Ayer 133 (1) 2024: 13-20
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2024
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/2163
© Ana Cabana Iglesia
© Claudio Hernández Burgos
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

Presentación

Ana Cabana Iglesia

Universidade de Santiago de Compostela
ana.cabana@usc.es

Claudio Hernández Burgos

Universidad de Granada
chb@ugr.es

Cuando a finales de los años setenta el enfoque de la Alltagsgeschichte irrumpió en el escenario historiográfico alemán, la historia social dominante no tardó en tildar a estos «recién llegados» de románticos que, con su atención al pasado nazi, favorecían una peligrosa «normalización» del Tercer Reich y de sus terribles crímenes 1. Sin embargo, pese a las críticas, la mirada sobre la vida cotidiana y los episodios fragmentarios y concretos que la componen devino en una de las vías preferenciales para estudiar las relaciones establecidas entre las dictaduras y las sociedades sobre las que estas se construyeron. Sus debilidades terminaron por convertirse en polos de atracción para muchos investigadores que han defendido su utilidad para escribir historia «relevante», que conforma y al mismo tiempo es retroalimentada por la política 2; y han subrayado su capacidad para conectar con la sociedad por el mismo hecho de centrarse en lo cotidiano. No debe extrañar, por tanto, que, en los últimos años, hayan surgido voces demandando una (re)lectura de sus postulados y, sobre todo, la aplicación práctica de los mismos a través del análisis de casos concretos centrados en la vida cotidiana 3.

Paradójicamente la indefinición del concepto «vida cotidiana» ha sido uno de los mayores alicientes para sus seguidores. Algunos autores la han vinculado a las «prácticas regulares», las «acciones repetidas» y los «recorridos frecuentes» que tienen lugar en la vida individual y que se manifiestan en forma de rituales, formas simbólicas y rutinas mediante las cuales los sujetos reducen la complejidad de la realidad social para hacerla más predecible 4. Para otros, en cambio, sería aquel espacio en el que los individuos «pasan corriente y recurrentemente la mayor parte de su tiempo» 5. No obstante, ambas definiciones parecen asumir la existencia de una divisoria clara entre lo cotidiano y lo no cotidiano, cuando la realidad es que sus fronteras son mucho más porosas. Lo extraordinario también se encuentra en el núcleo de lo cotidiano 6. La vida cotidiana es ambigua, polifónica, dinámica y contradictoria, y constituye el escenario de complejas interacciones entre las elites y las masas, lo micro y lo macro y/o lo público y lo privado 7. La cotidianeidad no es una cualidad objetivamente dada, sino que ha de ser entendida en términos relacionales. Su complejidad, su flexibilidad y su dinamismo son, por consiguiente, el resultado de los heterogéneos y cambiantes procedimientos mediante los que los individuos se relacionan e interactúan con otros 8.

Es aquí donde la vida cotidiana se presenta como la interfaz entre la reproducción individual y los procesos sociales o, si se quiere, como un terreno donde estructura y agencia se conectan 9. Por ello, frente a una concepción de la sociedad como entidad autónoma y supraindividual y marco estructurante de esquemas de pensamiento y acción, los defensores de la Alltagsgeschichte señalan la permeabilidad de las estructuras y prefieren concebirlas como redes inestables y discontinuas en las que tienen lugar procesos de negociación 10. Aunque no olvidan ni la existencia objetiva de las estructuras ni las restricciones que imponen a los sujetos, ponen el acento en la capacidad de los individuos (o agencia) para actuar sobre sus realidades inmediatas. Por tanto, el interés se sitúa en las discontinuidades y divergencias existentes entre los «patrones originales» y las «formas de comportamiento diario y experiencias» de la vida cotidiana. El resultado es una visión más compleja y menos dicotómica que la derivada de análisis en los que solo aparecen dominantes y dominados 11.

En este punto, el enfoque de la Alltagsgeschichte se interroga por uno de los problemas fundamentales para analizar la implantación y consolidación de los regímenes dictatoriales: la cuestión de la recepción. Como han sostenido diversos autores, debemos ahondar en la capacidad de las dictaduras para difundir y hacer penetrar sus ideas entre la población, puesto que estas no circulaban al margen de la esfera social 12. Pero, por esa misma razón, no podemos minusvalorar la habilidad de los individuos para dar forma y actuar creativamente sobre la realidad que les rodea 13. Ambas perspectivas son complementarias y, agregadas, son capaces de devolver una imagen mucho más nítida de las interacciones entre el poder y la sociedad. Así lo demostró Stephen Kotkin, quien, en su estudio sobre la ciudad de Magnitogorsk, se interrogó sobre los intentos de penetración y los grandes esfuerzos realizados por el Estado soviético para dar forma al espacio de las personas; pero también se preocupó por observar la reacción social frente a tales políticas y la habilidad de los ciudadanos corrientes para adaptarlas a sus contextos cotidianos 14. Estaríamos ante lo que la Alltagsgeschichte ha denominado «apropiación», y que no solo alude al modo en que los actores históricos procesan las grandes abstracciones para hacerlas más manejables, sino también a la manera en que los discursos y las imposiciones venidas «desde arriba» son resignificadas mediante complejos procesos de adaptación, acomodación y negociación que tienen lugar en el nivel de lo cotidiano 15.

En efecto, quienes «convivieron» con regímenes de carácter dictatorial dieron sentido a su mundo a través de un enorme abanico de actos 16, que han sido calificados con multitud de términos. Encajarían con lo que Michel de Certeau denominó como «estrategias» para buscar un «lugar propio» y «tácticas» para hacer de los acontecimientos «ocasiones»; con las «pequeñas tácticas de su hábitat» a las que se refirió Kotkin para explicar el comportamiento de la sociedad soviética durante la dictadura estalinista; e incluso con las «armas de los débiles» de las que hablaba Scott 17. Pero desde la Alltagsgeschichte se ha utilizado el concepto de «mosaico de prácticas» 18. Con ello, los historiadores de la vida cotidiana han tratado de poner de relieve la importancia de ir de las motivaciones a las prácticas reales de las personas en los contextos en los que viven y operan. No significa ignorar los impulsos o los intereses ideológicos, sino prestar mayor atención a qué hacen las personas y cómo lo hacen 19.

Este énfasis en las prácticas resulta fundamental para conocer la materialización de las dictaduras en la esfera cotidiana, el desarrollo real y efectivo de sus proyectos y su capacidad para moldear la vida de las personas 20. Pero, al mismo tiempo, conecta con dos de las mayores aportaciones de la Alltagsgeschichte al estudio de las dictaduras y su funcionamiento. La primera se refiere a la necesidad de adoptar una concepción amplia de lo que entendemos por política, situándola más allá de las instituciones y de los partidos. En lugar de ser percibida como un elemento ajeno a la vida de las personas, la política aparece ligada a las interacciones microsociales e incardinada en el día a día de los individuos 21. Pero la vida cotidiana no es solo el reflejo de actitudes y prácticas que aparecieron al nivel de la política oficial. También es el escenario donde la gente corriente pone en práctica sus propias formas de hacer política y donde, a diferencia de otros niveles, la capacidad de agencia de algunos sujetos, como las mujeres, se vuelve mucho más visible 22. En regímenes de naturaleza dictatorial, donde la política oficial y lo público eran dominados por el Estado y sus instituciones, atender a esas formas de hacer política y a las «negociaciones» establecidas a nivel cotidiano se vuelve si cabe más importante.

Por otra parte, la segunda aportación está relacionada con la atención que la Alltagsgeschichte presta a las experiencias cotidianas. A través del análisis de los «modos particulares» de percibir los procesos históricos por parte de los sujetos y de las diferentes formas mediante las que interactuaron con el poder es posible ver ese «lado interno» de las estructuras al que se referían Lüdtke y sus seguidores y entender mejor el funcionamiento de las dictaduras 23. Desde esta perspectiva, junto con la objetividad que marca las condiciones de acción, entra en escena la subjetividad proporcionada por las experiencias de las personas en sus situaciones concretas. Unas experiencias que, ciertamente, fueron múltiples, compuestas, ambiguas y no lineales y cuyo conocimiento, por consiguiente, será inexorablemente fragmentario e inconsistente 24. Pero eso no significa que no podamos extraer conclusiones válidas de su análisis. Explorando las maneras en que los individuos se «apropiaron» en sus vidas cotidianas de sus circunstancias inmediatas y las adaptaron a sus necesidades y aspiraciones podemos trascender el debate consenso-oposición 25­. En definitiva, nos permite repensar las relaciones de poder.

Como hace años señalara Ian Kershaw, las elucubraciones de los historiadores acerca de las motivaciones y sentimientos de quienes vivieron en estos contextos opresivos podrían parecer «cruelmente distantes», pero lo cierto es que solo interrogándonos por las experiencias, las subjetividades y las prácticas que permitieron a los individuos apropiarse de su cotidianidad podemos acercarnos al conocimiento de tales realidades 26. Y en este propósito la Alltagsgeschichte puede ser una herramienta de gran utilidad.

Los artículos reunidos en este dosier pretenden ser un homenaje a la obra de uno de los historiadores más relevantes de la escuela teutona, Alf Lüdtke, tristemente fallecido en 2019, y, al mismo tiempo, demostrar la validez que conservan muchas de sus argumentaciones y conceptos, y su utilidad para entender regímenes de diversa naturaleza, cronología y geografía (con atención particular a las dictaduras europeas) e, igualmente, su capacidad para generar un fructífero debate historiográfico.

El artículo que encabeza este dosier, a cargo de Ludger Mees, examina el difícil contexto en el que surgió la llamada Alltagsgeschichte. Para ello, centra su atención en la historia social alemana, que, si en unos primeros años actuó como piqueta fundamental para derribar el viejo, pero todavía sólido, edificio del historicismo, unos años más tarde se vio desafiada por los postulados abanderados por Alf Lüdtke y sus seguidores. De este modo, el artículo dirige la mirada a la evolución de la historia social en Alemania, poniendo de manifiesto su capacidad de supervivencia ante desafíos como los planteados por la Alltagsgeschichte o el posterior «giro cultural».

A este le siguen dos artículos centrados en la Italia fascista y la Alemania nazi, quizás los dos grandes escenarios donde las propuestas de la «historia de la vida cotidiana», y específicamente las de Lüdtke, han resultado más prolíficas. El primero de ellos, firmado por Kate Ferris, argumenta que las tesis y metodologías de la Alltagsgeschichte han resultado fundamentales a la hora de superar el debate sobre el consenso-resistencia hacia el régimen de Mussolini que ha dominado la historiografía del fascismo italiano. Su aproximación a cuestiones claves, tales como la subjetividad, la agencia, el espacio o las prácticas individuales y colectivas desarrolladas en el ámbito cotidiano, le sirve a Ferris para —apoyándose en multitud de casos documentados— dibujar el perfil de las heterogéneas y cambiantes experiencias vividas bajo la dictadura mussoliniana. Por su parte, Andrew S. Bergerson adopta un enfoque ciertamente original, apostando por una perspectiva «micro» de análisis, al centrarse en la experiencia de Theodora Algermissen (alias tras el que se esconde la identidad de la protagonista) durante el Tercer Reich. En su texto, el autor pone de manifiesto las continuas ambigüedades que tramaron la relación de Theodora con el régimen nazi y que expresó a través de su diario. Dicha fuente y un ejercicio de historia oral permiten al autor evaluar la utilidad de uno de los conceptos más conspicuos de Lüdtke, Eigen-Sinn, y examinar, a través de un caso particular, las discontinuidades y matices que caracterizaron las interacciones de los ciudadanos corrientes con la dictadura.

Finalmente, los dos capítulos que cierran el dosier dirigen su atención al régimen franquista. El escrito por Gómez Roda evalúa más de dos décadas después la validez del llamado «Proyecto Valencia», como uno de los primeros en recoger las ideas de Lüdtke y sus epígonos y testar la posibilidad de aplicar sus aportaciones al estudio del franquismo. El autor examina el contexto en el que surgió dicho proyecto, enlazando con el interés por preguntarse por las relaciones entre régimen y sociedad; pero, al mismo tiempo, defiende la idea de que este contribuyó a abrir el camino para la renovación metodológica y epistemológica operada en el análisis de diversos aspectos de la dictadura, como las actitudes de la población o la vida cotidiana. Por último, el artículo de Ana Cabana Iglesia y Claudio Hernández Burgos trata de demostrar la pertinencia de aplicar y recuperar los postulados de la Alltagsgeschichte alemana y, en particular, de conceptos como Eigen-Sinn para rellenar posibles lagunas en la investigación del funcionamiento del régimen franquista. Para ello, los autores proponen ir de las percepciones a las prácticas, haciendo hincapié en la importancia de prestar atención a la agencia individual y colectiva para mejorar nuestro conocimiento sobre la vida cotidiana. Apoyándose en un material de archivo de muy diferente naturaleza y en el análisis detallado de algunos casos particulares, el artículo muestra, en definitiva, la preeminencia de las ambigüedades, las dobles lecturas y los solapamientos que marcaron las prácticas sociales y que dieron forma a las interacciones cotidianas con la dictadura.


1 Geoff Eley: «Labor History, Social History, Alltagsgeschichte: Experience, Culture, and the Politics of the Everyday - a New Direction for German Social History?», Journal of Modern History, 61(2) (1989), pp. 297-343, esp. pp. 313-315. Las críticas en Carola Lipp: «Writing History as Political Culture: Social History versus “Alltags-­geschichte”; a German Debate», Storia della Storiografia, 17 (1990), pp. 66-100.

2 Geoff Eley: Una línea torcida. De la historia cultural a la historia de la sociedad, Valencia, Publicacions de la Universitat de València, 2008, pp. 5 y 19.

3 Paul Steege et al.: «The History of Everyday Life: A Second Chapter», Journal of Modern History, 80(2) (2008), pp. 358-378, y Alf Lüdtke: Everyday Life in Mass Dictatorship: Collusion and Evasion, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2016.

4 Harald Dehne: «Have we come any closer to Alltag? Everyday reality and workers’ lives as an object of historical research in the German Democratic Republic», en Alf Lüdtke (ed.): The History of Everyday Life. Reconstructing Historical Experiences and Ways of Life, Princeton, Princeton University Press, 1995, pp. 116-148, esp. 123, y Ben Highmore: Everyday and Cultural Theory: An Introduction, Londres-Nueva York, Routledge, 2002, pp. 1-4.

5 Paolo Jedlowski: Sociologia della vita quotidiana, Bolonia, Il Mulino, 2003, p. 174.

6 Agnes Heller: Everyday Life (1970), Londres, Routledge-Kegan & Paul, 1984, y Dorothee Wierling: «The History of Everyday Life and Gender Relations. On Historical and Historiographical relationships», en Alf Lüdtke (ed.): The History of Everyday Life. Reconstructing Historical Experiences and Ways of Life, Princeton, Princeton University Press, 1995, pp. 149-168, esp. p. 151.

7 Andrew S. Bergerson et al.: «Wende», en Andrew S. Bergerson y Leonard Schmieding (eds.): Ruptures in the Everyday. Views of Modern Germany from the Ground, Nueva York, Berghahn Books, 2017, pp. 1-32, esp. p. 5.

8 Ibid., p. 6. Véase también el capítulo «The Invention of Everyday Life», en Rita Felski: Doing Time: Feminist Theory and Postmodern Culture, Nueva York, New York University Press, 2000, pp. 77-98.

9 Hans Meddick: «“Missionaries in the rowboat”? Ethnological ways of knowing as a challenge to social history», en Alf Lüdtke (ed.): The History of Everyday Life. Reconstructing Historical Experiences and Ways of Life, Princeton, Princeton University Press, 1995, pp. 41-71, esp. pp. 53-54.

10 Alf Lüdtke: «What is the History of Everyday Life and Who Are its Practitioners?», en Alf Lüdtke (ed.): The History of Everyday Life. Reconstructing Historical Experiences and Ways of Life, Princeton, Princeton University Press, 1995, pp. 3-40, esp. p. 14.

11 Ibid., p. 19, y Péter Apor: «The Joy of Everyday Life: Microhistory and the History of Everyday Life in the Socialist Dictatorships», East Central Europe, 34-35 (2007-2008), pp. 185-218, esp. p. 204.

12 Paul Corner: «Dictatorship revisited: Consensus, Coercion and Strategies of Survival», Modern Italy, 22(4) (2017), pp. 435-444, esp. p. 436, y Geoff Eley: «Conclusion: Troubling Coercion and Consent-Everydayness, Ideology, and Effect in German and Italian Fascism», en Joshua Arthurs, Michael Ebner y Kate Ferris (eds.): The Politics of Everyday Life in Fascist Italy, Nueva York, Palgrave Macmillan, pp. 233-255, esp. pp. 251-252.

13 Elissa Mäilander Koslov et al.: «Everyday in Nazi Germany», German History, 27(4) (2009), pp. 560-579, esp. p. 562.

14 Stephen Kotkin: Magnetic Mountain: Stalinism as a Civilization, Berkeley, University of California Press, 1995, pp. 22-24.

15 Joshua Arthurs, Michael Ebner y Kate Ferris: «Introduction», en Joshua Arthurs, Michael Ebner y Kate Ferris (eds.): The Politics of Everyday Life in Fascist Italy, Nueva York, Palgrave Macmillan, pp. 1-17.

16 Katherine Pence y Paul Betts: «Introduction», en Katherine Pence y Paul Betts (eds.): Socialist Modern: East German Everyday Culture and Politics, Ann Arbor, University of Michigan Press, 2008, pp. 1-34, esp. p. 6.

17 Michel de Certeau: La invención de lo cotidiano, vol. 1, Artes de hacer (1990), México, Universidad Iberoamericana, 2000, pp. XLIX-L; Stephen Kotkin: Magnetic Mountain..., pp. 36-37, y James C. Scott: Weapons of the Weak: Everyday Forms of Peasant Resistance, New Haven, Yale University Press, 1985.

18 Véase especialmente Alf Lüdtke: «People Working: Everyday Life and German Fascism», History Workshop Journal, 50 (2000), pp. 75-92, esp. p. 90.

19 Alf Lüdtke: «Introductory notes», en Alf Lüdtke (ed.): Everyday Life in Mass Dictatorship: Collusion and Evasion, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2016, pp. 3-12, esp. pp. 6-7.

20 Kate Ferris: Everyday Life in Fascist Venice, 1929-1940, Londres, Palgrave Macmillan, pp. 9-10.

21 Alice Kaplan y Kristen Ross: «Introduction», Yale French Studies, 73 (1987), pp. 1-4, esp. p. 3, y Paul Steege et al.: «The History of Everyday Life...», p. 569.

22 Alf Lüdtke: «The Historiography of Everyday Life: The Personal and the Political», en Raphael Samuel y Gareth Stedman Jones (eds.): Culture, Ideology and Politics. Essays for Eric Hobsbawm, Londres, Routledge-Kegan Paul, 1982, pp. 38-54, esp. pp. 47-48. Sobre las mujeres: Dorothee Wierling: «The History of Everyday Life and Gender Relations...», pp. 153-154.

23 Belinda Davis, Thomas Lindenberger y Michael Wildt: «Einleitung», en Belinda Davis, Thomas Lindenberger y Michael Wildt (eds.): Alltag, Erfahrung, Eigensinn. Historisch-anthropologische Erkundungen, Fráncfort del Meno, Campus, 2008, pp. 11-28, y Hans Medick: «“Missionaries in the rowboat”?...», p. 55.

24 Alf Lüdtke: «De los héroes de la resistencia a los coautores. Alltagsgeschichte en Alemania», Ayer, 19 (1995), pp. 49-69; íd.: «Ordinary people, self-energsing and room for manoeuvering: examples from 20th Century Europe», en Alf Lüdtke (ed.): Everyday life in Mass Dictatorship. Collusion and Evasion, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2016, pp. 23-34, esp. pp. 28-29; Andrew S. Bergerson: Ordinary Germans in Extraordinary Times: The Nazi Revolution in Hildesheim, Bloomington, Indiana University Press, 2004, pp. 35-36, y Paul Steege et al.: «The History of Everyday...», p. 576.

25 Jan Plamper: «Beyond Binaries: Popular Opinion in Stalinism», en Paul Corner (ed.): Popular Opinion in Totalitarian Regimes: Fascism, Nazism, Communism, Oxford, Oxford University Press, pp. 64-80.

26 Ian Kershaw: La dictadura nazi. Problemas y perspectivas de investigación, Buenos Aires, Siglo XXI, 2004, p. 246.