Ayer 127/2022 (3): 285-313
Seccion: Estudios
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2022
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/1131
© Jerónimo Ríos Sierra
© Manuel Hidalgo Trenado
Recibido: 01-12-2019 | Aceptado: 20-04-2020 | Publicado on-line: 28-10-2022
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

¿Una nueva «querella de los historiadores»? El debate Hohenzollern en Alemania

Anna Catharina Hofmann

Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg
anna-catharina.hofmann@geschichte.uni-halle.de

Resumen: En 2019 estalló un acalorado debate en Alemania en torno a las reclamaciones de indemnización de la antigua casa real de Hohenzollern. Este artículo expondrá primero los antecedentes jurídicos del caso. A continuación, se examinarán la evolución del debate y la forma en la que el caso se ha discutido en la historiografía, la política y los medios de comunicación. Por último, se mostrará que, de forma muy similar a la famosa Historikerstreit de los años ochenta, este debate no trata únicamente de la colaboración de los Hohenzollern con los nazis y los posicionamientos políticos y morales al respecto. Más bien se ha convertido, sobre todo, en un campo de batalla para la interpretación del pasado reciente de Alemania y de las políticas de memoria histórica en la actual República Federal.

Palabras clave: Hohenzollern, nacionalsocialismo, República de Weimar, nobleza, políticas de memoria.

Abstract: In 2019, a heated debate erupted in Germany around the compensation claims of the former royal house of Hohenzollern. This article will first set out the legal background to the case. It will then examine how the debate unfolded and how the case was discussed within historical literature, and in politics and the media. Finally, it will be shown that, much like the famous Historikerstreit of the 1980s, this debate is not only about the collaboration of the Hohenzollerns with the Nazis and the associated political and moral positioning. Rather, it has become above all a battleground for the interpretation of Germany’s recent past and the politics of history in today’s Federal Republic.

Keywords: Hohenzollern, National Socialism, Weimar Republic, Nobility, Politics of Memory.


Un puente entre la «antigua» y la «nueva» Alemania

«El 21 de marzo de 1871 inauguraba Bismarck el primer Reichs­tag de la nación alemana. El día 21 de marzo de 1933 Hitler inaugura el último. [...] El primer Reichstag fue presidido por la propia persona del Kaiser. En el que acaba de abrir Hitler el Kaiser estaba representado por una metáfora: la Corona adornada de laurel. Pero el Kronprinz en persona presenció el solemne acto desde un palco de honor y cuando Hitler apareció en el estrado se levantó, tendiendo el brazo en ostensible saludo nazi» 1. Así informó Augusto Assía, el corresponsal de La Vanguardia en Alemania, sobre un acontecimiento que tendría una trascendencia decisiva para la consolidación de la dictadura nacionalsocialista: el llamado «Día de Potsdam». Celebrado solo unas semanas después del nombramiento de Hitler como canciller del Reich, este acto escenificó la alianza de la alta burguesía, de la nobleza, del funcionariado y de la Reichswehr con el movimiento nacionalsocialista. Independientemente de que el príncipe heredero Guillermo levantara efectivamente el brazo para el saludo hitleriano —como afirmaba Assía— o no, su presencia y su posición destacada durante las celebraciones del «Día de Potsdam» demostraron una vez más que los Hohenzollern actuaban como un eslabón importante en aquella fusión de la «antigua» Alemania nacional-conservadora y monárquica con la «nueva» Alemania nacionalsocialista. De este modo, contribuían a hacer respetable al partido ultranacionalista y völkisch en los estamentos sociales más altos 2.

No era en absoluto la primera vez que el príncipe heredero y su familia aparecían junto a los nazis. Hace tiempo que la historiografía demostró que importantes representantes de la «casa Hohenzollern», entre ellos el propio exemperador, compartían elementos esenciales de la ideología nacionalsocialista: desde un odio desenfrenado a la República de Weimar y a todo lo asociado con la democracia y el socialismo, pasando por una exaltación de la «raza aria» y del caudillaje (Führertum), hasta un antisemitismo genocida. Además, a partir de principios de la década de 1930, la antigua casa real intensificó notablemente sus contactos con los dirigentes nazis. Por último, algunos de sus representantes también se unieron oficialmente a las filas nazis. El caso más famoso es probablemente el de Augusto Guillermo, el cuarto hijo del antiguo káiser, que, ya en 1930, se incorporó al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP en sus siglas en alemán) y llegó a ser dirigente de las SA un año después 3.

La cuestión sobre si los Hohenzollern contribuyeron así a allanar el camino que llevó al poder de los nacionalsocialistas y a estabilizar posteriormente la dictadura se ha convertido en objeto de un intenso debate público en Alemania. Esta disputa no solo se está desarrollando en los medios de comunicación y en las redes sociales, sino que también ocupa la política, así como los tribunales. Al haber desbordado rápidamente los límites de una controversia meramente académica, ya ha sido calificada de «nueva querella de los historiadores» 4. ¿Por qué se ha vuelto a discutir de forma tan encendida sobre el pasado monárquico en Alemania a principios de la década de 2020?

El trasfondo jurídico

El punto de partida del debate Hohenzollern fue un caso de indemnización presentado por Luis Fernando de Prusia a principios de la década de 1990. Tras la caída de la RDA, el nieto del exemperador Guillermo II solicitó una compensación por los bienes de su familia expoliados en el marco de la reforma agraria de Alemania del Este. La base de estas reclamaciones es la Ley de Compensaciones e Indemnizaciones (EALG) que, desde su entrada en vigor en 1994, regula la compensación por las expropiaciones que tuvieron lugar en la zona de ocupación soviética entre 1945 y 1949. Sin embargo, esta ley contiene una importante restricción, la llamada «cláusula de indignidad»: el apartado 4 de su artículo 1 estipula que no se concederá indemnización alguna si el solicitante «favoreció significativamente los sistemas nacionalsocialista o comunista en la zona ocupada por los soviéticos o en la República Democrática Alemana» 5. Debido a una enmienda presentada por los grupos parlamentarios del CDU/CSU y del FDP, esta indignidad «también dependía de la conducta de la persona o empresa de la que el demandante actual obtuvo su estatus legal, heredando así la carga política junto con la propiedad» 6.

Sobre esta base, el Tribunal Administrativo Federal dictó en 2005 una sentencia trascendental para el caso que nos ocupa. Rechazó una solicitud de indemnización de los herederos de Alfred Hugenberg por el hecho de que aquel político y empresario no solo había promovido de manera significativa la incipiente dictadura nacionalsocialista a través de sus actividades como ministro en el primer gobierno de Hitler, sino también por haber integrado, ya en 1931, al NSDAP en el conocido como «Frente de Harzburgo», su coalición de derecha antirrepublicana. Con ello, el tribunal adoptó el punto de vista de que la «cláusula de indignidad» podía ser aplicable ya en relación con actos «en la fase de instauración y no solo tras el establecimiento del sistema nacionalsocialista». Además, precisó el significado de dicha cláusula. En un plano objetivo, debía implicar que «no solo de forma ocasional o incidental, sino con una cierta constancia, se hayan llevado a cabo acciones que fueran adecuadas para mejorar las condiciones para el establecimiento, desenvolvimiento y expansión del sistema nacionalsocialista o para suprimir la resistencia, y que además surtieran efecto en este sentido». El beneficio que el régimen obtuvo de aquellas acciones «no debió haber sido meramente insignificante». En el plano subjetivo, subrayaron que la persona en cuestión debía haber actuado a sabiendas de que sus acciones podían favorecer al nacionalsocialismo. Por último, el tribunal formuló el principio de que el régimen nacionalsocialista podría haberse visto favorecido significativamente aun cuando el interesado hubiera perseguido objetivos políticos divergentes 7.

Cuatro dictámenes

Con este telón de fondo, los Hohenzollern encargaron, ya en 2011, a Christopher Clark, célebre experto en historia de Prusia, la redacción de un informe para respaldar sus demandas. En su dictamen, el Regius Professor de Historia de la Universidad de Cambridge llegó a la conclusión de que el príncipe heredero Guillermo no había favorecido significativamente al nacionalsocialismo, ya que habría sido una «figura marginal» y, por tanto, «irrelevante» en las intrigas políticas durante la fase final de la República de Weimar 8. Sin embargo, los dictámenes de otros dos historiadores, solicitados por las autoridades estatales, llegaron a conclusiones totalmente opuestas. El autor del primer dictamen fue Stephan Malinowski, cuyo estudio «Del rey al Führer. La nobleza alemana y el nacionalsocialismo» (2003) constituye la obra de referencia sobre la relación de la nobleza alemana con los nazis 9. Basándose en las investigaciones pertinentes y en una abundante cantidad de fuentes archivísticas, este historiador de la Universidad de Edimburgo demostró en su dictamen que el retrato de Guillermo «como una irrelevante figura marginal [...] es históricamente insostenible». Al contrario, en su afán por lograr la restauración de la monarquía de los Hohenzollern, el príncipe heredero había colaborado decididamente con los nazis. De este modo, había favorecido significativamente la instauración y consolidación del régimen nacionalsocialista mediante el «establecimiento de contactos, el debilitamiento de la derecha política tradicional, las constantes iniciativas de propaganda a favor del régimen nazi en el interior y en el extranjero, así como con el uso constante de los recursos político-simbólicos de los que disponía el pretendiente prusiano al trono al servicio del nacionalsocialismo» 10. El segundo informe, elaborado por Peter Brandt, catedrático emérito de la Universidad a Distancia de Hagen, llegó a las mismas conclusiones 11.

Sobre esta base, y tras casi cinco lustros de tramitación, la autoridad competente en el land de Brandeburgo rechazó en 2015 las reclamaciones de Luis Fernando, fallecido entretanto, por considerar que su padre, el citado príncipe heredero Guillermo, había favorecido significativamente al nacionalsocialismo. Contra esta sentencia, Jorge Federico de Prusia, el tataranieto de Guillermo II, presentó un recurso ante el Tribunal Administrativo de Potsdam 12. En paralelo, encargó un informe contrapericial a Wolfram Pyta, catedrático de la Universidad de Stuttgart. La interpretación formulada aquí junto a su colega Rainer Orth contradecía diametralmente la de Clark: de repente, la figura supuestamente insignificante del príncipe heredero se había convertido en una personalidad de gran peso político que, en alianza con Kurt von Schleicher, habría «desempeñado un papel sumamente activo para evitar que Hitler se convirtiera en canciller». Además, según Pyta y Orth, Guillermo se habría situado «desde el principio cerca de las incipientes redes de resistencia» contra la dictadura nazi 13.


Estalla el escándalo

Cuando, en el verano de 2019, el semanario Der Spiegel y el diario berlinés Der Tagesspiegel revelaron que Jorge Federico de Prusia llevaba años negociando en secreto con el gobierno federal y los länder de Berlín y Brandeburgo para obtener una indemnización de, al menos, 1,2 millones de euros y la devolución de miles de obras de arte ubicadas en museos públicos estalló la indignación. Especial escándalo causó el hecho de reivindicar también un derecho de residencia vitalicio para su familia en el Palacio Cecilienhof, en Potsdam 14. Tras estas revelaciones, surgieron nuevas acusaciones en el sentido de que los Hohenzollern se habrían enriquecido durante la dictadura nazi mediante las llamadas «arianizaciones» de propiedades judías. Sorprendentemente, esas imputaciones se diluyeron bastante rápido en el calor del debate, lo que también puede tener que ver con el hecho de que todavía no hay investigaciones sobre este tema 15.

En noviembre de 2019, el debate alcanzó una nueva dimensión cuando el conocido satírico y periodista Jan Böhmermann dio a conocer el «caso Hohenzollern» a un amplio público. Este presentador del programa Neo Magazin Royale, emitido por el segundo canal de la televisión pública, vinculó las demandas de restitución e indemnización de la antigua casa real con el genocidio contra los herero y los nama perpetrado por las fuerzas coloniales del Imperio alemán. Insinuaba así que, desde un punto de vista moral, resultaba más que cuestionable que los Hohenzollern se presentaran como víctimas de un agravio histórico digno de compensación. Finalmente, Böhmermann llamó la atención sobre el carácter opaco y escasamente democrático de las negociaciones a puerta cerrada entre el Estado y los Hohenzollern para llegar a un acuerdo extrajudicial: tras la emisión de su programa, hizo público en un sitio web los dictámenes de los cuatro historiadores, hasta entonces desconocidos 16.

Inmediatamente después de la filtración de los informes periciales entraron en escena algunos de los más renombrados historiadores alemanes como Ulrich Herbert y Heinrich August Winkler, pero también Richard Evans, de la Universidad de Cambridge. Refiriéndose al consenso historiográfico sobre la fase final de la República de Weimar, desmontaron el «intento francamente desesperado» de Pyta y Orth de presentar al príncipe heredero Guillermo como destacado opositor a Hitler como un simple «esperpento» 17. Resumiendo esas críticas, Geoff Eley declaró: «Desde el punto de vista de los más altos estándares de los protocolos de evidencia y de contextualización del historiador, no queda mucho de la apologética engañosamente enrevesada de Wolfgang Pyta» 18. Mientras tanto, el propio Clark había empezado a distanciarse públicamente de su dictamen: a la vista de los resultados aportados por las nuevas investigaciones de sus compañeros de profesión, admitió en varias entrevistas que sus conclusiones ya no podían sostenerse 19.


El «caso Hohenzollern» llega al Bundestag

A la vista de las negociaciones secretas de los Hohenzollern con las autoridades públicas, el «caso» también llegó al Parlamento federal. El 16 de enero de 2020, tras sendas mociones presentadas por los grupos parlamentarios de los Verdes y Die Linke, se desató en el pleno un encendido debate en el que chocaron dos posiciones políticas. Por un lado, para el SPD, el partido Die Linke y los Verdes, la respuesta a la pregunta de si los Hohenzollern habían favorecido significativamente al nacionalsocialismo era un «sí» inequívoco, teniendo en cuenta las aportaciones de destacados historiadores especialistas en el tema, pero también la citada sentencia del Tribunal Administrativo Federal sobre el caso Hugenberg. Asimismo, declararon que el litigio sobre las demandas de indemnización de la antigua casa real constituía una res publica (Erhard Grundl de los Verdes) y, por tanto, debía ser debatido públicamente y resolverse en un proceso judicial 20. Con todo, también utilizaron el foro del Bundestag para poner de manifiesto la dimensión histórico-política del «caso Hohenzollern» y someterlo a una evaluación moral. Así, Jan Korte (Die Linke) no se limitó a tachar de desmesuradas y descabelladas las exigencias de los Hohenzollern, sino que, además, postuló que la propiedad reclamada se basaba esencialmente en el hecho de que aquella familia había «saqueado al pueblo». Al igual que Bertold Brecht en su famoso poema Preguntas de un obrero que lee, Korte formuló una pregunta retórica que seguidamente respondió él mismo: «¿Quién construyó los castillos y palacios? No fueron precisamente los monarcas quienes, con la llana, se pusieron manos a la obra. Fueron las trabajadoras y los trabajadores» 21. Refiriéndose a la historia de su propio partido, el socialdemócrata Helge Lindh señaló que habían sido precisamente «las elites», entre las que se encontraban los Hohenzollern, «las que nos debilitaron en la lucha contra el ascenso del nacionalsocialismo». Por ello, sería conveniente recordar una vez más quiénes fueron los verdaderos opositores contra la dictadura y que aún quedaba mucho por hacer para compensar y «honrar a las verdaderas víctimas del régimen nazi» 22.

En cambio, los partidos del espectro conservador y liberal, así como la extrema derecha, trataron por su parte de minimizar la importancia del «caso Hohenzollern», presentándolo como una mera disputa de derechos de propiedad que supuestamente no tenía nada que ver con cuestiones políticas. A tal fin, los diputados invocaron repetidamente el principio del Estado de derecho y la Ley Fundamental (Grundgesetz). El liberal Hartmut ­Ebbing (FDP), por ejemplo, recordó que la República Federal era un «Estado de derecho y, por tanto, todos los ciudadanos son iguales ante la ley, independientemente de que se apelliden Meyer, Müller, Wagenknecht­ o Prusia» 23. En su afán por relativizar su papel histórico y presentarlos como ciudadanos normales y corrientes con reclamaciones de indemnización perfectamente justificadas, Alexander Gauland, del partido de extrema derecha AfD, incluso llegó a afirmar que los Hohenzollern no habían cometido ni más ni menos errores de los que «desgraciadamente muchos de nuestros abuelos y abuelas también cometieron millones de veces» 24. Sobre esta base, los citados partidos abogaron por proseguir las negociaciones con el objetivo de encontrar, en palabras de la diputada Elisabeth Motsch­mann (CDU), por nacimiento baronesa de Düsterlohe, «una solución consensuada y, sobre todo, extrajudicial». A lo largo del debate, los diputados del CDU, FDP y AfD no escatimaron en ataques contra sus adversarios políticos. Tanto para Ebbing y Motsch­mann como para Marc Jongen del AfD las exigencias del partido Die Linke eran prueba suficiente de su anticonstitucionalidad y de su deseo encubierto de restablecer un «estado inconstitucional» (Unrechtsstaat) como la RDA. Además, según el político del FDP, eran testimonio de una «guerra de clases simplificada y de fantasías de colectivización constitucionalmente alarmantes» 25. La extrema derecha dio un paso más allá al insinuar que era la propia izquierda la que había favorecido a los nacionalsocialistas cuando Gauland afirmó que habían sido los comunistas los que «impidieron un frente defensivo contra los nazis al luchar contra el socialfascismo, es decir, la socialdemocracia» 26.

«La leyenda del empate de los expertos»

Dos semanas después, volvieron a repetirse los mismos argumentos y ataques políticos en la Comisión de Cultura del Bundestag 27. A la reunión, además de dos abogados y de un representante de la Fundación de Palacios y Jardines Prusianos Berlín-Brandeburgo, habían sido invitados como expertos un total de cuatro historiadores. Se trataba de Stephan Malinowski y de Peter Brandt, así como de Stefanie Middendorf, especialista en la historia de la República de Weimar y del «Tercer Reich» del Centro Leibniz de Investigación de Historia Contemporánea de Potsdam (ZZF), y del teólogo protestante e historiador Benjamin Hasselhorn (Universidad de Wurzburgo). Este último, nombrado experto por la CDU, se había distinguido públicamente como el más comprometido defensor de la posición de los Hohenzollern, lamentándose en sus artículos periodísticos de los resentimientos antiaristocráticos y antiprusianos que, en su opinión, dominaban el debate 28. Además, se había hecho notar con una monografía en la que elogiaba la difunta monarquía alemana, ensalzando sus ventajas en relación con los sistemas democráticos y parlamentarios del presente 29. En una estrategia aparentemente coordinada con Hasselhorn, la ya citada Elisabeth Motschmann logró cimentar una poderosa narrativa que ya había tenido eco en el debate del Bundestag 30. Con gran habilidad retórica, dio nuevo pábulo a la «leyenda del empate de los expertos» (Patrick Bahners), afirmando que los historiadores estarían completamente divididos sobre la cuestión de si los Hohenzollern habían favorecido la llegada de los nacionalsocialistas al poder 31. En la misma línea, cuestionó abiertamente las aptitudes científicas y la opinión experta como historiadores de Middendorf, Malinowski o Brandt al señalar que aún no se habían consultado «todas las fuentes» (sic) sobre el caso, especialmente los fondos guardados por la propia familia Hohenzollern. Finalmente, la diputada del CDU abogó una vez más por una resolución consensuada del conflicto. Para ello, se refirió a un acuerdo alcanzado entre los Hohenzollern y el Estado federado de Renania-Palatinado, que estipulaba que una parte de la recaudación procedente de las entradas para la visita del castillo de Rheinfels se destinaría a niños socialmente desfavorecidos 32.

La estrategia tuvo éxito. Al día siguiente, la prensa diaria informó a sus lectores de que los historiadores estaban divididos sobre el papel histórico de los Hohenzollern y que, por tanto, el asunto era difícil de decidir 33. Sin embargo, también Hasselhorn, el experto invitado por el grupo parlamentario demócrata-cristiano, fue noticia: en varios artículos, el periodista e historiador Niklas Weber demostró que este había colaborado con el Instituto de Política Estatal (Institut für Staatspolitik), el think tank más importante de la extrema derecha alemana, así como con otros medios de la «Nueva Derecha» 34.


«Una cultura de la intimidación»: los pleitos de los Hohenzollern

Una faceta más del debate Hohenzollern, que, sin duda, había contribuido en buena medida a convertir el caso en un escándalo, iba a dar un nuevo rumbo a las discusiones. Ya en diciembre de 2019, Martin Sabrow se había dirigido en una carta abierta a Jorge Federico de Prusia. En esta carta, el director del prestigioso ZZF de Potsdam criticaba la masiva ola de demandas judiciales puesta en marcha por los Hohenzollern contra varios historiadores para impedir intervenciones no deseadas en relación con el caso, sancionadas con multas de hasta 250.000 euros o penas de prisión de hasta seis meses. «Esta acción de la Casa de Hohenzollern», afirmaba Sabrow, «atenta contra la libertad de la ciencia». Además, resultaba «propicia para exponer a la historia del presente a una cultura de la intimidación» y «amordazar» a los historiadores 35. Sin embargo, aquellas demandas no solo se dirigían contra historiadores, algunos de los cuales fueron difamados como incompetentes y mentirosos, sino también contra políticos, periodistas, sindicatos y grandes medios de comunicación 36. Según informó el Tagesspiegel en marzo de 2021, desde 2019 estaban pendientes ante la Audiencia Territorial de Berlín más de ochenta procedimientos iniciados por Jorge Federico de Prusia 37. Mientras tanto, los «pleitos de los Hohenzollern» han quedado documentados en un sitio web lanzado en el verano de 2021 bajo la dirección de la abogada constitucionalista Sophie Schönberger en colaboración con la Asociación de Historiadores e Historiadoras Alemanes (VHD) 38.

Aunque ya ha habido casos de historiadores del presente procesados por haber vulnerado derechos personales, según el historiador Winfried Süß la acción legal de los Hohenzollern se distingue claramente de aquellos casos por la «intensidad sistemática y expansiva con la que el derecho [...] se utiliza en una situación fuertemente asimétrica como medio de poder en un combate sobre la interpretación de la historia y de las políticas de restitución» 39. En este contexto, el jurista Stefan Söder afirmó que la acción judicial de los Hohenzollern «presenta ciertos rasgos de una campaña SLAPP», es decir, el uso estratégico de medios legales para impedir que se informe sobre asuntos de interés público 40. En el transcurso del debate, las críticas masivas de la opinión pública al uso de procedimientos judiciales causaron un daño tan grande a la imagen de la familia Hohenzollern que Jorge Federico decidió cambiar de estrategia. A ello contribuyó también el hecho de que el autoproclamado «jefe de la Casa de Hohenzollern» perdiera todos los casos judiciales importantes en segunda instancia 41. Así, en varias entrevistas en la primavera de 2021 se expresó de forma más moderada y subrayó que, desde luego, estaba muy interesado en un análisis científico y crítico de su historia familiar 42. Sin embargo, su modificada aparición pública no impidió un nuevo giro en la disputa legal por la indemnización: en mayo de 2022, el Estado de Brandeburgo informó al Tribunal Administrativo de Potsdam de que las autoridades se negaban a seguir negociando con los Hohenzollern. Rechazada una solución extrajudicial, se solicitó al tribunal que reanudara el procedimiento pendiente y dictara una sentencia 43.


Repercusiones historiográficas

Después de perder fuerza los tres primeros intentos de respaldar la posición de los Hohenzollern (el kronprinz como figura marginal poco influyente o como influyente oponente de Hitler, así como «el empate de los historiadores»), la interpretación de Guillermo se modificó de nuevo. En 2021, Lothar Machtan publicó una monografía sobre el príncipe heredero para la que no solo había recibido apoyo institucional y financiero de los Hohenzollern, sino que pudo contar con el apoyo mediático de la antigua casa real y de ciertos círculos políticos 44: cuando, en agosto de 2021, el libro de este antiguo profesor de la Universidad de Bremen se presentó con gran pompa en el Kronprinzenpalais de Berlín estaban presentes, además de Jorge Federico de Prusia y su esposa, el cristianodemócrata Peter Altmeier, por entonces ministro de Economía en funciones. «Puede que su aparición tuviera un carácter privado», comentó Andreas Kilb del Frankfurter Allgemeine Zeitung, «pero el simbolismo es público: un político federal se pone al servicio de una publicación» 45. A pesar de que el libro de Machtan se había anunciado como un nuevo estudio con hallazgos sensacionales basados principalmente en los archivos de los Hohenzollern, pronto quedó claro que no era así, ya que presentaba básicamente una reafirmación de la tesis original de Clark. Además, ignoraba la historiografía más reciente. Con una perspectiva marcadamente centrada en el príncipe heredero y sin situar sus acciones en contextos políticos, sociales y económicos más amplios, Machtan retrató a Guillermo como un «bufón real» (Joachim Käppner), que, sin duda, quería destruir la República de Weimar y para ello apostó por la carta de Hitler, pero que era demasiado inepto políticamente para ser influyente 46.

En otoño de 2021 se publicó un volumen colectivo en el que se podía apreciar otra variante del intento de «absolver» a los Hohenzollern de la acusación de haber colaborado con los nacionalsocialistas. Ulrich Schlie y Thomas Weber, por ejemplo, recurrieron a experimentaciones contrafactuales para argumentar que la historia no se habría desarrollado de forma diferente si el príncipe heredero no hubiera hecho nada. Como prueba, invocaron al príncipe Rupprecht de Baviera, que prescindió de apoyar públicamente a los nazis, pero que de este modo tampoco pudo evitar que el régimen se estabilizara 47. Si se aplicara este dudoso método de causalidad a otros casos, como Malinowski señaló acertadamente, ya no sería posible demostrar siquiera que los propios dirigentes nazis habían favorecido a la dictadura nazi 48. Por lo demás, la antología citada mostraba sobre todo hasta qué punto se había agudizado el tono en el transcurso del debate. Esto resulta particularmente evidente en el artículo de uno de los editores, Frank-Lothar-Kroll, catedrático de la Universidad de Chemnitz, en el que menospreciaba a sus compañeros de profesión como «jacobin@s de salón» y «matarratas de lo políticamente correcto». A la catedrática Eva Schlotheuber, entonces presidenta de la Asociación de Historiadores e Historiadoras Alemanes, la calificó de «investigadora de monasterios», insinuando que no estaba cualificada para contribuir al debate por su especialización en historia medieval 49.

Sin embargo, con otra nueva publicación en otoño de 2021, el debate historiográfico —al menos por el momento— parece haber llegado a su fin. Se trata del libro Los Hohenzollern y los nazis, del ya citado Stephan Malinowski. En numerosas reseñas, entre ellas una del propio Christopher Clark, ha sido unánimemente elogiado como una nueva obra de referencia sobre los Hohenzollern y su relación con la dictadura y la democracia a lo largo del siglo xx 50. A diferencia de Machtan, Malinowski se centra sobre todo en el poder simbólico y en la constante visibilidad de la familia en los medios de comunicación de masas nacionales e internacionales, «lo que convertía al príncipe heredero per se en una “figura” relevante» 51. Al cooperar políticamente con los nacionalsocialistas, poniendo aquel capital simbólico a su disposición, Guillermo desempeñó un papel decisivo para hacerlos respetables ante sectores conservadores de la sociedad alemana y contribuir así a su ascenso al poder. En opinión de Andreas Wirsching, director del renombrado Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, este estudio prueba de tal manera la estrecha colaboración de los Hohenzollern con los nazis sobre una base documental aún más amplia que será «imposible» en el futuro «fundamentar histórica y políticamente» las reclamaciones de la antigua casa real 52. En mayo de 2022, la monografía de Malinowski, además, fue galardonada con el prestigioso premio Deutscher Sachbuchpreis de la Stiftung ­Buchkultur und Leseförderung des Börsenvereins des Deutschen Buchhandels (Fundación para la Cultura del Libro y el Fomento de la Lectura de la Asociación Alemana de Editores y Libreros). Irónicamente, la ceremonia de entrega tuvo lugar en el Foro Humboldt en Berlín y, por tanto, en el recientemente reconstruido Palacio Real de los Hohenzollern.


La trascendencia del debate Hohenzollern

Una mirada al curso del debate Hohenzollern muestra que, siendo muy similar a la «querella de los historiadores» de los años ochenta, se trata principalmente de una especie de debate subsidiario en el que, en el fondo, se (re)negocian las claves de la historia alemana del siglo xx 53. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a la cuestión del papel de las elites conservadoras y monárquicas en la destrucción de la República de Weimar y en el establecimiento de la dictadura nazi. En este contexto, se percibe el afán de resucitar la leyenda, nacida con la caída de aquella dictadura y desmontada de forma convincente por décadas de investigación historiográfica, según la cual dichas elites no tuvieron nada que ver con el establecimiento del régimen nacionalsocialista. En este sentido, también es llamativa la lucha de la derecha política por un acuerdo extrajudicial. Al parecer, se trata de evitar a toda costa que el nombre de los Hohenzollern —y, por tanto, también el de las antiguas elites— quede mancillado. Melanie Bernstein, diputada del CDU, reveló esta pretensión en el Bundestag cuando afirmó que Jorge Federico ya no podía retractarse de sus reclamaciones porque, «al haber sido acusado de haber servido de soporte de estribo (Steigbügelhalter) a los nazis, una retirada equivaldría a un reconocimiento público de culpabilidad» 54. El hecho de que numerosos representantes de la derecha y de la extrema derecha tengan además un gran interés en forjar una memoria positiva de Prusia y de la monarquía se manifiesta también en las repetidas referencias a los supuestos «logros históricos» de los Hohenzollern en los ámbitos del constitucionalismo, de la tolerancia religiosa, de la cultura y de la ciencia, también destacados por Frank-Lothar Kroll 55. Andreas Pecar, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg, ha deconstruido convincentemente este argumento, señalando que aquí se revelaría una comprensión de la historia como «una especie de cuenta de ahorros» en la que, a la vista de la «suma total de ingresos», las «operaciones de débito durante el nacionalsocialismo» apenas fueron significativas 56.

Por tanto, y como en los «memory wars» en otros muchos países con un pasado dictatorial y/o colonial, también en el «caso Hohenzollern» se manifiesta una lucha por la soberanía interpretativa con respecto a la historia alemana reciente. Una posición a favor o en contra de la antigua casa real se convierte así en un arma para colocarse en las actuales pugnas por la memoria histórica. En este contexto, no solo la cuestión del legado monárquico y de la dictadura nacionalsocialista vuelve a ser objeto de debate. En un sentido más amplio, también se discute sobre víctimas y perpetradores en la historia alemana, conceptos controvertidos como la «justicia histórica» o el «bien común», así como cuestiones relativas a los derechos de propiedad en el marco de las cesuras políticas del siglo xx 57. Para apoyar las respectivas posiciones se recurre a la pericia historiográfica, lo que, como muestra el debate, conlleva el peligro de una instrumentalización política del conocimiento histórico.

Sin embargo, y a diferencia de la Historikerstreit de los años ochenta, que puso de manifiesto la falta de investigación empírica sobre la ejecución, el alcance y los participantes del exterminio de los judíos, en el caso de la colaboración de los Hohenzollern con los nazis, la historiografía ha aportado válidos resultados de investigación que descansan sobre una amplia base empírica. En contra de lo que se ha afirmado repetidamente en el debate político, tampoco es imposible llegar a un veredicto legal: como han demostrado Middendorf y Malinowski en la audiencia del Bundestag, la «cláusula de indignidad» ha sido especificada por los tribunales —sobre todo en la sentencia Hugenberg—, de tal manera que también puede aplicarse a casos históricos muy parecidos como el de la antigua casa real 58. Por último, el debate Hohenzollern presenta una constelación completamente nueva: ahora un tribunal habrá de tomar una decisión sobre una cuestión histórica que se ha debatido intensamente en el ámbito académico, a nivel político y con la participación de un amplio público, y a la que, a través de investigaciones con una sólida base empírica, la historiografía ya ha dado una respuesta contundente.


1 Augusto Assía (= Felipe Fernández Armesto): «En honor de un cadáver», La Vanguardia, 29 de marzo de 1933.

2 Cfr. Stephan Malinowski: Die Hohenzollern und die Nazis. Geschichte einer Kollaboration, Berlín, Propyläen, 2021, pp. 343-346, 357 y ss.

3 Cfr. John C. G. Röhl: Wilhelm II., tomo III, Der Weg in den Abgrund, 1900-1941, Múnich, Beck, 2008, pp. 1272-1313; Stephan Malinowski: Vom König zum Führer. Deutscher Adel und Nationalsozialismus, Francfort del Meno, Fischer, 2004, pp. 506-509, 555 y ss.; Willibald Gutsche: Ein Kaiser im Exil. Der letzte deutsche Kaiser Wilhelm II. in Holland. Eine kritische Biographie, Marburgo, Hitzeroth, 1991, pp. 130-171, 223 y ss., y Paul Herre: Kronprinz Wilhelm: Seine Rolle in der deutschen Politik, Múnich, Beck, 1954, pp. 198-211.

4 Cfr., a modo de ejemplo, «Historikerstreit in der Hohenzollern-Debatte spitzt sich zu», Der Spiegel, núm. 48, 26 de noviembre de 2021.

5 «Gesetz über staatliche Ausgleichsleistungen für Enteignungen auf besatzungsrechtlicher oder besatzungshoheitlicher Grundlage, die nicht mehr rückgängig gemacht werden können (AusglLeistG)», Bundesgesetzblatt, núm. 65, 30 de septiembre de 1994, p. 2629.

6 Constantin Goschler: «Prinzen, Bürger und Preußen. Die Eigentumsfrage in Ostdeutschland und die Entschädigungsforderungen der Hohenzollern», Zeitschrift für Geschichtswissenschaft, 68 (2020), p. 332.

7 BVerwG, Sentencia del 17 de marzo de 2005, 3 C 20.04, pp. 15 y 17, disponible en https://www.bverwg.de/170305U3C20.04.0.

8 Dictamen de Christopher Clark: Hat Kronprinz Wilhelm dem nationalsozialistischen System erheblichen Vorschub geleistet?, Cambridge, 2011, p. 19, disponible en http://hohenzollern.lol/gutachten/clark.pdf.

9 Cfr. Stephan Malinowski: Vom König zum Führer... Véase además íd.: Nazis & Nobles. The History of a Misalliance, Oxford, Oxford University Press, 2020.

10 Dictamen de Stephan Malinowski: Gutachten zum politischen Verhalten des ehemaligen Kronprinzen (Wilhelm Prinz von Preußen, 1882-1951), Edimburgo, 2014, pp. 93 y ss., disponible en http://hohenzollern.lol/gutachten/malinowski.pdf.

11 Cfr. Dictamen de Peter Brandt: Gutachten zur politischen Einstellung und zum politischen Verhalten des ehemaligen und reichsdeutschen Kronprinzen Wilhelm, Berlín, 2014, disponible en http://hohenzollern.lol/gutachten/brandt.pdf.

12 Cfr. Sophie Schönberger: «Wiedergänger. Die Entschädigungsforderungen der Hohenzollern zwischen Geschichte, Recht und politischer Gestaltung», Zeitschrift für Geschichtswissenschaft, 68 (2020), p. 338.

13 Dictamen de Wolfram Pyta y Rainer Orth: Gutachten über die politische Haltung und das politische Verhalten von Wilhelm Prinz von Preußen (1882-1951), letzter Kronprinz des Deutschen Reiches und von Preußen, in den Jahren 1923 bis 1945, Stuttgart, 2016, p. 144, disponible en http://hohenzollern.lol/gutachten/pyta.pdf.

14 Cfr. Klaus Wiegrefe: «Vom Stamme Nimm», Der Spiegel, núm. 29, 12 de julio de 2019, y Thorsten Metzner: «Streng geheime Verhandlungen. Hohenzollern erheben Ansprüche auf tausende bedeutende Kunstwerke», Der Tagesspiegel, 13 de julio de 2019. Cfr., además, Sophie Schönberger: Was soll zurück? Die Restitution von Kulturgütern im Zeitalter der Nostalgie, Múnich, Beck, 2021, pp. 22-29.

15 Cfr. Klaus Wiegrefe: «Kumpanei mit den Nazis könnte für die Hohenzollern teuer werden», Der Spiegel, núm. 5, 24 de enero de 2020, y «Helping Hitler: An Exchange. Christopher Clark and Racheli Edelman, reply by David Motadel», The New York Review, 9 de abril de 2020, disponible en https://www.nybooks.com/articles/2020/04/09/helping-hitler-an-exchange/. Cfr., además, Carlos Sanz Díaz: «La controversia Hohenzollern», madrimasd, 19 de abril de 2020, disponible en https://www.madrimasd.org/blogs/Historia_RRII/2020/04/19/131147.

16 Cfr. Winfried Süss: «“Um Erbe und Ehre”. Der Streit über das Hohenzollernvermögen als Skandal und Lehrstück», en Frank Bösch et al. (eds.): Public Historians. Zeithistorische Interventionen nach 1945, Gotinga, Wallstein, 2014, pp. 429-431. El vídeo del programa televisivo y los dictámenes se pueden consultar en http://hohenzollern.lol/.

17 Ulrich Herbert: «Vier Gutachter, ein Kronprinz und die nationale Diktatur», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 1 de diciembre de 2019. Cfr., además, «Der Kronprinz war ein reaktionärer Opportunist. Interview mit Heinrich August Winkler, Die Zeit, 11 de diciembre de 2019, y Richard J. Evans: «Das Gewissen eines Gutachters», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 10 de diciembre de 2019.

18 Geoff Eley: «Mastering Which Past?», Zeitschrift für Geschichtswissenschaft, 68 (2020), p. 353. Cfr., además, Sophie Schönberger: Was soll zurück?..., p. 116.

19 Cfr., sobre todo, Andreas Fanizadeh: «Kampf ums Tafelsilber. Preußen-Historiker Clark rudert zurück», Die Tageszeitung, 12 de diciembre de 2020, y Andreas Kilb: «Historiker Christopher Clark: Wilhelm wollte Hitler nicht zähmen», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 25 de diciembre de 2021.

20 Tagesordnungspunkt 10, Deutscher Bundestag, Stenografischer Bericht, 140. Sitzung, Berlin, Donnerstag, 16 de enero de 2020, p. 17498, disponible en https://dserver.bundestag.de/btp/19/19140.pdf.

21 Ibid., p. 17491.

22 Ibid., pp. 17495 y ss.

23 Ibid., p. 17496.

24 Ibid., p. 17494.

25 Ibid., pp. 17492 y ss., 17496 y 17500.

26 Ibid., p. 17494.

27 Cfr. Deutscher Bundestag, Ausschuss für Kultur und Medien, Wortprotokoll der 42. Sitzung, 29 de enero de 2020, disponible en https://www.bundestag.de/
resource/blob/686304/ee40ceee20e3e24c0a19836f6ba80e2e/42_Protokoll-data.pdf.

28 Benjamin Hasselhorn: «Preußen, nochmal von vorn», Cato-Magazin, 6 (2019), pp. 40-44; íd.: «Und ewig grüßt der Sonderweg», Cicero, 30 de julio de 2019, e íd.: «Ein reflektiertes Preussen-Bild ist gefragt», Neue Zürcher Zeitung, 11 de diciembre de 2019.

29 Cfr. Benjamin Hasselhorn: Königstod. 1918 und das Ende der Monarchie in Deutschland, Leipzig, Evangelische Verlagsanstalt, 2018.

30 Cfr. Tagesordnungspunkt 10, Deutscher Bundestag, Stenografischer Bericht, 140. Sitzung, Berlin, Donnerstag, 16 de enero de 2020, pp. 17492 y ss., y 17499.

31 Patrick Bahners: «Regierung und Hohenzollern. Strategie des unkalkulierten Risikos», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 7 de octubre de 2020.

32 Intervención y preguntas de Elisabeth Motschmann, Deutscher Bundestag, Ausschuss für Kultur und Medien, Wortprotokoll der 42. Sitzung, 29 de enero de 2020, pp. 20-25.

33 Cfr., a modo de ejemplo, «Gutachter uneinig im Konflikt um Hohenzollern», Die Welt, 29 de enero de 2020.

34 Niklas Weber: «Hohenzollern-Streit. Wie eng Konservative und Rechtsradikale verstrickt sind», Süddeutsche Zeitung, 3 de marzo de 2020; íd.: ­«Rückruf aus den Neunzigern», Merkur, núm. 859, diciembre de 2020, pp. 18-31, e íd.: «Neue Rechte und die Akte Hasselhorn. Die Wiederkehr des Martin Grundweg», Die Tageszeitung, 29 de noviembre de 2021. Cfr., además, Gregor Dotzauer: «Rechtskonservatismus. Alter Wein in neuen Schläuchen», Der Tagesspiegel, 11 de enero de 2021.

35 Carta abierta de Martin Sabrow a Jorge Federico de Prusia, Der Tagesspiegel, 21 de diciembre de 2019.

36 Cfr. Winfried Süss: «“Um Erbe und Ehre”...», pp. 435 y ss., y Stephan Malinowski: Die Hohenzollern und die Nazis..., pp. 588-593.

37 Cfr. Marcellus Puhlemann: «Kampf der Hohenzollern gegen einen Historiker. “Wenn er Versöhnung will, soll er die Klagen fallen lassen”», Der Tagesspiegel, 24 de marzo de 2021.

38 «Die Klagen der Hohenzollern – eine Dokumentation», disponible en https://wiki.hhu.de/spaces/viewspace.action?key=HV.

39 Winfried Süss: «“Um Erbe und Ehre”...», p. 436.

40 Stefan Söder: «Betroffenenschutz und Medienfreiheit: Gewährleistung und Stärkung der Medienfreiheit», AfP. Zeitschrift für das gesamte Medienrecht, núm. 52, diciembre de 2021, pp. 486 y ss. El acrónimo SLAPP significa «Strategic Lawsuits Against Public Participation».

41 Cfr. Klaus Wiegrefe: «Anwalt über das juristische Vorgehen der Hohenzollern. “Ausgesprochen aggressiv”», Der Spiegel, 10 de febrero de 2022.

42 Cfr. Winfried Süss: «“Um Erbe und Ehre”...», p. 437; Thorsten Metzner: «Hohenzollern-Streit: Prinz Georg Friedrich übt Selbstkritik», Der Tagesspiegel, 16 de marzo de 2021, y «Prinz Georg Friedrich von Preußen äußert sich erstmals im Streit um Entschädigung und gibt Fehler zu», Märkische Oderzeitung, 19 de marzo de 2021.

43 Cfr. Thorsten Metzner: «Einigung mit Preußen-Prinz gescheitert. Gericht muss über Hohenzollern-Entschädigung entscheiden – und die NS-Verstrickungen», Der Tagesspiegel, 4 de mayo de 2022.

44 Cfr. Lothar Machtan: Der Kronprinz und die Nazis. Hohenzollerns blinder Fleck, Berlín, Duncker & Humblot, 2021, p. 296, e íd.: «Ich bin nicht korrumpierbar», Die Welt, 8 de septiembre de 2021.

45 Andreas Kilb: «Zwei gute Freunde und ein böser Prinz», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 19 de agosto de 2021.

46 Cfr. reseñas de Stefanie Middendorf, Daniel Siemens, Karina Urbach y Andreas Wirsching en el foro «Die Hohenzollern und der Nationalsozialismus», sehepunkte, 21, núm. 11 (2021), disponible en http://www.sehepunkte.de/2021/11/. Cfr., además, Joachim Käppner: «Der royale Narr», Süddeutsche Zeitung, 17 de agosto de 2021.

47 Cfr. Ulrich Schlie y Thomas Weber: «Trouble mit den Hohenzollern? Das Haus Preußen zur Zeit des Nationalsozialismus und in der Gegenwart», en Frank-Lothar Kroll, Christian Hillgruber y Michael Wolffsohn (eds.): Die Hohenzollerndebatte. Beiträge zu einem geschichtspolitischen Streit, Berlín, Duncker & Humblot, 2021, pp. 13-33.

48 Cfr. Stephan Malinowski: Die Hohenzollern und die Nazis..., p. 601.

49 Frank-Lothar Kroll: «Von Kammerjägern, Klosterforscherinnen und Stubenjakobinerinnen oder: Das Recht der Hohenzollern», en Frank-Lothar Kroll, Christian Hillgruber y Michael Wolffsohn (eds.): Die Hohenzollerndebatte. Beiträge zu einem geschichtspolitischen Streit, Berlín, Duncker & Humblot, 2021, pp. 91-105.

50 Cfr. Lothar Müller: «Totengräber der Republik», Süddeutsche Zeitung, 24 de septiembre de 2021; Christopher Clark: «Die zwei Körper des Kronprinzen», Die Zeit, 11 de octubre de 2021, y Patrick Bahners: «Im Spiegelsaal der Projektionen», Frankfurter Allgemeine Zeitung, 22 de octubre de 2021.

51 Stefanie Middendorf: «Doppelbesprechung zu den Neuerscheinungen von Lothar Machtan und Stephan Malinowski (Rezension)», sehepunkte, 21, núm. 11 (2021), disponible en http://www.sehepunkte.de/2021/11/36180.html.

52 Andreas Wirsching: «Doppelbesprechung zu den Neuerscheinungen von Lothar Machtan und Stephan Malinowski (Rezension)», sehepunkte, 21, núm. 11 (2021), disponible en http://www.sehepunkte.de/2021/11/36179.html.

53 Cfr. Ulrich Herbert: «Der Historikerstreit. Politische, wissenschaftliche, biographische Aspekte», en Martin Sabrow, Ralph Jessen y Klaus Grosse Kracht (eds.): Zeitgeschichte als Streitgeschichte. Große Kontroversen nach 1945, Múnich, Beck, 2003, pp. 94-114.

54 Tagesordnungspunkt 10, Deutscher Bundestag, Stenografischer Bericht, 140. Sitzung, Berlin, Donnerstag, 16 de enero de 2020, p. 17502.

55 Ibid., p. 17494; Deutscher Bundestag, Ausschuss für Kultur und Medien, Wortprotokoll der 42. Sitzung, 29 de enero de 2020, p. 25, y Frank-Lothar Kroll: «Von Kammerjägern...», pp. 103 y ss.

56 Andreas Pecar: «Zur Aufrechnung historischer “Leistungen” der Hohenzollern in der politischen Debatte», Debatte, 25 de noviembre de 2020, disponible en https://recs.hypotheses.org/6131.

57 Winfried Süss: «“Um Erbe und Ehre”...», pp. 430 y 434, y Stephan Malinowski: Die Hohenzollern und die Nazis..., pp. 572-578.

58 Cfr. Sophie Schönberger: Was soll zurück?..., p. 115.