1970. La web de la Conferencia en https://www.cnbb.org.br/.

14 Ribeiro Bonfil et al.: «Por la liberación del indígena: (Declaración De Barbados)», Problemas del Desarrollo, 2(8) (1971), pp. 169-174, y Paulo Suess: Crônicas de Pastoral e Políticas Indigenista, Petrópolis, Vozes, 1985, p. 103.

15 Paulo Suess: «Culturas Indígenas e evangelização», Revista Eclesiástica Brasileira, 41(162) (1988), p. 244.

16 Regina Vieira: O Jornal Porantim e o indígena, São Paulo, Annablume, 2000.

17 Roberto Cardoso de Oliveira: A crise do indigenismo, Campinas, Editora da UNICAMP, 1988.

18 «Ninguna censura, estábamos protegidos por el manto de la Santa Madre Iglesia y de Nuestra Señora Aparecida. La institución nos daba esa garantía», José Ribamar Bessa, entrevista 25 de marzo de 2021.

19 Considerados desde 1916 «relativamente incapaces» por la legislación brasileña, los pueblos indígenas vivían tutelados por el Estado, véase Antonio Carlos de Souza Lima: Um grande cerco de paz...

20 El nombre hace referencia a un remo ritual de los indígenas Maué, portador de la memoria colectiva de la comunidad. Porantim, 1 (1978) p. 1.

21 Regina Vieira: O Jornal Porantim..., p. 67.

22 Sobre la historia de la dictadura militar, Marcos Napolitano: 1964. História do Regime Militar Brasileiro, São Paulo, Editora Contexto, 2014; Ben Cowan: Securing Sex: Morality and Repression in the Making of Cold War Brazil, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2016, y Daniel Aarão Reis, Marcelo Ridenti y Rodrigo Patto Sá Motta: O golpe e a ditadura militar: 40 anos depois (1964-2004), Bauru, EDUSC, 2004. La gran variedad de oposición política y cultural en Maria Paula Nascimento Araujo: «40 anos do golpe militar: oportunidade para uma reflexão histórica e historiográfica sobre a ditadura e a resistência no Brasil», Dimensões, 16 (2004), pp. 131-139; íd.: «Experiências de Resistência ao Regime Militar», Dimensões, 13 (2001), pp. 104-111, y Marieta de Moraes Ferreira: Vozes da Oposição, Río de Janeiro, FGV, 2003.

23 A partir de la segunda mitad de los años setenta, se observa una reactivación de las prácticas de censura y una evolución de las técnicas utilizadas. Mientras que las grandes publicaciones periódicas independientes de izquierda vieron aumentar ligeramente su margen de libertad con el fin de la censura preventiva decretada en enero de 1970 y suprimida por una enmienda constitucional en octubre de 1978, el alcance de las prohibiciones no disminuyó para los periódicos de los llamados movimientos minoritarios. El resurgimiento de la censura moral compensó la gradual tolerancia de los temas políticos, en un contexto de redefinición y diversificación de la militancia a finales de los años setenta. Beatriz Kushnir: Cães de Guarda: jornalistas e censores, do AI-5 à Constituição de 1988, São Paulo, Boitempo Editorial, 2004; Paulo Roberto Souto Maior Jr.: «Escrever para inscrever-se: epistolografia homossexual nas páginas do Lampião da Esquina (1978-1981)», Revista Tempo e Argumento, 8(19) (2016), pp. 254-282, y Mélanie Toulhoat: Rire de la dictature..., parte 3, pp. 347-485.

24 Jorge Arbach: O fato gráfico: o humor gráfico como gênero jornalístico, tesis doctoral, Universidad de São Paulo, 2007; Ivan Lima Gomes: «Memórias e sociabilidades em torno dos quadrinhos no Brasil dos anos 1960», História Oral, 19(2) (2016), pp. 49-67; Maria da Conceição Francisca Pires: «Cultura e Política nos Quadrinhos de Henfil», História, 25(2) (2006), pp. 94-114, y Roberto Elísio Santos y Waldomiro Vergueiro: «Revistas alternativas de quadrinhos no Brasil na década de 1970: uma análise de O Bicho», Revista Latinoamericana de ciencias de la comunicación, 12 (2010), pp. 22-31.

25 Eduardo Viola: «O movimento ecológico no Brasil, 1974-1986: do ambientalismo à ecopolítica», Revista Brasileira de Ciências Sociais, 3(93) (1986), pp. 5-26, y Pedro Vicente Costa Sobrinho: Comunicação alternativa e movimentos sociais na Amazônia ocidental, João Pessoa, Ediciones Universitarias UFPB, 2001.

26 El siglo xx estuvo caracterizado por el indigenismo del Serviço de Proteção ao Índio (SPI) fundado en 1910. Tras décadas de escándalos y acusaciones de corrupción, el Estado militar quiso reforzar su discurso anticorrupción cerrando el SPI y fundando la FUNAI en 1967. Institución tomada y sometida a los intereses ideológicos y geoestratégicos de la dictadura militar. Carlos Benítez Trinidad: «De propaganda desenvolvimentista a reclamo de liberdade: o uso político da questão indígena durante a ditadura civil-militar no Brasil», Americania, 9 (2019) pp. 274-310, y Alcida Rita Ramos: «The hyperreal Indian», Critique of Anthropology, 14(2) (1994), pp. 153-171.

27 Maria Cecília dos Santos Ribeiro Simões: «O Conselho Indigenista Missio­nário-CIMI e a militância no catolicismo engajado», Sacrilegens, 13(1) (2016), pp. 58-76. Esta estrategia, definida a lo largo de los setenta, fue sintetizada en las tres primeras asambleas nacionales del CIMI celebradas en 1975, 1977 y 1979, disponibles en el boletín del CIMI números 21, 40 y 57, respectivamente, sección hemeroteca de http://armazemmemoria.com.br/centros-indigena/.

28 Inspiración proveniente tanto de las críticas recibidas en la citada Declaración de Barbados como por la implicación de cierta jerarquía eclesiástica, como demuestra el documento Y-Juca-Pyrama: El indio aquel que debe morir, firmado por los obispos del Centro-Oeste en 1973. Biblioteca Curt Nimuendajú, FUNAI, FOCX.38, 2333/1997.

29 Legislación polémica en vigor desde 1973 hasta 1988. Perpetuaba una visión integracionista y tutelar de la cuestión indígena y establecía mecanismos que atentaban contra sus intereses.

30 Poliene Soares dos Santos Bicalho: «Resistir era preciso: O Decreto de Emancipação de 1978, os povos indígenas e a sociedade civil no Brasil», Topoi, 20(40) (2019), pp. 136-156.

31 Trabajar por la «desaparición» de los pueblos indígenas como diferencia está en la misma esencia del indigenismo impulsado por el Estado brasileño, en una propuesta repleta de ambivalencias y contradicciones. Al mismo tiempo que protegía y preservaba la cultura indígena, trabajaba para su integración y desaparición. Lo desarrolla Alcida Rita Ramos: Indigenism: ethnic...

32 Seth Garfield: Indigenous struggle at the heart of Brazil: State policy, frontier expansion, and the Xavante Indians (1937-1988), Durham, Duke University Press, 2001, p. 118.

33 El «momento heroico» del indigenismo según Alcida Rita Ramos: «The ­hyperreal...», p. 154.

34 En Carlos Benítez Trinidad: Un espejo en medio..., p. 216, hay todo un epígrafe dedicado al conflicto por la emancipación.

35 Invitado improvisadamente por José Bessa, su profesor de periodismo, durante una de sus clases en la Universidad Federal de Amazonas. Entrevista a Mário Adolfo, 28 de marzo 2021.

36 Mário Adolfo: Porantim, 3(1) (1978) p. 6. Caboquinho, diminutivo de caboclo, termino coloquial para hablar de mestizos de fuerte sangre indígena. Sobre la estigmatización de la otredad de indio, véase Roberto Cardoso de Oliveira: «O trabalho do antropologo: olhar, ouvir, escrever», Revista de Antropología, 39(1) (1996), pp. 13-37.

37 Mário Adolfo: Porantim, 3(1) (1978) p. 11. Adolfo usa un estilo de habla y estética tipo «far west» para caracterizar a los indígenas, algo que podría considerarse ofensivo es usado como elemento esencial de la crítica. Entrevista a José Ribamar Bessa, 25 de marzo 2021.

38 Mário Adolfo: Porantim, 4(1) (1978) p. 13.

39 Mário Adolfo: Porantim, 6(1) (1979), pp. 11-12.

40 Mariano Cándido da Silva Rondon (1865-1958) fue una figura esencial del indigenismo brasileño del siglo xx. Militar de origen mestizo, fue el ideólogo que dio vida al SPI y estableció toda la metodología de contacto e integración, paradigma que duró hasta la constitución de 1988. Considerado figura mítica con gran poder simbólico, como vemos en esta viñeta. Todd A. Diacon: Stringing together a nation: Cândido Mariano da Silva Rondon and the construction of a modern Brazil, 1906-1930, Durham, Duke University Press, 2004.

41 La citación al sacrificio y el pedir perdón a Rondon no es casual, uno de los principios esenciales de la visión «rondoniana» de protección de las poblaciones indígenas nacía de la idea de asumir que históricamente habían sido, en palabras de uno de los fundadores del SPI en 1910, Alipio Bandeira: «sacrificados en una trompa apocalíptica [...] inmolándolos bárbaramente a los dictados de nuestra ganancia»; Andrey Cordeiro Ferreira: Tutela e resistência indígena, São Paulo, Edusp, 2013, p. 8.

42 Nobre de Veiga, en 1981 admitió estar desarrollando alteraciones al Estatuto do Índio de 1973 para emancipar individualmente a cualquier indígena que no cumpliera con los llamados «critérios de indianidade» (culturales, étnicos, raciales y biológicos), Carlos Benítez Trinidad: Un espejo en medio..., p. 247, y Paulo Suess: Crônicas de Pastoral..., p. 103.

43 Tomás Balduino, uno de los dirigentes del CIMI defendió que era una nueva forma de terror psicológico ante el cada vez más eficaz movimiento indígena, palabras recogidas en el Diario do Paraná, 4 septiembre de 1981; la presidenta de la Asociación Brasileña de Antropología (ABA) dijo que los criterios de indianidad eran «peligrosos, fascistas y racistas», Folha de São Paulo, publicado el 4 de octubre de 1981.

44 Frantz: Porantim, 32(4) (1981) p. 8.

45 3W: Porantim, 32(4) (1981) p. 17, y J. Rocha: Porantim, 35(4) (1981) p. 5.

46 J. Rocha: Porantim, 35(4) (1981) p. 5 (hay dos viñetas del mismo autor en la misma página).

47 3W: Porantim, 33(4) (1981), p. 19, y J. Rocha: Porantim, 34(4) (1981), pp. 3 (dos viñetas en la misma página) y 20.

48 Porantim, 39(4) (1982), p. 1. Tupiniquim es usado en portugués como sinónimo peyorativo de brasileño. Tiene su origen en grupos indígenas del litoral.

49 Frantz y s. a.: Porantim, 39(4) (1982), p. 4 (dos viñetas en la misma página), y Favacho: Porantim, 39(4) (1982), p. 7.

50 Mário Adolfo: Porantim, 5(1) (1978), p. 7.

51 Oscar: Porantim, 74(7) (1985), p. 2.

52 Henfil: Porantim, 58(6) (1983), p. 4.

53 Edgard: Porantim, 12(2) (1979), p. 13.

54 Jaguar: Porantim, 51(5) (1983), p. 15.

55 Porantim, 38(4) (1982), p. 14.

56 Frantz: Porantim, 30(4) (1981), p. 17.

57 Oscar: Porantim, 86(8) (1986), p. 2; Lane: Porantim, 86(8) (1986), p. 6, y Nani: Porantim, 45(5) (1982), p. 7, y Marilio Zan: Porantim, 98(8) (1987), p. 10, respectivamente.

58 J. Rocha: Porantim, 31(4) (1981), p. 5. Etnias del norte amazónico masacradas por los militares en los setenta, Eduardo Gomes da Silva Filho: «No rastro da tragédia: projetos desenvolvimentistas na terra indígena Waimiri-Atroari», Tessituras: Revista de Antropologia e Arqueologia, 2(2) (2014), pp. 293-314.

59 Favacho: Porantim, 38(5) (1982), p. 5.

60 Porantim, 45(5) (1982), p. 7.

61 La FUNAI y el Ministerio del Interior desde que el movimiento indígena estuvo en marcha boicoteó de todas las formas posibles su progreso: detención de líderes indígenas, paralización de subsidios, imposición de cuarentenas por epidemia e incluso intentó anular la existencia de la organización de la Unión de Naciones Indígenas en 1981 declarándola ilegal. João Mitia Antunha Barbosa y Marcelo Gonzalez Brasil Fagundes: «Uma revoada de pássaros: o protagonismo indígena no processo Constituinte», Revista Brasileira de História & Ciências Sociais, 10(20) (2018), pp. 175-196.

62 Porantim, 28(4) (1981), p. 17.

63 J. Rocha: Porantim, 44(5) (1982), p. 4.

64 Oscar: Porantim, 65/66(7) (1984), p. 2.

65 Favacho: Porantim, 24(3) (1980), p. 17.

66 Porantim, 29(4) (1981), p. 17.

67 Porantim, 42(4) (1982), p. 13.

68 Porantim, 25(3) (1980), p. 5. En 1980, en Roterdam, se publicó el informe del 4.º Tribunal Russel sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Américas analizando un posible genocidio. En concreto, se mostraba el caso Waimiri-Atroari y el de los Yanomami en Brasil. Informes accesibles en la sección documentos de Armazém Memória, http://armazemmemoria.com.br/centros-indigena/.

69 Jals: Porantim, 10(2) (1979), p. 13.

70 Henfil: Porantim, 29(4) (1981), p. 18.

71 Trinidad: «De propaganda...», p. 302.

72 Mário Adolfo: Porantim, 21(3) (1980), p. 1. Esta viñeta supone un punto culmen en el Porantim, pues tuvo repercusión internacional y fue premiada. Es señalada en las entrevistas tanto por José Ribamar Bessa (25 de marzo 2021) como por Mário Adolfo (28 de marzo 2021).

73 Porantim, 2(1) (1978), p. 3.

74 Jayme Leão: Porantim, 27(3) (1981), p. 9.

75 Porantim, 98(9) (1987), p. 2.

76 Mário Adolfo: Porantim, 10(1) (1979), p. 11.

77 Porantim, 14(1) (1979), p. 12.

78 Porantim, 59/60(6) (1984), p. 17.

79 Nathalia Capellini: Historicizar as barragens da Amazônia brasileira: meio ambiente, conflito e política na planificação e na construção de Tucuruí (1960-1985), tesis doctoral, Universidad Paris Saclay, 2019.

80 Entrevista a José Ribamar Bessa, 25 de marzo 2021.

81 Ibid.